Una manera de pensar que rompe todas las convenciones. Unsplash.

El pensamiento creativo consiste en la capacidad de salirse de los patrones convencionales de ideación y de inventar nuevas maneras de solución de problemas o de crear algo empleando técnicas novedosas.

En este artículo vamos a examinar en qué consiste exactamente este tipo de pensamiento, además de revisar cuáles son sus principales diferencias respecto al pensamiento convencional. Por último, daremos un listado de consejos sobre cómo potenciarlo en la vida cotidiana.

¿Qué es el pensamiento creativo?

Como mencionamos anteriormente, el pensamiento creativo hace referencia a la manera de procesar la información para hallar soluciones originales ante los nuevos retos que se presentan en la vida.

Las personas con este tipo de pensamiento no se limitan a las alternativas convencionales, son exploradoras. Además, el pensamiento creativo se pone a prueba cada vez que tenemos la necesidad de solventar una situación no experimentada anteriormente por nosotros.

Por lo general, tenemos a utilizar las líneas de razonamiento convencionales, a las que cualquier persona recurriría en una situación parecida, lo que se conoce como el protocolo a seguir. Por otro lado, existe un abanico inimaginable de nuevas alternativas que pocas veces exploramos, tal vez por estar demasiado atados a las soluciones convencionales, posiblemente porque nos funcionan e implican un menor esfuerzo mental.

Pero la realidad es que las soluciones que conocemos bien y que usamos una y otra vez no siempre resultan ventajosas, y es entonces cuando las personas se ven atrapadas en problemas que aparentemente no tienen solución, únicamente por el hecho de no estar acostumbrados a emplear el pensamiento creativo de manera cotidiana.

Por ejemplo: ¿qué hacemos si nuestro vehículo se accidenta a mitad del camino y no tenemos lo necesario para reparar la avería? ¿Dejamos entonces que pasen las horas sin hacer nada, únicamente por no tener las herramientas necesarias? ¿O somos capaces de buscar una solución creativa al problema?

Otra forma de plasmar el pensamiento creativo es mediante la expresión artística; las personas que tienen facilidad para crear arte poseen un tipo de habilidades que favorecen la capacidad de pensar creativamente.

¿Cómo se diferencia del pensamiento convencional?

En las siguientes líneas vamos a ver cómo se diferencia exactamente el pensamiento creativo del pensamiento convencional o pragmático.

1. No depende de la relación entre una cosa y otra

La principal diferencia entre el pensamiento de carácter creativo y el de carácter lógico-pragmático es que el primero no depende de las relaciones lineales que existan entre dos o más objetos para poder establecer una comparativa o idea.

Cuando el pensamiento es creativo se basa más en principios abstractos, que a primera vista no tendrían mucho sentido pero que a pesar de no seguir los patrones convencionales de la lógica otorgan generan nuevos significados.

2. Implica mayor visualización

Una de las principales características del pensamiento creativo es que requiere de una capacidad de visualización mayor que la del pensamiento estructurado.

Cuando buscamos alternativas nuevas ante alguna situación (creativas) imaginamos los posibles escenarios que obtendremos, mientras que con el pensamiento lógico y estructurado por lo general esto no es tan necesario, teniendo en cuenta que el sujeto ya se da por enterado de lo que va a ocurrir si hace las cosas de la manera clásica.

3. Agotamiento psicológico

Emplear recursos creativos constantemente resulta en un desgaste importante, a diferencia de los recursos convencionales o usuales, los cuales se basan en la costumbre.

4. Proceso constante de aprendizaje

El pensamiento creativo implica mantenerse en un proceso de aprendizaje constante. La creatividad proviene de los conocimientos que la persona ha adquirido e internalizado, es de ellos que nacen luego las ideas originales enfocadas a las necesidades del momento.

Consejos para potenciar este tipo de procesos cognitivos

El pensamiento creativo comienza a aparecer en las etapas tempranas del desarrollo; por ende se debe estimular a los más pequeños para animarlos a ser creativos desde la infancia. Lo ideal es brindarles alternativas para que puedan expresar libremente sus capacidades individuales sin sentirse cohibidos o avergonzados.

Es importante que la educación de los jóvenes sea siempre balanceada entre lo académico y lo extracurricular, dándoles igual relevancia a todas las actividades que desempeñen los estudiantes, dentro y fuera de las aulas de clases. De esta manera, el joven crece con una mayor confianza en sus capacidades personales.

El siguiente listado contiene algunos consejos útiles para desarrollar en mayor medida el pensamiento creativo en los jóvenes y adultos.

1. Fomenta el hábito de la lectura

La lectura es una fuente de conocimientos e ideas nuevas que se van incorporando a la mente del lector. Quien lee siempre tendrá de donde nutrirse para conseguir soluciones creativas o para crear su propio contenido en base a lo que haya leído con anterioridad.

2. Vive nuevas experiencias

Salir de la zona de confort es indispensable; aquellos que se mantienen encerrados dentro de la rutina no terminan de alcanzar su potencial creativo. La mente funciona como un paracaídas, para que funcione hay que abrirla. La mejor forma es descubriendo nuevas experiencias.

3. Anota tus ideas

La creatividad suele ocurrir a veces cuando menos nos lo imaginamos; en la cola del banco o del supermercado suelen venir a nuestra mente algunas ideas geniales. Es recomendable anotarlas en el móvil o en una hoja de papel para luego poder estudiarlas mejor.

4. Encuentra cosas que te apasionen

Cuando encontramos actividades que nos generan goce, podemos estar seguros de que nuestros recursos creativos saldrán a relucir durante la ejecución de estas prácticas. La pasión y la creatividad van de la mano, y se unen para que logremos cosas únicas cuando disfrutamos de hacer algo que nos gusta.

Referencias bibliográficas:

  • Amabile, T. M. y Pratt, M. G. (2016). The dynamic componential model of creativity and innovation in organizations: Making progress, making meaning. Research in Organizational Behavior. 36: 157 - 183.
  • Marina, J. A. (1993). Teoría De La Inteligencia Creadora. Barcelona: Anagrama.