Los efectos de la pandemia del coronavirus están siendo más profundos de lo que podría esperarse de una crisis originada en el ámbito médico y de la salud.

Es tal la profundidad de la huella que está dejando en nuestra sociedad que ya se puede hablar de un contexto que cambia nuestra manera de pensar, de sentir y de comportarnos.

La psicóloga María González-Aller Zavala ha estado fijándose en este tipo de cambios en la manera de comportarse de las personas y en las investigaciones realizadas al respecto, y en esta entrevista nos habla acerca de lo que se sabe hasta ahora acerca de los efectos de la pandemia en la salud mental de las personas.

Entrevista a María González-Aller: Los efectos de la pandemia en la salud psicológica

María González-Aller Zavala es psicóloga especializada en el ámbito clínico y de la salud mental, y ejerce en la zona de Majadahonda y Las Rozas, donde atiende a adultos y adolescentes. En esta entrevista nos habla acerca de la manera en la que la crisis del COVID-19 nos está influyendo psicológicamente como sociedad.

¿En situaciones de crisis sanitaria como la de la pandemia de coronavirus, la sociedad tiende a infravalorar la importancia de velar por la salud psicológica en momentos así?

Galler

En momentos de crisis priman necesidades básicas que están relacionadas con la integridad física, guiadas por nuestro instinto de protección y de supervivencia. Nuestra primera necesidad sería resguardarnos, proteger a los nuestros y tener alimentos a nuestra disposición.

Respondemos de la misma manera que hace millones de años, cuando nos hubiéramos metido en nuestro refugio con alguna presa de caza. En la actualidad, sin embargo, es el dinero el que nos garantiza esa subsistencia. Y en estas condiciones la salud psicológica queda en un segundo plano.

La irrupción de la pandemia ha sido algo inesperado y que sin embargo ha tenido repercusiones significativas para prácticamente todo el mundo. ¿Crees que la necesidad de adaptarnos a esta nueva realidad nos expone más a los trastornos de ansiedad?

Sin duda nos expone más, pero eso no significa que nos afecte por igual, ni que a todos los que afecte sea como trastorno. La ansiedad es una emoción importantísima ligada a esa supervivencia, es una reacción de nuestro cuerpo ante una amenaza que nos ayuda a luchar o a huir cuando nuestra integridad detecta una alarma, un peligro. Gracias a ella desarrollamos muchos recursos para adaptarnos de la mejor manera al medio.

Cuando no entendemos lo que nos pasa y no comprendemos los síntomas que se manifiestan, puede derivar en problemas porque empezamos a desarrollar miedo a esa ansiedad y tendencia a evitar situaciones. De este modo puede convertirse en trastorno.

Las adicciones seguramente también son vividas de un modo muy distinto en estos meses, tanto en situaciones de confinamiento como en las de post-confinamiento. ¿El aislamiento y el hecho de tener varias fuentes de malestar y de preocupación podrían facilitar las recaídas o incluso el desarrollo de adicciones en quienes nunca se habían "enganchado" a algo?

Es muy fácil que esta situación haya provocado recaídas, o el comienzo de alguna adicción, al aumentar la ansiedad. Se ha producido sobre todo un aumento en el consumo de alcohol, al azúcar, alimentos procesados y a las nuevas tecnologías.

Por otro lado, la mayor dificultad de acceso a determinadas substancias, o a ámbitos sociales que favorecían estar a su alcance, ha obligado a reducir en ocasiones ciertos consumos.

Y en cuanto al otro gran grupo de problemas psicológicos más frecuentes, los trastornos del estado de ánimo como la depresión o la distimia, ¿dirías que la crisis del coronavirus hará que afecten a más personas, o en general adaptaremos nuestras emociones a este nuevo contexto de manera más o menos espontánea y sin ayuda?

La situación está generando muchos problemas del estado del ánimo porque el COVID-19 nos obliga a gestionar muchas pérdidas, a todos los niveles. Pérdidas personales, económicas, de proyectos e ilusiones, de rutinas... La gran mayoría de personas se han visto afectadas, en mayor o menor medida.

La pérdida genera tristeza. Y esta emoción, como todas, necesita elaborarse para poder adaptarnos. La situación de confinamiento nos ha obligado a no poder contar con recursos de apoyo social, tan necesarios para esa elaboración.

Respecto a las pérdidas personales, el no haber podido acompañar en la enfermedad, ni despedirnos de nuestros seres queridos, dificulta mucho la elaboración del duelo. Esta situación hace mucho más necesaria la ayuda de profesionales de la salud mental para poder llevarlo acabo de la mejor manera.

En cuanto a las relaciones familiares y de pareja, ¿cuáles crees que pueden ser los efectos psicológicos más frecuentes que produzca la pandemia en nuestra manera de convivir y de interactuar con los demás?

Se han exacerbado los conflictos familiares y de pareja, derivados de la convivencia y de todos los problemas que hubiera anteriormente. Respecto a las interacciones con los demás, por lo general se observa un distanciamiento lógico y una mayor desconfianza.

La crisis de pareja es uno de los más notables efectos. Se ha disparado el número de separaciones. Y hay muchos casos en los que queriendo poner fin a una relación, se descarta por no poder disponer de los recursos económicos ni sociales necesarios.

Como profesional de la psicoterapia, ¿qué retos te has planteado para adaptarte a este contexto marcado por la propagación del virus y el miedo a nuevas oleadas de contagio?

La terapia online es el mejor recurso a emplear en la psicoterapia en estos momentos. Mi reto es convencer a aquellas personas que por desconocimiento no creen que sea igual de eficaz que la terapia presencial.

La mayor ventaja es la seguridad frente al contagio, tanto para los pacientes, como para los profesionales, al evitar estar expuestos.

A corto plazo, ¿qué puede hacer un psicólogo o una psicóloga para ayudar a las personas que pasan por malos momentos por motivos relacionados con la pandemia?

A corto plazo lo más importante es poder dar salida y ayudar a gestionar todas las emociones vividas y a aprender estrategias de solución a todos esos problemas. Es primordial ofrecer un entorno de confianza donde validar, sostener las emociones.

¿Y a largo plazo, cuáles son los beneficios de acudir a terapia si se necesita ante todo lo que está pasando?

A largo plazo, lo más importante será haber podido sacar un aprendizaje y un crecimiento personal de todas estas difíciles experiencias.