Este fue el primer representante de los fármacos pertenecientes al grupo de los IMAOs.

La depresión es un problema de salud mental que ha acompañado al ser humano a lo largo de toda la historia. Ya en la antigua Grecia se hablaba de la melancolía como una enfermedad con características semejantes a lo que hoy consideraríamos depresión, con un estado de ánimo triste y anhedónico. Siendo además en la actualidad uno de los trastornos más prevalentes a nivel mundial, la búsqueda de un tratamiento efectivo ha generado a lo largo del tiempo un gran interés y se ha tornado una necesidad cada vez más acuciante.

Son diversos los métodos empleados para tratar esta afección, entre ellos la psicofarmacología. Uno de los primeros fármacos que se encontraron y sintetizaron fue la iproniazida, de la cual hablaremos a lo largo de este artículo.

Iproniazida: el primer IMAO

La iproniazida es un psicofármaco clasificado como antidepresivo que tiene además una gran importancia a nivel histórico. Y es que es uno de los primeros antidepresivos sintetizados, junto a sustancias como la imipramina.

Su descubrimiento fue en realidad casual, por serendipia, dado que su síntesis estaba dirigida a encontrar un fármaco que fuera efectivo contra la tuberculosis. En los ensayos con pacientes con tuberculosis se observó que presentaba un efecto elevador del estado de ánimo, algo que con el tiempo sería analizado y aplicada a la población con trastornos depresivos (concretamente, su uso sería aprobado en 1958).

Este medicamento forma parte del grupo de los inhibidores de la monoaminooxidasa o IMAOs, los cuales afectan al sistema nervioso bloqueando la metabolización de determinados neurotransmisores. La iproniazida es de hechoel primero de los IMAOs comercializados y fue junto a otras sustancias derivadas de ella uno de los tratamientos de elección para pacientes con depresión. Su acción se da de manera inespecífica e irreversible, siendo sus efectos continuados durante al menos quince días.

A nivel de efectos, su aplicación genera un aumento en el estado de ánimo y en la activación, siendo eficaz en el tratamiento de la sintomatología depresiva y disminuyendo la inactividad y pasividad de quienes la utiliza.

Sin embargo la observación de la existencia de fuertes efectos secundarios que ponían en riesgo la salud de quienes lo consumían, entre los que destacan problemas hepáticos severos y favorecimiento de la hipertensión arterial hasta niveles peligrosos, y la generación de nuevos fármacos que no suponen tanto riesgo han hecho que los IMAOs y especialmente los primeros o clásicos sean desplazados y usados sólo cuando otros fármacos fallan. En el caso de la iproniazida en cuestión, en la actualidad ha dejado de comercializarse dado que posee una gran peligrosidad a nivel de toxicidad, pudiendo hallarse solo en algunos países.

Mecanismo de acción

La iproniazida es, como hemos dicho, un inhibidor de la monoaminooxidasa o IMAO de tipo irreversible no selectivo. Como IMAO que es ejerce sus efectos a nivel cerebral mediante la inhibición de una enzima, la MAO, cuya principal función es degradar las monoaminas mediante oxidación con el fin de eliminar el exceso de neurotransmisores generado por las neuronas monoaminérgicas (que son aquellas que generan dopamina, noradrenalina y serotonina) en el espacio sináptico así como también la tiramina.

Así, inhibiendo la monoaminooxidasa no se produciría dicha destrucción de monoaminas, con lo que los niveles de serotonina, noradrenalina y dopamina aumentarán en el cerebro. La acción de la iproniazida, pues, sería fundamentalmente de tipo agonista respecto a las monoaminas, favoreciendo su acción. Ello generará una mejoría de la sintomatología depresiva al aumentar neurotransmisores que en la depresión mayor se encuentran disminuidos.

Hay que tener en cuenta que existen dos tipos de monoaminooxidasa: la MAO A y la MAO B. La primera se vincula y se encarga de metabolizar y destruir el exceso de noradrenalina, serotonina y tiramina, siendo las dos primeras las sustancias más vinculadas a la depresión. La MAO B hace lo propio con la dopamina, influyendo también al igual que la anterior en la tiramina.

El hecho de que se considera irreversible y no selectivo implica que la iproniazida actúa en todo tipo de MAO, de tal manera que no es solo que la monoaminooxidasa se reduzca sino que es completamente destruida de nuestro cerebro hasta que este vuelva a sintetizar más (algo que puede tardar alrededor de quince días). Pero lo cierto es que la enzima en cuestión resulta de utilidad al cerebro, y el aumento de neurotransmisores que genera (especialmente en el caso de la tiramina y noradrenalina) puede tener peligrosos efectos sobre la salud.

Principales indicaciones

La iproniazida es un fármaco que en la actualidad no se comercializa debido al elevado nivel de riesgo que supone a nivel de toxicidad a nivel hepático y a la existencia de fármacos mucho más seguros y con menos efectos secundarios.

Sin embargo, la principal indicación de este fármaco era en los casos de depresión mayor, siendo eficaz en el tratamiento de la sintomatología a nivel de estado de ánimo (el cual contribuía a aumentar) y anhedonia y sensación de fatiga. Asimismo, ocasionalmente también ha sido empleado con el propósito para el cual de hecho fue inicialmente pensado: el tratamiento de la tuberculosis.

Efectos secundarios, contraindicaciones y riesgos

La iproniazida es un fármaco que tiene gran utilidad en el tratamiento de la sintomatología depresiva, pero que como hemos comentado ha sido retirado del mercado debido a su alto nivel de riesgo y a los efectos secundarios que tiene. En este sentido, algunos de los efectos secundarios más conocidos de la iproniazida, que de hecho comparte con algunos otros IMAOS, son los siguientes.

En primer lugar y uno de los principales motivos de su retirada es el elevado nivel de toxicidad que este fármaco puede llegar a tener para el hígado. Asimismo otro de los posibles efectos secundarios que mayor riesgo tiene es el de la aparición de crisis hipertensivas severas ante su interacción con un gran número número de alimentos ricos en proteínas, que puede llegar a contribuir incluso a la aparición de derrames cerebrales o problemas cardíacos y vasculares con potencial mortal.

También puede generar problemas renales. Otros síntomas de menor gravedad son la aparición de insomnio, aumento de peso y dificultades o imposibilidad de alcanzar el orgasmo, la eyaculación retardada o la disminución de líbido.

Todo ello hace que haya determinados tipos de población que tienen totalmente contraindicada esta medicación. En este sentido destacan todas aquellas personas que padecen de base algún tipo de patología o daño hepático, así como aquellas con cardiopatías o con problemas renales. Personas que precisen de una dieta hiperproteica también lo tienen altamente contraindicado. Personas con diabetes y celíacos tampoco deberían tomar este fármaco. La iproniazida y otros IMAOS tienen un elevado nivel de interacción con otros fármacos, estando también contraindicada su uso con otros antidepresivos y otros fármacos.

Referencias bibliográficas:

  • Manzanares, J. y Pita, E. (1992), Fármacos antidepresivos. Rev. Asoc. Esp. Neuropsiq., 13 (supl. 1).
  • López-Muñoz, F. y Álamo, C. (2007). Historia de la psicofarmacología. La revolución de la psicofarmacología: sobre el descubrimiento y desarrollo de los psicofármacos. Tomo II. Madrid. Editorial Médica Panamericana.
  • Salazar, M.; Peralta, C.; Pastor, J. (2011). Manual de Psicofarmacología. Madrid, Editorial Médica Panamericana.