Cuando, hace diez años, Marcial, Jorge, Juan y yo fundamos la Escuela Chilena de Coaching, prácticamente todo el coaching que hacíamos era presencial.
Después llegó la pandemia y, en muy poco tiempo, nos pusimos al día con Zoom, una herramienta que muchos apenas conocíamos. Recuerdo nuestros debates sobre si hacer coaching a través de una pantalla podía restar eficacia al acompañamiento. Nos preocupaban los matices de la emocionalidad y la corporalidad que podían escapársenos y cómo afectaría eso a nuestra manera de escuchar y estar presentes.
Hoy, cerca del 95 % de mis sesiones son online y acompaño a personas en media docena de países. La práctica nos ha permitido descubrir posibilidades que entonces no imaginábamos y, en mi experiencia, este formato permite desarrollar procesos de acompañamiento profundos y valiosos.
Con la llegada de la inteligencia artificial me acuerdo mucho de aquellas conversaciones. Es un cambio distinto, con otras implicaciones, pero vuelvo a encontrarme con esa mezcla de dudas, resistencias y curiosidad. Hemos tenido que aprender antes y nos toca seguir aprendiendo, también para poder decidir con criterio qué queremos incorporar a nuestra práctica y para qué.
Y aquí estamos, diez años después, desarrollando un Tutor de Coaching con inteligencia artificial. Jamás, a ninguno de nosotros, se le habría pasado por la cabeza que acabaríamos trabajando en algo así.
Nos hace ilusión y también nos sorprende un poco. Para llegar hasta aquí hemos tenido que aprender sobre un mundo que hasta hace poco nos era ajeno y revisar algunas de nuestras propias ideas.

Alberto Álvaro Egaña
Alberto Álvaro Egaña
Coach ejecutivo - mentor alta dirección | PCC por ICF · Senior Practitioner por EMCC - COA por FICOP
Fortalecer la práctica
Su funcionamiento es muy simple: el coach le cuenta un caso que le produce alguna inquietud, una conversación que quiere ensayar o una competencia que necesita entrenar. El Tutor conversa con el coach, sistematiza lo que trae, señala conexiones, propone ejemplos y recuerda lo que se ha trabajado antes. También puede recomendar bibliografía o proponer ampliar la mirada para mejorar la práctica, sin aconsejar ni dirigir un recorrido particular.
El Tutor se apoya en una bitácora con más de 300 casos y en la bibliografía institucional de la Escuela, que se enriquece constantemente en el intercambio y aporte de nueva información. Se trata, en definitiva, de un espacio donde el coach puede seguir practicando entre sus sesiones y espacios de supervisión. Lo hemos concebido como un complemento de la formación, la práctica y la supervisión, con la intención de mejorar esos espacios.
Lo que nos importaba
Cuando comenzamos a pensar en este proyecto, tuvimos tres compromisos fundamentales: el Tutor no podía reemplazar al coach, la herramienta debía ser muy rigurosa y convertir la mirada ontológica en una experiencia visible.
La Escuela aporta el criterio profesional y la orientación del proyecto, junto con la experiencia de nuestros coaches avanzados y certificados internacionalmente. Sobre esa base hemos construido los casos y revisado las devoluciones del Tutor. Buscamos que ayude a observar cuándo el coach trata un juicio como un hecho, introduce su propia interpretación, pierde de vista aquello que el coachee quiere trabajar o explora de manera insuficiente su emocionalidad. La corporalidad podrá revisarse en la medida en que el ejercicio aporte información sobre ella.
Se trata de un hito para nuestra trayectoria de 10 años ininterrumpidos de formación y más de 200 egresados, a los que se suma nuestra primera cohorte de coaches certificados por la EMCC (Global Mentoring and Coaching Council).
Para quienes formamos parte de la Escuela, desarrollar este Tutor también ha supuesto mantener conversaciones incómodas y revisar nuestras propias certezas. La llegada de la inteligencia artificial nos ha vuelto a poner ante esa necesidad.
Un debate que no está cerrado
Hace un tiempo escribí en mi blog sobre la llegada de la inteligencia artificial y el lugar del vínculo humano en el coaching. Me preocupaba qué lugar íbamos a ocupar quienes nos dedicamos a este trabajo. De aquellas reflexiones nació este proyecto. Internamente lo llamamos The Coach’s Mirror, el espejo del coach, porque queríamos algo que nos ayudara a observar nuestra forma de acompañar, incluidos los hábitos que no vemos.
No ha sido un camino unánime. Hace muy poco tuve un debate intenso con una de las supervisoras principales de la Escuela, que planteaba reservas de fondo sobre el uso de estas herramientas. Al final coincidimos en algo: si queremos que su desarrollo recoja lo que consideramos importante en el coaching, tenemos que participar y aportar nuestro criterio.
Seguimos debatiendo qué puede aportar y en qué condiciones tiene sentido utilizarlo. Que la inteligencia artificial forme parte de la vida cotidiana hace necesario ese debate, pero cada uso requiere valorar qué aporta, qué límites tiene y qué responsabilidad asumimos al incorporarlo.
También está la confidencialidad. Al trabajar sobre situaciones de la práctica profesional, es necesario evitar nombres, datos identificativos o detalles que permitan reconocer a las personas implicadas. Para revisar una intervención, suele ser más útil describir la dificultad del coach que reproducir la historia completa del coachee.
Muchas veces hemos tenido que volver a empezar porque una respuesta no tenía el sentido que buscábamos. Parte de lo que hoy ofrece el Tutor viene de anotaciones que llevaban años guardadas en cajones; otra parte, de las preguntas y objeciones que han ido apareciendo durante su desarrollo.
Seguir aprendiendo
Me habría gustado ver nuestras caras si, cuando fundamos la Escuela, alguien nos hubiera contado que diez años después estaríamos presentando algo así.
Seguimos comprometidos con la formación de coaches y, al mismo tiempo, sorprendidos por las formas que va tomando ese trabajo. Queremos ver qué ayuda a practicar, qué preguntas abre y qué tendremos que corregir. Como nos ha pasado siempre, buena parte de lo que venga lo aprenderemos escuchando a quienes lo usen.
Os invitamos a probar el Tutor de Coaching y a contarnos qué tal os va. Tutor de Coaching permite practicar conversaciones con coachees simulados, revisar las propias intervenciones y relacionar lo vivido con fundamentos y recursos del coaching profesional.

Alberto Álvaro Egaña
Alberto Álvaro Egaña
Coach ejecutivo - mentor alta dirección | PCC por ICF · Senior Practitioner por EMCC - COA por FICOP










