¿Sabías que existe un tipo de depresión en el que, la mayor parte de los días, no se siente tristeza, así como tampoco existen las molestias del insomnio y, más bien, el apetito tiende a incrementarse?
La ciencia ha venido estudiando, desde 1959, esta peculiar variante de la depresión mayor. Curiosamente, a la depresión atípica o con características atípicas, como figura en el Manual Diagnóstico Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), no se le atribuye la denominación de atípica por el hecho de que el estado de ánimo triste no sea la manifestación más reveladora de dicho subtipo de depresión, sino, más bien, por el hecho de que el tipo de medicación que se logró demostrar como el más efectivo para tratarla no era el que tradicionalmente se usaba en la época.
Ocurrió que los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO), considerados como el primer tipo de antidepresivos desarrollado, resultaron efectivos debido a las diversas experiencias con pacientes que tenían sintomatología bastante severa y, además, eran pacientes que se encontraban hospitalizados. A los pocos días de haber iniciado el tratamiento, dichos pacientes empezaron a sentirse mejor, es decir, bastante aliviados de los síntomas que los aquejaban, sintiendo, incluso, un incremento en sus niveles de energía y una reducción de la ansiedad que, en algunos casos, experimentaban.
Una ventaja adicional de los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO) era que los pacientes no padecían el síndrome de retirada al cabo de algunos meses de haber sido retirado este medicamento. Sin embargo, estudios más recientes mencionan que es posible que el seguimiento en los años de 1960 no haya sido suficientemente prolongado para observar posibles recaídas.

Lourdes De La Puente Arbaiza
Lourdes De La Puente Arbaiza
Magister Psicología educacional - UPCH
¿Qué más se conoce sobre la historia de esta variante de la depresión mayor?
El nombre de depresión atípica fue acuñado, en 1959, por los psiquiatras británicos E. D. West y P. J. Dally. Ellos describieron a ciertos pacientes como deprimidos, aunque no parecían deprimidos, porque, a diferencia de la generalidad de pacientes que padecían de insomnio, estos dormían más horas de lo normal. Asimismo, en cuanto a su conducta alimenticia, gozaban de muy buen apetito, llegando al sobrepeso, en algunos casos. West y Dally observaron, adicionalmente, los siguientes síntomas característicos de esta depresión atípica en algunos de sus pacientes:
- Reactividad del ánimo, definida como la capacidad de experimentar mejorías temporales en el estado de ánimo cuando las personas se encontraban en contextos positivos, como viajes, reuniones con amigos, entre otros.
- Sensibilidad interpersonal, definida como el hecho de existir un elevado nivel de susceptibilidad a las críticas o, incluso, a comentarios discrepantes de las demás personas.
- Fatiga por cierta pesadez en las extremidades. Esta característica se ha denominado, años después, parálisis plúmbea, debido a que brazos y piernas solían sentirse pesados, como el plomo.
Entre los años 1979 y 1984, el equipo del New York State Psychiatric Institute, de Columbia University, bajo la dirección del Dr. Donald Klein, fue quien demostró empíricamente la efectividad de los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO). Asimismo, este equipo define operacionalmente las variables:
Reactividad del ánimo, hiperfagia (deseo incontrolable de comer), hipersomnia (necesidad incontrolable de dormir durante el día, a pesar de haberlo hecho durante la noche), parálisis plúmbea (pesadez en las extremidades) y sensibilidad extrema al rechazo interpersonal.
Posteriormente, a lo largo de los años, se ha seguido investigando acerca de la depresión atípica o depresión con características atípicas, siendo incorporada como un subtipo de la depresión mayor al Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, en sus dos últimas versiones identificadas por sus siglas en inglés como DSM-4 (1994) y DSM-5 (2013). Hoy en día, se sabe que puede haber comorbilidad entre la depresión atípica y los trastornos de ansiedad, así como cierto riesgo de bipolaridad.
Qué sabemos actualmente sobre la depresión atípica
Sin embargo, esta variante de la depresión mayor suele estar subdiagnosticada. Se estima que alrededor de un 30 % de los diagnosticados con depresión mayor corresponde al grupo de depresión atípica.
A diferencia de la depresión endógena o con características melancólicas, que suele ser la más conocida, incluso por los propios pacientes, la depresión atípica solamente requiere, para ser diagnosticada, que aparezcan, al menos, dos de los síntomas mencionados anteriormente, mientras que, en cuanto al subtipo endógeno o con características melancólicas, se requieren cinco síntomas o indicadores.
La depresión atípica suele aparecer, mayormente, en las poblaciones jóvenes y en el segmento de mujeres. Asimismo, puede manifestarse acompañada de ansiedad. Se trata de un subtipo de depresión mayor que viene manifestándose de manera bastante frecuente en la práctica clínica (Rybakowski, 2017).

Lourdes De La Puente Arbaiza
Lourdes De La Puente Arbaiza
Magister Psicología educacional - UPCH











