«La maternidad es una transición vital compleja»

Entrevistamos a la psicóloga perinatal Lilliam Gonzalez Dominguez.

La maternidad es una transición vital compleja

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Aunque la maternidad sea un proceso totalmente natural, eso no significa que esté libre de retos. Retos físicos, sí, pero también retos emocionales tanto para la mamá como para el padre y, por supuesto, también para el bebé. De hecho, esta es una etapa de la vida en la que al menos dos personas se encuentran en un estado especialmente vulnerable a nivel psicológico; incluso si no aparecen complicaciones como la depresión posparto, el riesgo está ahí, latente.

Por eso, la psicología ha ido desarrollando una de sus especialidades para dar respuesta a ese mundo de posibles problemas y también posibles oportunidades de disfrutar al máximo de la maternidad y la crianza en esos primeros meses tras el nacimiento: la psicología perinatal. Hoy hablamos de ello con una experta en el ámbito, la psicóloga Lilliam Gonzalez.

Entrevista a Lilliam Gonzalez: ¿Para qué sirve la psicología perinatal?

Lilliam Gonzalez Dominguez es Psicóloga Sanitaria experta en psicología perinatal y Terapia Breve Estratégica, con consulta en Ourense. En esta charla con ella, abordamos el tema de cómo se aplica la psicología perinatal y qué problemas y necesidades ayuda a afrontar.

Lilliam Gonzalez Dominguez

Lilliam Gonzalez Dominguez

Psicóloga Sanitaria. Experta en Psicología Perinatal. Terapia Breve Estrategica y EMDR.

Profesional verificado
Ourense
Terapia online

¿Qué es exactamente la psicología perinatal desde el punto de vista de los psicólogos?

La psicología perinatal es el área de la psicología que se ocupa de acompañar y comprender todo lo que ocurre a nivel emocional durante el embarazo, el parto y el posparto, generalmente el primer año de vida del bebé, pero es importante que entendamos que no se centra solo en la aparición de problemas, sino en todo el proceso de transformación que implica convertirse en madre o padre.

Desde fuera, muchas veces pensamos en la maternidad como algo natural o instintivo, pero desde la psicología sabemos que es una transición vital compleja. Supone cambios físicos evidentes, pero también implica una reorganización profunda a nivel psicológico porque cambia la identidad, las prioridades, las relaciones, la percepción del tiempo e incluso la forma de vincularse con uno mismo.

En este proceso pueden aparecer emociones muy diversas desde la ilusión, el miedo, la inseguridad, la ambivalencia… y todas ellas forman parte de la experiencia y la psicología perinatal lo que hace es dar espacio a todo eso, entenderlo y acompañarlo.

Además, es importante destacar que uno de los aspectos centrales es el vínculo temprano con el bebé. Sabemos por décadas de investigación en desarrollo infantil que las primeras relaciones tienen un impacto importante en el desarrollo emocional posterior y por eso, no solo trabajamos con la madre, sino con la relación que se va construyendo entre el bebé y sus figuras de cuidado.

¿Por qué es importante atender también la salud mental durante el embarazo, el parto y el posparto, yendo más allá del concepto de “trastorno mental”?

Es importante porque si reducimos la salud mental a la presencia o ausencia de un trastorno, nos perdemos gran parte de lo que realmente ocurre en esta etapa ya que no hace falta tener depresión o ansiedad diagnosticada para estar atravesando un momento emocionalmente complicado.

El embarazo y el posparto son etapas especialmente sensibles porque hay muchos cambios, mucha incertidumbre y también una presión social importante sobre cómo debería vivirse la maternidad. Todo ello hace que muchas mujeres experimenten malestar sin que sean capaces de ponerle nombre: miedo al parto, dudas sobre su capacidad, sensación de pérdida de control, o incluso emociones contradictorias como querer y a la vez sentir rechazo o agotamiento.

El problema es que, como no encaja en una categoría clínica, muchas veces no se valida ni se atiende lo que puede generar aislamiento o la sensación de que algo va mal.

Además, los datos sí nos dicen que los trastornos existen y son relativamente frecuentes. La Organización Mundial de la Salud estima que alrededor del 10-15% de las mujeres experimenta problemas de salud mental en el periodo perinatal. Pero más allá de estas cifras, hay un continuo de malestar que también merece atención.

Trabajar desde una perspectiva preventiva permite intervenir antes de que las dificultades se agraven ya que ayuda a normalizar la experiencia emocional real, alejándose de idealizaciones que a menudo generan más presión que apoyo.

¿Cómo influye el bienestar emocional de la madre en el vínculo temprano con el bebé?

Aunque influye es importante explicarlo con cuidado para no añadir más exigencia a las madres porque el vínculo no depende de estar siempre bien emocionalmente, ni es algo que ocurra de forma automática desde el primer momento, es un proceso que se construye poco a poco, a través de la interacción diaria.

Sabemos gracias a la investigación en apego que la sensibilidad de la figura cuidadora entendida como la capacidad de percibir y responder a las necesidades del bebé es clave. Y sabemos que esa sensibilidad puede verse afectada cuando hay un malestar emocional intenso o sostenido.

Por ejemplo, una madre con depresión posparto puede sentirse desconectada, con menos energía o con más dificultad para interpretar las señales del bebé y eso no significa que no vaya a poder vincularse, sino que probablemente necesite más apoyo.

También es importante decir que el vínculo es flexible porque no es algo que se rompa de manera irreversible si hay dificultades al inicio y con el acompañamiento adecuado se puede fortalecer y reconstruir.

En este sentido, el cuidar la salud mental de la madre no es solo una cuestión individual, sino que también es una forma de favorecer el desarrollo del bebé.

¿Qué lugar ocupa la pareja o el entorno familiar dentro del trabajo terapéutico perinatal?

Un lugar absolutamente central, aunque culturalmente se haya tendido a poner el foco casi exclusivamente en la madre, la realidad es que el proceso perinatal ocurre dentro de un sistema relacional.

La pareja, cuando la hay, y el entorno cercano pueden ser una fuente clave de apoyo… o, en algunos casos, de estrés ya que abemos por la evidencia que el apoyo social es uno de los factores que más protege frente a problemas de salud mental en esta etapa.

No es lo mismo atravesar un posparto con alguien que acompaña, escucha y comparte responsabilidades, que hacerlo sintiéndose sola o sobrecargada, de hecho, muchas de las dificultades no tienen que ver solo con lo que le pasa a la madre, sino con cómo está organizado el entorno.

Por eso, en psicología perinatal tiene mucho sentido incluir a la pareja o trabajar aspectos como la comunicación, las expectativas, el reparto de cuidados o la adaptación a los nuevos roles. También es una forma de cuestionar el modelo de madre que puede con todo, que sigue estando muy presente y que, en muchos casos, contribuye al malestar materno.

¿Cómo puede ayudar la psicología perinatal a gestionar miedos relacionados con el embarazo o el parto?

Tenemos que decir que el miedo en esta etapa es completamente normal y tiene una función adaptativa porque nos prepara para algo importante. El problema aparece cuando ese miedo es muy intenso o se vuelve limitante.

Muchas veces, estos miedos tienen que ver con lo desconocido, con experiencias previas o con lo que se ha escuchado en el entorno porque los relatos sociales sobre el parto, que no siempre son realistas.

La psicología perinatal trabaja, en primer lugar, ofreciendo un espacio donde esos miedos se puedan expresar sin juicio porque muchas mujeres sienten que no deberían tener miedo.

A partir de ahí, se trabaja en entender el origen del miedo y en ofrecer herramientas para gestionarlo aportando información basada en evidencia, técnicas de regulación emocional o trabajo sobre pensamientos anticipatorios.

Las intervenciones psicológicas en esta etapa han demostrado ser eficaces para reducir la ansiedad y mejorar la experiencia del parto porque más allá de los resultados, hay algo muy relevante que es que cuando una mujer entiende lo que le pasa y se siente acompañada, cambia su forma de vivir el proceso.

Según tu experiencia, ¿qué papel tiene el acompañamiento psicológico cuando aparecen dificultades como depresión posparto, ansiedad o sentimientos de culpa?

Tiene un papel fundamental porque cuando aparecen este tipo de dificultades, muchas mujeres no solo lo pasan mal, sino que además sienten que están fallando como madres y eso les genera mucha culpa. La depresión posparto, por ejemplo, no siempre se presenta como una tristeza evidente muchas veces aparece como irritabilidad, desconexión, sensación de vacío o incapacidad para disfrutar lo que puede ser muy desconcertante, especialmente cuando se esperaba que todo fuera de otra manera.

El acompañamiento psicológico permite poner palabras a lo que está pasando, entenderlo y dejar de vivirlo desde la culpa porque ayuda a desmontar expectativas poco realistas sobre la maternidad, que muchas veces están en la base del malestar.

A nivel terapéutico, sabemos que diversos enfoques, pero más allá de la técnica, hay algo muy importante: sentirse escuchada sin juicio. Muchas mujeres no encuentran ese espacio en su entorno, y cuando lo tienen en terapia, ya se produce un cambio significativo.

¿Qué señales deberían alertar a una madre o a su entorno de que necesita apoyo psicológico?

Hay varias señales que pueden indicar que algo no está yendo bien, por ejemplo, sentirse triste, ansiosa o desbordada la mayor parte del tiempo, tener dificultad para descansar incluso cuando es posible, o notar una desconexión emocional con el bebé. También pueden aparecer pensamientos muy negativos, sensación de incapacidad o una culpa constante y en algunos casos, incluso pensamientos intrusivos que generan mucho malestar.

Es importante prestar atención también a cambios importantes en el comportamiento: aislamiento, pérdida de interés por cosas que antes resultaban agradables o dificultad para realizar tareas cotidianas. Y luego hay señales más claras de alarma, como pensamientos de hacerse daño o hacérselo al bebé y en esos casos, es fundamental buscar ayuda de forma inmediata.

Pero más allá de todo esto, hay una idea clave que es que no hay que esperar a estar muy mal para pedir ayuda porque en salud mental perinatal, la intervención temprana marca una gran diferencia.

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Psicología y Mente. (2026, mayo 7). «La maternidad es una transición vital compleja». Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/entrevistas/maternidad-es-transicion-vital-compleja

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