Cuando existe una separación matrimonial, se suele decir que quienes más sufren la situación son los hijos.

Esto, en muchas ocasiones, es totalmente cierto. En muchas ocasiones, las rencillas, los conflictos y el mal ambiente entre ambos ex-cónyuges acaba por afectar gravemente la vida y la armonía que todo niño merece en su vida. Un entorno familiar que transita por una ruptura conyugal puede presentar unos niveles de estrés y pesimismo que puede afectar psicológicamente al hijo.

Bárbara Zapico nos habla sobre las separaciones, desde el punto de vista del niño

Para descubrir más sobre estos procesos dolorosos de divorcio y separación, sobre todo desde la óptica del niño, hemos conversado con la psicóloga madrileña Bárbara Zapico, una autoridad en terapia de pareja que nos aportará luz sobre esta cuestión.

Bertrand Regader: ¿Cuáles son las formas de malestar más frecuentes de las que se quejan los niños y niñas de parejas que se han divorciado?

De lo que más pueden quejarse los niños es de la no comunicación. A los niños, independientemente de su edad, hay que hablarles de la situación. No hace falta contar con pelos y señales lo que ha sucedido en la pareja, pero sí hacerles partícipes de la situación y no dejarles al margen, ya que pertenecen a la familia.

En los procesos judiciales que involucran problemas de pareja o crisis matrimoniales y divorcios, a veces se habla de un concepto llamado Síndrome de Alienación Parental. ¿Qué es, y por qué causa controversia, según tu punto de vista?

El Síndrome de Alienación Parental (SAP) son una serie de síntomas que se producen en los hijos, como consecuencia de la influencia que ejerce un progenitor para que el niño rechace al otro, generalmente, en situaciones de separación/divorcio. Se trataría de una conducta de minusvaloración, sin justificar.

Causa tanta controversia porque a día de hoy la APA no lo ha reconocido como trastorno. Por otro lado, es muy complicado diagnosticarlo ya que a veces el propio niño rechaza la evaluación coaccionado por el progenitor que la aplica. También es importante que al hablar de un diagnóstico realmente nos cercioremos que no haya habido maltrato hacia los niños por parte de uno de los progenitores.

Divorcio con hijos

¿De qué maneras una situación de alienación parental puede dejar secuelas en el bienestar psicológico de un niño o niña?

Las consecuencias para los niños pueden ser muy dañinas, causando trastornos psicológicos tales como ansiedad, tristeza… Es una afectación que produce una alteración cognitiva, conductual y emocional. El niño es manipulado de tal manera por uno de los progenitores, que llega a despreciar, odiar, rechazar al otro, sin que este último haya tenido un comportamiento disruptivo con el niño.

¿Es frecuente la aparición de recuerdos traumáticos en los pequeños cuando sus padres se separan en malos términos? ¿Qué hay que hacer para comunicarles a los niños que sus padres se van a separar o a divorciar? ¿Y qué errores comunes se cometen? ¿Y qué se puede hacer para evitar que se sientan desprotegidos o solos, al dejar de vivir con ambos padres?

La aparición de recuerdos traumáticos, puede aparecer en la vida adulta, cuando uno es consciente de la forma que tuvieron sus padres de separarse y de lo que le involucraron en dicha acción. Cuando el niño es pequeño, muchas veces no es consciente del alcance que puede llegar a tener el comportamiento que sus padres pueden ejercer sobre él, ya que son sus figuras de apego que le protegen, le cuidan y le dan cariño.

La comunicación de una separación, tiene que hacerse cuando se vaya a materializar. No podemos transmitir una información que está aún en el aire, porque a los niños les desestabilizamos. No se les puede mentir, pero tampoco marear. Hay que hablar ambos progenitores con el niño/s y comentarles que ahora van a vivir en dos casas diferentes, que van a tener dos cuartos, que su vida va a cambiar…

No puede hablar solo uno, no podemos decirles que estamos jugando a un juego y que van a tener dos casas… en definitiva, no podemos engañarles, porque los niños son mucho más conscientes de las cosas de lo que pensamos y ellos también tienen sentimientos que no se están teniendo en cuenta.

Lo importante es la organización. Puede hacerse un cuadro con los días de la semana que va a estar con cada progenitor para que ellos lo sepan. Transmitirles cariño, confianza, preguntarles por cómo están cada día, interesarse cuando no están con uno/a…

A la hora de ofrecer terapia psicológica a estos menores de edad que han sufrido por el enfrentamiento entre sus padres, ¿qué se puede hacer para ayudarles?

Antes de nada, es importante saber que si ambos progenitores no están de acuerdo en que el menor acuda o consulta, no podrá ser tratado, excepto en los casos que uno de ellos tenga la patria potestad.

Generarles un entorno estable, confiable, que les permita expresar, en el caso que haya, su rabia y frustración sobre la situación.

¿Cuál es la idea fundamental con la que tiene que quedarse un niño o niña a la hora de comprender lo que está pasando en un proceso de separación?

La idea principal es que no es el responsable de la separación. En función a la edad, se le dirán unas cosas u otras adaptándonos a su capacidad de comprensión. Al niño hay que trasmitirle que ambos progenitores no van a dejar de quererle por verle menos y que si necesita hacer preguntas o necesita hablar, que puede contar con ambos en todo momento.