Test de Bender: qué mide, cómo se aplica e interpreta

El test de Bender es una herramienta de evaluación usada con niños y niñas y basada en el dibujo.

Test de Bender
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El test de Bender, o Test Gestáltico Visomotor, es una prueba psicológica en la que la persona copia nueve figuras geométricas para evaluar su integración visomotora: la capacidad de coordinar lo que ve con el movimiento de la mano. Se usa sobre todo con niños como apoyo para detectar posibles dificultades del desarrollo, y siempre debe interpretarlo un profesional.

Es una de las herramientas clásicas de la psicología infantil: sencilla de aplicar, poco invasiva para el niño y útil como primera aproximación. Pero también es una prueba con límites importantes, que no sirve por sí sola para diagnosticar nada. A continuación veremos qué mide exactamente, cuáles son sus nueve figuras, cómo se aplica y se corrige, qué puntuaciones se esperan según la edad y en qué casos conviene consultar con un especialista.

El test de Bender de un vistazo

Nombre completoTest Gestáltico Visomotor de Bender (Bender-Gestalt)
AutoraLauretta Bender, psiquiatra infantil estadounidense
Publicación1938
Qué evalúaIntegración visomotora: percepción visual, motricidad fina, organización espacial y memoria visual
Material9 tarjetas con figuras (A y de la 1 a la 8), folio en blanco y lápiz
EdadesCon el sistema de Koppitz, niños de 5 a 10-11 años; existen versiones con normas para adultos
DuraciónSin tiempo límite; suele completarse en pocos minutos
CorrecciónSistema de Koppitz (25 ítems) y otros sistemas
Quién lo interpretaSolo un profesional de la psicología con formación específica

¿Qué es el test de Bender y qué mide?

El test de Bender es una prueba de evaluación visomotora: mide cómo una persona percibe una figura, la organiza mentalmente y la reproduce con la mano. A partir de esa copia, el profesional puede observar la madurez perceptivo-motora del niño y detectar señales que aconsejen una evaluación más completa.

Lauretta Bender lo desarrolló a partir de los [principios de la psicología de la Gestalt]. Según este enfoque, el organismo no responde a estímulos aislados, sino a conjuntos de estímulos con un proceso global. Bender partió de la idea de que, observando la función visomotora, se pueden evaluar otras funciones relacionadas, como la percepción visual, la motricidad fina, la memoria y la orientación en el espacio. También consideraba que la percepción visual depende del grado de maduración del sistema nervioso central, de modo que la prueba podría ayudar a detectar problemas del desarrollo.

Aunque el enfoque gestáltico del que parte está hoy muy cuestionado, el test de Bender se sigue utilizando en contextos clínicos y educativos. Su principal ventaja es práctica: implica muy poca intrusión para el niño, que solo tiene que copiar unos dibujos. Diversos estudios le atribuyen una fiabilidad y una validez adecuadas como medida visomotora [FUENTE: estudios de fiabilidad y validez], aunque, como veremos, su utilidad para diagnosticar problemas neurológicos o emocionales es mucho más limitada.

¿Cuáles son las 9 figuras del test de Bender?

El test consta de nueve tarjetas: una figura inicial, llamada A, y ocho figuras numeradas del 1 al 8. Cada una combina puntos, líneas, curvas y ángulos de distinta complejidad.

TarjetaDescripciónQué pone a prueba principalmente
AUn círculo y un cuadrado girado (rombo) que se tocanIntegración de dos formas distintas
1Una fila horizontal de puntosReproducción de series y perseveración
2Tres filas de pequeños círculos dispuestos en columnas inclinadasOrganización espacial y perseveración
3Puntos dispuestos en forma de punta de flechaAngulación y número de elementos
4Un cuadrado abierto unido a una línea curvaIntegración de rectas y curvas
5Un arco de puntos atravesado por una línea diagonal de puntosIntegración de las partes en un todo
6Dos líneas onduladas que se cruzanReproducción de curvas y cruces
7Dos hexágonos alargados superpuestosSuperposición y angulación
8Un hexágono alargado con un pequeño rombo en su interiorCopia de una forma dentro de otra

Al copiar cada figura, el niño pone en marcha varios procesos a la vez: mira el modelo, se forma una representación mental, la retiene, coge el lápiz, dibuja y comprueba si su copia se parece al original.

¿Cómo se aplica el test de Bender?

La aplicación es sencilla: el evaluador muestra las tarjetas de una en una y pide al niño que copie cada figura en un folio en blanco. La forma más extendida de administrarlo es la que propuso Elizabeth Koppitz (1918-1983), una de las principales investigadoras del test, que en lo esencial no difiere de la de la propia Bender.

  1. Preparación. Se entrega al niño un solo folio en blanco y un lápiz. Si más adelante pide otra hoja, se le da, pero se anota en el protocolo.
  2. Consigna. Se le explica que hay nueve dibujos y que debe intentar copiarlos. No se le pide que sea muy exacto ni que lo haga deprisa.
  3. Orden. Se empieza por la tarjeta A y se continúa de la 1 a la 8, mostrando cada tarjeta cuando termina la anterior.
  4. Posición de la tarjeta. El niño no debe girar la tarjeta ni el folio para facilitarse la copia; se le indica que dibuje la figura tal y como se le presenta.
  5. Actitud del evaluador. No debe hacer comentarios durante la prueba. Si el niño cuenta los puntos o se preocupa demasiado por un detalle, se le da una respuesta neutra, como «hazlo lo más parecido a la tarjeta».
  6. Registro. Se anotan el tiempo empleado, las incidencias y si alguna figura se repite.

Si el niño insiste mucho en la exactitud, el evaluador puede anotarlo como un posible rasgo perfeccionista, aunque esta observación solo tiene valor si se combina con otras pruebas.

No hay tiempo límite. El texto original indicaba unos 5 minutos como máximo por tarjeta y señalaba que es raro que el niño termine en menos de 3 minutos. Un tiempo muy superior puede apuntar a un estilo lento o metódico, y uno muy inferior, a un estilo impulsivo o poco reflexivo. En ambos casos son solo hipótesis que deben contrastarse con otras pruebas. Si el evaluador cree que alguna figura se hizo tan deprisa que no refleja la destreza real del niño, puede pedirle que la repita, anotándolo en el protocolo.

¿Cómo se corrige el test de Bender?

Con el sistema de Koppitz, el profesional revisa 25 ítems y puntúa cada uno con un 0 o un 1 según el error esté ausente o presente. A mayor número de errores, mayor probabilidad de que exista alguna dificultad, siempre en relación con lo esperable para la edad del niño.

Koppitz publicó normas de puntuación para niños de entre 5 y 10-11 años, aplicables con independencia de su nivel intelectual. También pueden usarse con personas con discapacidad intelectual de hasta 16 años de edad cronológica cuya edad mental sea inferior a 10 años. Su protocolo se propuso para valorar la madurez para el aprendizaje, los problemas de lectura, las dificultades emocionales, la posible lesión cerebral y la discapacidad intelectual.

Puntuaciones orientativas según la edad

Número de errores (Koppitz)Edad de maduración visomotora aproximada
Más de 135 años
105 años y medio
86 años
57 años
3 o 48 años
2 o menos9 o 10 años

La mayoría de los niños de 11 años o más copian las figuras prácticamente sin errores. Estas cifras son solo orientativas: la interpretación debe hacerse con las tablas normativas del manual y en el contexto de una evaluación completa.

Tipos de errores

ErrorEn qué consiste
Confusión de la secuenciaLos dibujos no siguen el orden esperado y cambian de dirección sin lógica
ColisiónLos diseños se amontonan o el extremo de uno toca a otro
SuperposiciónLas figuras se dibujan unas encima de otras
RepasoSe remarca una parte o la totalidad de la figura
Calidad irregular de la líneaLíneas temblorosas o irregulares, más llamativas en niños mayores
Dificultad de angulaciónDistorsión notable de los ángulos
PerseveraciónSe repite un diseño o una parte, sobre todo en las filas de puntos
Extensión de la líneaSe alarga una línea o se añaden líneas inexistentes
ContaminaciónSe combinan partes de dos figuras distintas
RotaciónSe gira una figura más de 45 grados respecto a su posición original
OmisiónSe deja un espacio que no existe, se reproduce solo una parte o se fragmenta el diseño
RetrogresiónSe sustituyen puntos por círculos o rayas, o se rellena la figura

¿Se puede usar el test de Bender en adultos?

Sí, aunque se usa sobre todo con niños. Existen versiones y sistemas de corrección con normas para adultos, como el Bender-Gestalt II, publicado en 2003, que amplía el número de figuras e incluye una fase de recuerdo.

En adultos sin dificultades aparentes, sin embargo, la prueba aporta poca información: lo habitual es que los resultados sean normales y no permitan extraer conclusiones sobre su funcionamiento cognitivo. Su utilidad en adultos se ha centrado sobre todo en el cribado de posibles alteraciones neurológicas, con las limitaciones que veremos más adelante.

¿Qué relación tiene con el WISC y con otras pruebas?

Diversos estudios han encontrado una alta correlación entre el test de Bender y la parte manipulativa o ejecutiva de las escalas de inteligencia de Wechsler para niños (WISC), con independencia de la edad. Esto indica que ambas pruebas miden funciones parecidas, y algunos autores han propuesto usar el Bender como prueba de control.

En niños de 7 a 10 años también se ha observado una correlación con la prueba de aritmética del WISC. Una posible explicación es que ambas tareas implican relaciones entre la parte y el todo y nociones numéricas, que en el test de Bender aparecen de forma más encubierta. Si quieres saber más sobre la versión actual de esta escala, puedes leer qué cambia en el test de inteligencia WISC-V.

Conviene no confundir el test de Bender con las pruebas proyectivas basadas en dibujos o imágenes, como el test de Wartegg o el test de Zulliger. El Bender es ante todo una prueba visomotora; su uso para explorar aspectos emocionales es secundario y, como veremos, el más discutido.

¿Puede detectar problemas neurológicos o emocionales?

Puede ayudar a sospechar de ellos, pero no a diagnosticarlos. Su capacidad para detectar alteraciones neurológicas es baja, y no es lo bastante fiable para identificar problemas emocionales o del estado de ánimo.

En el plano neurológico, un mal resultado, sobre todo en niños mayores de 11 años, puede justificar una evaluación más completa. Sin embargo, un niño puede fallar el test por muchos motivos que nada tienen que ver con una lesión cerebral, como el cansancio, la ansiedad o la falta de motivación. Y, a la inversa, puede existir una lesión que no afecte a la habilidad visoespacial y que, por tanto, no aparezca en los resultados.

En el plano emocional, Koppitz describió una serie de indicadores emocionales: rasgos de la copia que se han asociado a ciertas dificultades. Estas asociaciones proceden en gran medida de hipótesis gestálticas y tienen un respaldo científico limitado, de modo que solo pueden servir para orientar una entrevista o anamnesis más profunda, nunca como prueba de un problema.

IndicadorAsociación propuestaCuándo se considera relevante
Orden confuso de los dibujosFalta de planificación y organizaciónA partir de los 8 años; antes es habitual
Línea ondulada (figuras 1 y 2)Inestabilidad emocionalHacia los 8 años; en niños pequeños puede deberse a falta de control motor
Sustitución de círculos por rayasImpulsividad o falta de atención en niños pequeños—
Aumento progresivo del tamañoBaja tolerancia a la frustración e impulsividad—
Figuras de gran tamañoConductas externalizantes—
Figuras de pequeño tamañoRetraimiento, timidez o ansiedadEntre los 8 y los 10 años
Línea muy finaTimidez y retraimiento en niños pequeñosMenos claro en niños mayores
Repaso de figuras y líneasImpulsividad—
Segunda tentativaAnsiedad o insatisfacción con el resultado—
Expansión o uso de más hojasPoca planificación y conductas externalizantes—
Constricción o uso reducido de la hojaRetraimiento, timidez o estado de ánimo bajo—

Ningún indicador aislado tiene valor diagnóstico. Su sentido depende de la edad del niño, de su historia y del resto de la evaluación.

¿Qué limitaciones tiene el test de Bender?

El test de Bender sigue siendo útil como parte de una batería de pruebas, pero ha recibido críticas importantes que conviene conocer para no sobreinterpretar sus resultados.

  • Validez diagnóstica limitada. Un mal rendimiento puede deberse a factores como la fatiga, la ansiedad o la falta de motivación, lo que reduce su precisión para identificar trastornos concretos.
  • Poca sensibilidad a dificultades leves. Puede detectar problemas evidentes, pero tiende a pasar por alto retrasos sutiles o dificultades específicas que requieren evaluaciones más detalladas.
  • Subjetividad en la interpretación. Aunque existen sistemas objetivos como el de Koppitz, la valoración de copias dudosas depende del juicio del evaluador y puede variar de un profesional a otro.
  • Influencia del estado emocional. El estrés o el cansancio el día de la prueba pueden afectar al resultado sin reflejar las capacidades reales del niño.
  • Factores culturales y educativos. La familiaridad con las figuras geométricas y las habilidades perceptivo-motoras varían entre culturas y niveles educativos, lo que puede generar falsos positivos o negativos.
  • Problemas de estandarización. Las normas no siempre se han elaborado con rigor en todas las poblaciones, por lo que no son igual de aplicables en todos los países [VERIFICAR: disponibilidad de baremos en España y Latinoamérica].
  • Versiones desactualizadas. Las versiones clásicas datan de los años treinta y no siempre reflejan los avances de la neuropsicología y la psicometría. Existen revisiones más modernas, pero algunas prácticas siguen usando las antiguas.
  • Uso inadecuado como prueba única. Utilizarlo como única herramienta puede llevar a conclusiones parciales o erróneas, porque no ofrece una visión global de las capacidades cognitivas ni emocionales.

¿Cuándo consultar con un profesional?

Conviene consultar con un psicólogo infantil si notas dificultades persistentes en el dibujo, la escritura o la coordinación de tu hijo o hija, problemas de aprendizaje que no mejoran con el apoyo escolar o cambios en su comportamiento o estado de ánimo. El test de Bender solo debe aplicarlo e interpretarlo un profesional con formación específica, y siempre como parte de una evaluación más amplia.

Los resultados del test no deben interpretarse en casa ni a partir de ejemplos encontrados en internet: una copia con errores no significa que exista un problema, y una copia correcta tampoco lo descarta. Si te preocupa el desarrollo de un niño, el primer paso es hablarlo con su pediatra o con un psicólogo infantil.

Las dificultades visomotoras y de aprendizaje a veces conviven con problemas emocionales, por lo que una evaluación completa también tiene en cuenta el estado de ánimo del niño. Si es tu caso, puede ayudarte saber cómo reconocer las señales de la depresión infantil. Y si quieres entender qué puede aportar una consulta especializada, te explicamos para qué sirve la psicología infantil. Para situar todo esto en el desarrollo del niño, también puedes repasar las etapas del desarrollo cognitivo según Jean Piaget.

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  • Bender, L. (1938). A Visual Motor Gestalt Test and Its Clinical Use. American Orthopsychiatric Association.
  • Brannigan, G. G. y Decker, S. L. (2003). Bender Visual-Motor Gestalt Test, Second Edition. Riverside Publishing.
  • Koppitz, E. M. (1964). The Bender Gestalt Test for Young Children. Grune & Stratton.
  • Koppitz, E. M. (1975). The Bender Gestalt Test for Young Children, Volume II: Research and Application, 1963-1973. Grune & Stratton.
  • Moetesum, M. & Siddiqi, I. & Masroor, U. & Djeddi, C. (2015). Automated Scoring of Bender Gestalt Test Using Image Analysis Techniques. ICDAR 2015
  • Bender, L. (1997). Test guestáltico visomotor (B.G.). Paidós. p. 15-16. ISBN 84-7509-308-6.

Preguntas frecuentes

El test de Bender sirve para evaluar el desarrollo de la inteligencia en los niños y detectar posibles trastornos y discapacidades. Se basa en la función visomotora y permite valorar la percepción visual, la motricidad fina, la memoria y la conciencia espacial y temporal. Así, ayuda a identificar problemas en el desarrollo que podrían estar relacionados con el sistema nervioso central.

El test de Bender se aplica pidiéndole al niño que copie nueve figuras geométricas en un papel en blanco usando un lápiz. Las figuras incluyen combinaciones como círculo-cuadrado, líneas de puntos formando escalera y ondas, curvas, figuras que se cruzan y cristales que se sobreponen o se encuentran dentro de otros. El niño observa cada figura, la representa mentalmente, la recuerda y luego la dibuja intentando copiarla fielmente. La prueba se realiza en orden y sin limitación estricta de tiempo, dando un máximo aproximado de cinco minutos por figura.

El protocolo de Koppitz es un sistema de puntuación para el test de Bender que evalúa 25 ítems específicos en los dibujos realizados por los niños. Cada ítem se puntúa con un 0 o un 1, indicando si la copia de la figura es correcta o presenta errores. Este protocolo ayuda a detectar madurez para el aprendizaje, problemas en la lectura, dificultades emocionales, posibles lesiones cerebrales y deficiencias mentales. Además, ofrece normas de puntuación para niños de 4 a 11 años y se usa para evaluar también a niños con discapacidad mental con edad mental menor a 10 años.

Al corregir el test de Bender se evalúan varios errores comunes, entre ellos: confusión de la secuencia, que implica cambios en la dirección y ruptura en la progresión lógica de los dibujos; colisión, que es cuando los diseños se amontonan o tocan entre sí; superposición de diseños; repaso o remarcado de las líneas; calidad irregular de la línea, como temblores especialmente en niños grandes; y dificultad de angulación, con distorsión en los ángulos. También se consideran perseveración (repetición de partes o figuras), extensión de la línea, contaminación (mezcla de partes de diferentes figuras), rotación excesiva, omisión de partes del dibujo y retrogresión, que incluye sustituir líneas o puntos por otros elementos.

El test de Bender puede ayudar a sospechar lesiones neurológicas, especialmente si un niño de más de 11 años no realiza bien la prueba. Sin embargo, su capacidad para detectar alteraciones neurológicas es baja, ya que muchos factores pueden influir en el resultado. En cuanto a problemas emocionales, el test no es suficientemente fiable para diagnosticar trastornos del estado de ánimo o ansiedad, pero sí puede indicar que algo no está bien en el entorno emocional del niño, sugiriendo la necesidad de una evaluación más profunda. Algunos errores y características en los dibujos se relacionan con dificultades emocionales como falta de estabilidad, impulsividad, retraimiento o agresividad.

El test de Bender tiene limitada validez diagnóstica, ya que un mal desempeño puede deberse a varios factores como fatiga o ansiedad, lo que reduce su precisión para identificar trastornos específicos. Su interpretación puede ser subjetiva y depender mucho del juicio del evaluador, generando discrepancias en los diagnósticos. Además, usarlo como única prueba puede dar conclusiones parciales, porque no ofrece una visión completa de las capacidades cognitivas o emocionales del individuo. También tiene poca sensibilidad a variaciones culturales, educativas y sutiles en el desarrollo normal, y algunas versiones son obsoletas sin actualización suficiente para las nuevas teorías neuropsicológicas.

El test de Bender no ofrece una visión integral de las capacidades cognitivas o emocionales del individuo, por lo que usarlo como única prueba puede llevar a conclusiones parciales o erróneas. Además, su interpretación puede ser subjetiva y los resultados pueden estar influenciados por factores como la fatiga, ansiedad o falta de motivación. Por eso es mejor combinarlo con otras pruebas para obtener un diagnóstico más completo y preciso.

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Nahum Montagud Rubio. (2020, agosto 6). Test de Bender: qué mide, cómo se aplica e interpreta. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/clinica/test-bender

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