La situación de emergencia actual por el coronavirus habla en nuestras propias carnes. Hay quienes están al pie del cañón tratando de salvar la situación (sanitarios, trabajadores de supermercado, productores de alimentos, transportistas, cuerpos de seguridad…) y hay quienes se mantienen a la espera tratando de evitar empeorar la situación quedándonos en casa, (en este caso, todos los demás).

Está claro que este problema no deja indiferente a nadie. Además de la tensión vivida en casa y en los lugares de trabajo, está la incertidumbre. "¿Qué será de nosotros cuando esto acabe?". Preguntas que nos hacemos casi todos, y quien no se las plantea, lo hará. Aquí es donde consideramos que entra la tercera línea de afrontamiento (primera la sanitaria, segunda la económica): la batalla psicológica por no perder los estribos, mantener la el equilibrio emocional y darnos esperanza unos a otros.

Actualmente las personas que nos llaman lo hacen con motivo de crisis personales que están viviendo, ya sean ataques de ansiedad, pensamientos obsesivos descontrolados, sensación de paranoia, conflictos en convivencia… es decir, la demanda no es por problemas que arrastran desde hace tiempo, sino problemas que despiertan ahora, durante la cuarentena.

En esta línea de afrontamiento nos toca hacer tarea de resistencia, aguantar en nuestras trincheras y si es posible, no pincharnos. Dicho de otra forma, es importante prevenir la aparición de trastornos mentales como ansiedad, depresión, o de lo que queremos exponer en este artículo, estrés postraumático (TEPT).

Estrés postraumático

El síndrome de estrés postraumático, definido de un modo más técnico, “se caracteriza por la re-experimentación de acontecimientos altamente traumáticos, síntomas debidos al aumento de la activación (arousal) y comportamiento de evitación de los estímulos relacionados con el trauma…” (F43.1 en el manual DSM-V).

Dicho de otra manera, se vive el acontecimiento traumático como si aún no hubiera quedado atrás y estuviese invadiendo el presente; el cuerpo se activa como si estuviera volviendo a afrontar el acontecimiento una y otra vez, lo que lleva al cerebro a tratar de huir de todo lo que recuerde este trauma.

Evidentemente, este es un problema que no encontraremos durante la crisis, sino que vendrá a posteriori, ya que, para que se dé, hay que vivir la primera experimentación arrolladora en la que nuestra integridad física o emocional se ve gravemente en peligro. Por ello pensamos que es importantísimo prevenirlo.

Cuando hablamos de la amenaza a nuestra integridad física o emocional, no individualizamos los efectos, sino que recalcamos la importancia que tienen los demás en este shock vital. Está demostrado que los peores traumas no son los vividos en accidentes ni en desastres naturales, sino los que se experimentan en relación con otros seres humanos.

Si grabamos en nuestro cerebro que la amenaza es nuestra propia especie, es como aprender que no existe lugar seguro ni refugio en el mundo. Ahí cobra sentido la frase "Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit", el hombre es un lobo para el hombre, cuando no reconoce quién es el otro.

Criterios para establecer el riesgo de síndrome postraumático

Para hablar de las personas vulnerables de desarrollar TEPT, queremos señalar el criterio que seguimos.

El nivel de resiliencia psicológica de cada persona

Este factor jugará un papel importante en estos acontecimientos. Ser creativo ante las circunstancias adversas, saber expresar los sentimientos desagradables y pedir ayuda, reconocer el contexto que se vive para no personalizar cualquier reacción de los demás, saber vivir en el presente y no anticipar un futuro incierto… son cualidades que ayudan a no perder la sensación de control y, por lo tanto, a mitigar la ansiedad para que no se convierta en un estrés o sufrimiento insoportable.

La red social de apoyo

Acorde a la resiliencia, tiene la misma relevancia. Ante adversidades que nos abrumen, contar con personas que nos escuchen y nos entiendan atenuará esa sensación de desamparo que se graba intensamente en los problemas de estrés postraumático. Si estás solo/a o cuentas con una red de apoyo escasa, por favor, ten cuidado y busca ayuda externa si lo necesitas.

¿Quiénes son más vulnerables de desarrollarlo?

A continuación veremos cuáles son las personas que se encuentran más vulnerables ante este síndrome del estrés postraumático en la situación de cuarentena, para posteriormente dar unas recomendaciones que ayuden a paliar sus efectos.

1. Personal sanitario

Debido a la saturación de trabajo, la falta de recursos y la experimentación de fallecimientos con total impotencia.

2. Personas enfermas aisladas en los hospitales por el contagio

Al perder el contacto humano durante suficiente tiempo para experimentarlo como un abandono, viviendo el sufrimiento como insoportable.

3. Mujeres y niños/as víctimas de malos tratos

Ya que ante las medidas de confinamiento, se verán obligadas (en parte, por orden institucional) a convivir con quien les hace daño, irremediablemente. Una vez más, la sensación de desamparo social se repite.

4. Personas con antecedentes de trastornos mentales o con alta sensibilidad

Su límite para soportar esta situación es más bajo y hace que se sientan desbordadas antes.

5. Autónomos o empresarios cuyos negocios estén en serio riesgo

Ven amenazado su futuro y el de su familia peligrosamente, además de contar con insuficiente apoyo frente a las circunstancias.

6. Personas con familiares enfermos o ancianos, además de cuidadores o voluntarios/as

Tal como mencionamos más arriba, quien nos llama hoy en día lo hace con un temor inmenso. Vivir con preocupación y miedo constante acaba por debilitar las defensas, y si sumamos esto a la impotencia por la pérdida de un ser querido, la posibilidad de desarrollar un trastorno, además de vivir un duelo complejo, crece considerablemente.

Recomendaciones para prevenirlo

Por lo comentado, si la situación se desborda, entramos en pánico, perdemos a alguien, no sabemos qué hacer y percibimos desamparo por parte de los demás, se mezclan los suficientes ingredientes como para desarrollar un TEPT.

A continuación encontrarás unos consejos a tener en cuenta para prevenir este problema, aunque algunos ya las habrás intuido del resto del texto. Como bien sabes, aunque los profesionales sabemos tratar esta alteración psicológica, sigue estando muy relacionada con el entorno social; por esa razón, siempre puedes aportar tu granito de arena como parte de esa red de cuidados.

1. Presta atención a tus emociones

Vivirás, si no ha pasado ya, sentimientos que incomodan y agobian. Estas emociones se manifiestan tanto en el pensamiento, como en el cuerpo y en la forma de actuar, por eso es importantísimo no negar estos sentimientos.

Parar un momento, centrarte en tu respiración y ser realista con tus sentimientos te ayudará a tomar decisiones responsables y no dejarte llevar por los impulsos, que solo harían crecer la angustia con un efecto “bola de nieve”.

2. No olvides cuidarte

Para cuidar a otros, es necesario que estés bien. Llevar rutinas diarias de higiene, ver las noticias solo 10 minutos diarios, hacer deporte en casa, dedicar tiempo a cocinar, leer un buen libro, ver películas con la familia… todo ayuda en la medida que, en tus circunstancias, te ayude a equilibrar tus emociones y seguir en el día a día.

3. Mantente conectado

Llamadas telefónicas, videollamadas... están pensadas precisamente para esto, para mantener la conexión estemos donde estemos. Aprovechemos lo bueno que tienen las redes sociales y mantengámonos conectados para darnos apoyo y esperanza. Si el aislamiento y el abandono son los peores caldos de cultivo para el TEPT, mirémonos a los ojos aunque sea frente a una pantalla.

4. Ante lo inevitable, mantente en el presente

No negaremos la realidad, habrá circunstancias en las que es imposible evitar el aislamiento y la sensación de desamparo. Vivir la pérdida de un ser querido, trabajar como [email protected] y desbordarte, enfermarte y experimentar un aislamiento durante muchos días…

Por ello, estrategias para mantenerte en el presente te ayudarán a no dejarte llevar por lo que fue y lo que será, y mantendrá tu mente activa trabajando por tu equilibrio emocional. Aplausos en los balcones, donaciones y mensajes de apoyo, cartas a los enfermos… son muestras de lo que podemos hacer como seres humanos para superar este trance tan duro.

Nunca es tarde, piensa que la ayuda y el apoyo cara a cara pueden llegar cuando esto acabe, y recuperar tu bienestar.

Autor: Juan Fernández-Rodríguez Labordeta, psicólogo en Terapéutica en Alza.