Dormir bien es fundamental para poder tener una vida saludable. Por este motivo no es de extrañar que cuando aparecen problemas psicológicos, como el estrés, la depresión o trastornos psiquiátricos graves, se tengan problemas para conciliar el sueño.

Desde el nacimiento de la psicología y la psiquiatría se ha considerado que una buena manera para ayudar a la persona a recuperar su estabilidad mental es, justamente, hacerla dormir.

La cura de sueño es un tratamiento que ha sido aplicado en personas con psicopatología diversa, no estando exento de controversia. A continuación veremos más a fondo esta práctica, llamada “terapia intensiva” en el ámbito psiquiátrico.

¿Qué es la cura de sueño?

En psiquiatría se conoce como cura de sueño al procedimiento mediante el cual se induce al sueño al paciente por un período de tiempo largo, de varios días, estando normalmente entre los 6 a 7 días, aunque han habido casos de hasta 3 semanas.

Para conseguir que la persona duerma tanto tiempo se le administran diversos tipos de psicofármacos, en concreto hipnóticos, inductores y perpetuadores del estado de sueño. Solo se despierta al paciente para que haga sus necesidades y se alimente.

Pese a que desde tiempos antiguos ya se había relacionado la idea de que dormir es “una cura contra la locura”, no fue hasta finales del siglo XIX y principios del XX que se incorporó como tratamiento para los trastornos psicológicos y problemas asociados. La cura de sueño tiene sus orígenes en los trabajos de Jakob Klaesi (también escrito Kläsi) quien desde la famosa Clínica Burghölzli de Suiza difundió la “cura de sueño prolongado” o “narcosis prolongada” (dauernarkose en alemán), usada para el tratamiento de la esquizofrenia a partir de la década de 1920. Hoy en día ya no se usa, como veremos.

Normalmente, la persona a quien se le aplicaba el tratamiento tenía algún problema psicológico que hace que se encontrase muy alterada, especialmente si había vivido una situación traumática o presenta un trastorno de ansiedad, del estado de ánimo o psicótico. El objetivo del tratamiento era conseguir que el sistema nervioso autónomo del paciente se normalizara, haciendo que su sintomatología disminuya en intensidad.

Cuando un sistema está sano todo se mantiene en orden, haciendo que la persona tenga un estado de salud adecuado y pueda hacerle frente a las demandas de su entorno. Sin embargo, cuando se produce la alteración, el sistema autónomo se sobrecarga, activándose y manifestándose estrés, dado que el organismo se encuentra en constante estado de alarma. Esto es debido a que su organismo libera niveles demasiado altos de adrenalina y noradrenalina, perpetuando la sobreexcitación.

Es por todo esto que, a lo largo de la historia de la psicología y la psiquiatría, se ha planteado la cura de sueño como un tratamiento alternativo para varios tipos de trastornos, dado que ayudaría a que el paciente recuperara cierto control de su vida. Al hacerlo dormir por un largo período de tiempo, su organismo se relajaría, haciendo que fuera posible trabajar la parte cognitiva de su problemática una vez hubiera despertado de su largo letargo, como sus creencias y opiniones o dirección de su vida.

Tipos de trastornos en los que se aplica

La cura de sueño se ha aplicado en muchos problemas psicológicos desde que fuera conceptualizada. Entre ellos podemos destacar experiencias traumáticas, intentos de suicidio, pacientes con psicosis, delirios, depresiones y trastornos de ansiedad.

La aplicación en personas quienes han vivido una situación traumática se sustenta en la hipótesis del sistema autónomo sobreactivado. Cuando se ha vivido una situación muy alterante, especialmente causada por acción de otra persona como son los atracos, crímenes, atentados terroristas o accidente aéreo, se produce una alta activación en el sistema nervioso, generando problemas para dormir y tener una adecuada forma de relacionarse con el mundo, como sucede en el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT).

Beneficios de la cura de sueño

El principal beneficio de la cura de sueño es que hace que el organismo recupere la normalidad, tranquilizándose. La persona obtiene el descanso necesario para poder enfrentarse de forma funcional a las demandas de la vida cotidiana, gracias a haber estado sumida en un profundo sueño con efectos reparadores.

La hipótesis biológica que sustenta la aplicación de la cura de sueño es la de que en los pacientes a los que se la aplica presentan una sobreactivación de adrenalina y noradrenalina, junto con dopamina, sustancia que pasa por la vía mesolímbica. Es por ello que los fármacos usados en la cura de sueño pueden ser, entre ellos, los medicamentos clásicos que producen sueño, sobre todo tranquilizantes como benzodiacepinas, entre ellas el diazepam, el alprazolam y el clonazepam.

En el caso de los pacientes psicóticos se añaden, además, medicamentos antipsicóticos, que se usan mientras el individuo duerme. Los antipsicóticos usados en la actualidad son los atípicos, como la quetiapina y la olanzapina, que también producen sueño. De esta forma se modula la dopamina, que en altos niveles está relacionada con sufrir delirios y alucinaciones. Cuando el individuo despierta pasados los seis o siete días, su sistema autónomo está moderado, y los síntomas psicóticos que lo perturban se han aplacado, dejando pasado a la aplicación de otras terapias.

Es interesante comprender que en las curas de sueño para pacientes con cuadros psicóticos la aplicación de la cura de sueño no se hace con el fin de dormir por dormir. En estos pacientes psiquiátricos se les aplican medicamentos antipsicóticos e hipnóticos, los cuales trabajan mejor durante el sueño. La familia del paciente podría caer en el error de pensar que a su pariente no se le está haciendo nada, pero, realmente, el paciente está en una especie de “cuidados intensivos psiquiátricos”.

Precauciones de la cura de sueño

La cura de sueño exige supervisión. No se trata de un sueño permanente o continuo por varios días, como si de una hibernación se tratara. El individuo tiene momentos en los que está entre el sueño y la vigilia, y es entonces cuando se levanta para hacer sus necesidades y alimentarse. Además, se le suministra en todo el proceso vitaminas que necesite, sobre todo del complejo B.

Como ya hemos comentado, el tratamiento suele durar entre seis y siete días, dado que es ese período de tiempo en el que se supone que el sistema nervioso autónomo se ha estabilizado. Una vez que el individuo ha despertado, se supone que ha logrado un mayor control de su activación. Es a partir de este punto en el que, en caso de que su problemática haya sido una experiencia traumática, empezará a verla como parte de su pasado, siendo más fácil aplicarle psicoterapia sin que esté alterado.

Es importante entender que durante el sueño inducido se suministran varios tipos de fármacos, los cuales pueden variar en función de la psicopatología que se esté intentando tratar. En el caso de que sean necesarios, también se suministrarán antidepresivos y antipsicóticos, siempre vigilando sus interacciones con fármacos que induzcan al sueño. Esta terapia se ha llegado a combinar con la terapia electroconvulsiva.

Lo más recomendado es hacer la cura de sueño en un centro especializado, porque, dependiendo de la edad del paciente y de su condición de salud, requerirá un monitoreo continuo del personal de enfermería y del médico que le esté tratando. Se debe estar pendiente del paciente al menos una o dos veces al día y esto es solo posible hacerlo en una clínica. Además, se tendrán en cuenta los problemas de salud que pudiera tener el paciente, como problemas de corazón, respiratorios, renales o de cualquier otro tipo.

En caso de que el paciente no sufra ningún problema de salud física, se puede plantear la posibilidad de que se le atienda en casa. Sin embargo, es muy importante entender que necesitará al lado una enfermera muy eficiente y que su médico esté al corriente de la situación constantemente. De todas formas este escenario es poco probable, dado que para poder llevar a cabo una cura de sueño segura en un domicilio es necesario que el paciente esté muy sano, algo que, teniendo en cuenta para qué es usado este procedimiento, ya de por sí resulta raro.

Controversia

La aplicación de la cura de sueño no es un tratamiento ampliamente recomendado por la comunidad de psiquiatras. De hecho, a lo largo de su historia se han registrado varias muertes a causa de los fármacos administrados durante el sueño. Aunque si bien es cierto que desde que Klaesi ideara esta terapia hasta a día de hoy se han usado diferentes psicofármacos y ha habido un mayor conocimiento de las interacciones entre ellos, no se considera del todo segura.

De hecho, el mismísimo Klaesi lo llegó a indicar, dado que de los 26 pacientes que trató con su método, por aquel entonces novedoso, registró 3 muertes. Cabe decir, no obstante, que la causa de esas defunciones parece ser problemas médicos anteriores a la aplicación del tratamiento.

A lo largo del siglo XX se fueron ideando nuevas formas de curas de sueño, las cuales eran, supuestamente, más seguras. En los años 30 se creó el Cloettal, en reemplazo al Somnifen al que se le atribuía unos efectos secundarios menos graves sobre el sistema cardiovascular. Aún así, siempre se debía tener cerca a un clínico avezado dado que se consideraba un tratamiento con grandes peligros.

La cura de sueño fue teniendo sus altibajos, siendo su peor década la de los 60 en Australia. Allí, concretamente en el Hospital Privado Chelmsford, entre los 1963 y 1979 se trató a 1115 pacientes con curas de sueño. El tratamiento consistía en un cóctel de barbitúricos, benzodiacepinas y neurolépticos y era administrado, discretamente, por enfermeras. Este procedimiento se relaciona con el fallecimiento de 25 pacientes, motivo por el cual en 1980 el Colegio Real de Psiquiatras de Australia y Nueva Zelanda considerara que no era justificable el uso de la cura de sueño con psicopatología.

Pese a su historia, la cura de sueño sigue presente en el ideario popular y profesional, llegando a las consultas más de un paciente quien, aquejado de alteraciones emocionales o que quiere tranquilizarse, solicita ser tratado con este método. No obstante, este tratamiento no está dentro de las guías de práctica clínica oficiales. Quienes la siguen aplicando la consideran una terapia intensiva de la psiquiatría.

Referencias bibliográficas:

  • Klaesi, J. (1921), "Ueber Somnifen, eine medikamentöse Therapie schizophrener Aufregungszustände", Schweiz. Arch. Neurol. Psychiat. 8:131
  • Klaesi, J. (1922), "Ueber die therapeutische Anwendung der ‘Dauernarkose’ mittels Somnifen bei Schizophrenen",Z. Ges. Neurol. Psychiat., 74:557
  • Stucchi-Portocarrero, S. Cortez-Vergara, C. (2020). La cura de sueño en la historia. Rev Neuropsiquiatr. 83(1):40-44 DOI: https://doi.org/10.20453/rnp.v83i1.3685