Hacer que un negocio basado en la consulta de Psicología es complicado en las primeras etapas.

Abrir una consulta de psicología es una de las trayectorias profesionales preferidas por muchos psicólogos orientados hacia la intervención en salud mental o en educación. Quienes optan por ofrecer sus servicios de manera independiente muchas veces lo hacen para no estar sujetos a las limitaciones que supondría trabajar en una estructura altamente jerarquizada en la que se tiene poco control sobre las decisiones.

Sin embargo, al ir por libre también hay que saber gestionar otras presiones, especialmente relacionadas con la escasez inicial de recursos, por un lado, y con la competitividad del mercado, por el otro.

En las siguientes líneas veremos algunas ideas básicas para saber cómo abrir una consulta de psicología del mejor modo posible.

Cómo abrir una consulta de psicología, paso a paso

Hay que tener claro que cualquier proyecto que tenga que ver con empezar un negocio va a requerir de nosotros tiempo, esfuerzo y una mínima cantidad de dinero. Sin embargo, los riesgos y los costes de impulsar un negocio propio son menores si se cuenta con unas ideas básicas acerca de lo que hay que hacer, información que nos permita enderezar la situación para sortear los problemas extra que pueden aparecer si no sabemos muy bien cuáles son los pasos a seguir.

En definitiva, saber cómo abrir una consulta de psicología no significa abrirla y empezar a ganar dinero, sino perder lo menos posible por el camino y hacer todo lo que esté en nuestra mano por no generar situaciones indeseadas con el capital, con las leyes o con los clientes.

Además, hay que tener claro que por muy bien que lo hagamos, que el proyecto prospere o no depende mucho de factores que no podemos controlar directamente, como los vaivenes económicos y sociales a los que cualquier país está sujeto. Afortunadamente no es habitual que esos se produzcan de manera abrupta, así que si consolidamos la consulta de psicología en un tiempo adecuado y no hacemos que la situación deficitaria se cronifique, estar atentos a lo que ocurre en el presente antes de hacer los primeros movimientos eliminará buena parte de esos riesgos.

1. Define tu proyecto

A la hora de emprender en psicología hay que seguir las mismas reglas fundamentales que deben sostener cualquier proyecto de emprendeduría, y una de ellas es tener la idea primero y hacer los primeros movimientos después. Esto debe ser así, entre otras cosas, porque en un momento de vulnerabilidad como lo es la primera etapa de la creación de un negocio, es muy probable que no nos podamos permitir el lujo de cambiar totalmente el modelo de negocio pocas semanas o meses después de haber empezado, cuando aún se sigue en déficit o hace muy poco que se ha cruzado la línea de lo rentable.

Así pues, lo primero que hay que hacer es una investigación de mercado, por modesta que sea. Estudiar a la competencia es imprescindible, y debes tener en cuenta que si entre tus servicios se encuentra la terapia online, esta no se limita al resto de consultas de psicología que hay en tu vecindario.

Con esta información, plantea los diferentes tipos de servicios que puedes ofrecer y el modo en el que los comercializarías, valorando las ventajas e inconvenientes de cada uno. En el caso de la intervención psicológica, intenta definir del modo más específico posible en qué tipo de servicios pondrás énfasis en cada una de estas opciones a elegir.

De esta manera, es más fácil que aciertes a la hora de elegir qué nicho del mercado quieres ocupar, siendo consciente de si en ese servicio hay mucha o poca competencia, mucha o poca potencial demanda, etc. Por ejemplo, si en tu zona hay mucha población envejecida y ya hay un centro que se especializa en terapia infantil y similares, la intervención en la infancia y la adolescencia seguramente no será la trayectoria más importante, por lo que sería mejor o centrar el trabajo en otro servicio, o cambiar la ubicación en la que quieres trabajar.

2. Define tu filosofía de trabajo y plan de empresa

Una vez superada la etapa anterior, el siguiente paso a la hora de abrir una consulta de psicología es ir a lo concreto y dejar establecido de un modo más sistemático y predefinido cómo vas a trabajar y en qué ideas y valores te vas a fundamentar. Por ejemplo: ¿vas a apoyarte en colaboraciones con otros profesionales, o te apoyarás casi exclusivamente en tu trabajo y tu experiencia?¿quieres ofrecer un servicio muy especializado, o uno en el que se de una imagen de versatilidad? ¿Tu estilo de comunicación será muy neutro e institucional, o pondrás el foco en crearte una imagen de marca muy personal que se mezcle hasta cierto punto con tu manera de ser en las conversaciones espontáneas?

El inconveniente de crear un plan de empresa es quecomo cada iniciativa de profesionalización es diferente, no hay un esquema rígido y predefinido que seguir teniendo claro que con esa información ya no aparecerán ambigüedades ni situaciones imprevistas en el futuro. Sin embargo, te puedes apoyar en la idea de que debes desarrollar tres aspectos fundamentales acerca de tu proyecto:

Sus objetivos

Es lo que suele conocerse como la combinación de la visión y la misión. En este apartado se debe concretar qué necesidades van a ser cubiertas por la consulta de psicología, y con qué clase de estrategias.

Sus medios

Aquí se puede especificar con qué cantidad de recursos se va a contar durante la primera etapa de desarrollo del proyecto.

Su filosofía de trabajo

Este apartado incluye las ideas más abstractas acerca de las propiedades que va a tener la empresa. Es necesario explicar esto por adelantado para tener definidos ciertos márgenes que, en caso de ser traspasados, nos indiquen que nos estamos alejando mucho de los planteamientos iniciales que nos permitieron darle forma al proyecto y hacer que formase una unidad coherente.

3. Sigue definiendo a tu target

El target es el público "diana" en el que debes impactar con tus estrategias para hacer que la iniciativa avance y vaya prosperando. Es muy importante tener muy claro su perfil, ya que tener en mente a uno u otro tipo de persona puede llevar a variaciones enormes en el éxito de tus políticas comunicativas y de trabajo. Las diferencias económicas, sociales y psicológicas dan cuenta de por qué distintas personas se comportan de un modo característico.

Por ejemplo, si las personas a las que quieres llegar están definidas por tener relativamente pocos recursos y tender a no haber pasado por formación universitaria, no tiene sentido que utilices un estilo comunicativo lleno de tecnicismos. Si se caracterizan por ser personas mayores o de mediana edad, probablemente no sea buena idea apostar por tener mucha presencia en redessociales con una base de usuarios muy joven, como por ejemplo Instagram.

4. Establece tus precios

Con la información que ya ha sido concretada hasta ahora, ya puedes fijar tus tarifas. Es importante que dediques tiempo a este paso, ya que no prestarle mucha atención puede conducir a estar cambiando de tarifas constantemente, y eso no es nada positivo desde el punto de vista del marketing; genera una imagen de imprevisibilidad e inestabilidad que alimenta la desconfianza.

5. Concreta tu tono comunicativo

Más allá de elegir los canales comunicativos por los que vayas a dar a conocer tu consulta de psicología, es importante concretar de una manera definitiva cuál será el tono de tu comunicación, tanto en lo textual como en lo visual. Es importante que tengas un manual de estilo gráfico, por sencillo que sea, en el que figuren las formas y los colores habituales que vayas a utilizar tanto en tu web como en tu consulta, así como en otros elementos de marketing como por ejemplo las tarjetas de visita. No guardar cierta coherencia en este aspecto da una imagen de poca profesionalidad.

6. Pasa por una asesoría legal

Al menos en España, la psicología es un sector que sufre una cierta desregulación, por lo que es fácil encontrarse con dudas y ambigüedades. Por eso, merece la pena pasar por una asesoría legal. Una pequeña inversión que servirá para ahorrarnos problemas en el futuro.