No cabe duda de que digan lo que digan colectivos que intentan sembrar la duda a través de teorías de la conspiración, la pandemia por coronavirus es una realidad. Es más; como sabemos, se trata de un fenómeno vinculado a nuevos riesgos con los que no contábamos hasta hace unos meses.

Sin embargo, tampoco se puede negar que no siempre somos capaces de alcanzar una comprensión ajustada a la realidad acerca del riesgo que supone el virus. Esto hace que muchas personas sufran alteraciones emocionales por haber desarrollado un miedo excesivo ante la pandemia. Precisamente de este tema hablaremos con la entrevistada que nos acompaña en esta ocasión, la psicóloga Silvia Martínez Muñoz.

Silvia Martínez: una perspectiva psicológica sobre el temor excesivo al coronavirus

Silvia Martínez Muñoz es psicóloga afincada en Málaga y especializada en los problemas de tipo emocional. En esta entrevista nos habla acerca de los efectos en la salud mental que tiene el impacto mediático y social producido por el coronavirus, el cual puede llevar a algunas personas a desarrollar problemas de miedo y ansiedad.

¿Qué repercusiones emocionales puede tener a corto plazo estar siempre pendientes del riesgo de contagio?

El estar siempre pendientes de este riesgo puede generar miedo, preocupación y estados depresivos. Se ha demostrado a través de estudios científicos que hay relación entre el estrés, producido por estas emociones negativas, y un descenso de la respuesta inmune.

Por otro lado, las autoridades sanitarias españolas advirtieron a principios de este verano un aumento del 20% de trastornos mentales debido al confinamiento.

Por lo que has ido viendo como psicóloga, ¿las personas con trastornos de ansiedad viven esta crisis por pandemia de un modo diferente?

Desde mi experiencia clínica, en estos meses de confinamiento y postconfinamiento ha habido un aumento del número de casos de hipocondría, en los que está muy presente la ansiedad y la angustia. Es un trastorno en el que hay una preocupación constante y obsesiva por la propia salud, y una tendencia a exagerar los sufrimientos, sean reales o imaginarios.

¿El hecho de haber tenido que pasar varias semanas saliendo muy poco de casa puede reforzar el miedo al coronavirus, haciendo que se exagere el riesgo?

Silvia Martínez

En principio, no tendría por qué, desde mi punto de vista. Esta situación ha creado mucha incertidumbre y creo que la clave puede estar en reformular esa incertidumbre, es decir, en aprovechar el confinamiento y la situación actual para tomar un impulso, ver el lado positivo y desarrollar nuestro ser, nuestra profesión, etc.

Hay personas que durante el confinamiento han realizado prácticas deportivas en casa, o han podido mejorar incluso las pautas alimentarias, y en general, han visto el confinamiento como una oportunidad para poder realizar cosas nuevas o incluso ponerse a estudiar.

Hay varias voces que han hablado sobre una sobreinformación sobre el COVID que ha podido aumentar la sensación miedo y preocupación. Hay un término que se está haciendo muy popular en estos meses. Se llama Doomscrolling, y hace alusión a una adicción que muchas personas han desarrollado por las malas noticias. Lo más recomendable es consultar fuentes autorizadas sobre esta temática, como la OMS (Organización Mundial de la Salud).

Según tu criterio, ¿el alarmismo típico de los medios de comunicación puede estar haciendo que se cree un miedo injustificado al virus?

Si, sin ninguna duda. Generalmente las personas con mayor sensación de miedo suelen ser las de la tercera edad, que son grupo de riesgo, y las que normalmente suelen ver más las noticias. Aunque hay muchas personas, no sólo las mayores, que ven cada día las noticias y se angustian.

Es cierto que el virus existe, pero como he comentado con anterioridad, el estrés y el miedo produce que el sistema inmunológico descienda en efectividad, y sabemos que es un aspecto muy importante para que el organismo pueda vencer a los virus y bacterias, que nos rodean y siempre nos han rodeado.

¿Qué consejos darías para gestionar este malestar, vinculado a la ansiedad y al miedo al contagio?

El principal consejo que daría sería reducir el tiempo de exposición a las noticias sobre este tema. Quiero decir, que si una persona que normalmente suele ver dos telediarios al día y leer los periódicos en Internet quiere reducir la sensación de miedo, lo aconsejable sería ver un telediario al día o leer un periódico al día. Se puede estar informado, pero no se aconseja estar sobreinformado, ya que este tipo de noticias afectan al estado de ánimo.

También es muy recomendable que acuda a un psicólogo para expresar cómo se siente e intentar reducir esos niveles de angustia y ansiedad, que le pueden estar repercutiendo en la calidad del sueño, en las digestiones alimentarias y en el estado de ánimo bajo, entre otros aspectos.

Para estos estados de ansiedad o miedo, es muy buena la realización de alguna actividad física que a la persona le guste, sea pasear por las tardes, realizar algún deporte en concreto, etc. Existen estudios que afirman la relación entre actividad física y bienestar subjetivo, independientemente de la edad de la persona. Además, de este modo se secreta más endorfinas, las denominadas hormonas de la felicidad. En general, hay que pasar tiempo haciendo cosas que nos gusten y nos hagan sentir bien.

¿Crees que, de manera espontánea y sin ayuda, la mayoría de las personas se adaptará a pasar temporadas de confinamiento o semi-confinamiento si la crisis por pandemia se alarga?

Ya están saliendo publicaciones sobre los efectos psicológicos del confinamiento, y no sería muy recomendable esta posibilidad, ya que somos seres sociales y necesitamos el contacto con los demás. Al ser un aislamiento obligatorio, el confinamiento implica romper con nuestro día tras día, nuestras rutinas, ocio... lo que genera una importante carga psicológica.

Creo que en este sentido, se deberían buscar otras alternativas menos traumáticas para la población, como el confinamiento sólo de las personas por el virus o similar, en el caso que se plantee otra vez esta posibilidad.