Me cuesta tomar decisiones: 5 consejos psicológicos

Pautas para no dejar que el proceso de toma de decisiones te paralice.

Me cuesta tomar decisiones: 5 consejos psicológicos
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Hay decisiones que parecen simples desde afuera, pero a ti te paralizan. Cambiar de trabajo, decir que no, quedarte o irte, empezar algo nuevo o seguir como estás. Lo piensas tanto que terminas con mucho agotamiento antes de elegir. Y, no, no es falta de interés, es justo lo contrario: te importa demasiado.

Sabes que cada opción trae consecuencias y renuncias, y eso te preocupa más de los que muchas personas puedan entender. Comprender por qué te cuesta decidir es el primer paso para dejar de vivir cada elección como una prueba que hay que superar, así que hoy hablaremos sobre esto y te daremos algunas herramientas para hacer este proceso más sencillo.

Por qué me cuesta tanto tomar decisiones

Decidir activa mucho más que la parte lógica del cerebro. Intervienen emociones, experiencias pasadas, valores personales y miedos aprendidos. La mente intenta protegerte del error, pero a veces lo hace exagerando riesgos y exigiendo certezas que no existen. Cuando buscas seguridad total, el pensamiento se enreda y aparece la famosa parálisis por análisis.

Además, hay rasgos que influyen bastante. El perfeccionismo empuja a buscar opciones sin fisuras, la inseguridad lleva a dudar de cualquier elección propia, la impulsividad decide para calmar la ansiedad y la evitación posterga para no enfrentar el malestar inmediato.

Todo eso convive dentro de la misma persona, según el momento. Y es importante tener claro que postergar también es una forma de decidir, aunque no siempre seas consciente de sus efectos.

A nivel psicológico, decidir implica renunciar. Cada sí deja varios “no” en el camino, y aceptar eso no resulta cómodo. Por eso la mente intenta abrir todas las puertas al mismo tiempo, aunque eso sea imposible.

Después de todo, el problema no siempre es elegir, sino querer elegir sin perder nada.

5 consejos psicológicos para tomar mejores decisiones

Tomar decisiones no es un acto aislado, sino un proceso que se puede entrenar. No se trata de eliminar la duda, porque siempre va a aparecer, sino de aprender a convivir con ella sin que dirija todo. Para eso conviene combinar reflexión, emoción y acción, ya que ninguna funciona bien por separado.

Lo que sigue no son reglas que debes cumplir sí o sí, sino formas de ordenar el pensamiento y bajar la carga emocional. Algunas te van a resultar más naturales que otras, y está bien. La idea es que encuentres herramientas que se adapten a ti, no al revés.

1. Deja de buscar la opción perfecta

Uno de los bloqueos más comunes aparece cuando crees que existe una decisión ideal que garantiza tranquilidad total. Ese planteo suele dividir todo en correcto o incorrecto, y ahí la presión se dispara. La mayoría de las veces hay opciones razonables, no soluciones impecables.

Elegir implica construir el camino después, no descubrirlo antes. Muchas decisiones se vuelven más satisfactorias por cómo las sostienes, no por lo que prometían al inicio. Cuando bajas la exigencia de perfección, la mente se relaja y aparece más claridad para avanzar.

2. Ponle un límite al tiempo de análisis

Pensar es necesario, pero pensar sin fin desgasta. Cuando no hay un cierre, el análisis deja de aportar información y empieza a alimentar la ansiedad. Por eso sirve definir una fecha o un momento para decidir, incluso si no hay certeza absoluta.

El movimiento aclara más que la espera eterna. Decidir con dudas no es un error, es parte del proceso. Muchas respuestas aparecen después de actuar, no antes, porque la experiencia ordena lo que la cabeza no logra sola.

3. Usa listas, pero tomando en cuenta lo que valoras

Las listas de pros y contras ayudan, siempre que no se queden en lo superficial. No todos los puntos valen lo mismo, aunque estén escritos en la misma hoja. Asignarles un valor según lo importantes que son para ti cambia mucho el resultado.

Haz este ejercicio en distintos días, porque el estado de ánimo influye más de lo que parece. Al final, no gana la opción con más ítems, sino la que concentra mayor valor personal. Eso conecta la decisión con lo que de verdad te importa.

4. Imagínate viviendo cada opción

Pensar escenarios desde afuera a veces no alcanza. Proyectarte dentro de cada alternativa permite notar reacciones emocionales que no aparecen en el análisis racional. Cómo te sientes al imaginarte ahí, qué te genera alivio, qué te tensa, qué te da calma.

Y esto no quiere decir que debas vivir en busca de entusiasmo constante, sino de coherencia emocional. Si una opción te genera una tranquilidad sostenida, aunque dé algo de miedo, conviene prestarle atención. Las emociones bien escuchadas aportan información, no estorban.

5. Acepta la incertidumbre y comprométete

Toda decisión deja preguntas abiertas. El problema surge cuando, después de elegir, sigues evaluando lo que no pasó. Eso alimenta el arrepentimiento y debilita el compromiso con lo que sí está ocurriendo.

Una vez que decides, conviene sostener esa elección y afrontar las dificultades como situaciones nuevas, no como pruebas de que todo fue un error. La incertidumbre no desaparece, pero se vuelve más manejable cuando dejas de discutir con el pasado y te enfocas en el presente que elegiste.

Tomas Santa Cecilia

Tomas Santa Cecilia

Psicologo Consultor: Master en Psicología Cognitivo Conductual

Profesional verificado
Madrid
Terapia online

Decidir no es algo que solo pueden hacer bien las “personas seguras”. Es un proceso humano, lleno de matices, que se aprende con práctica y autoconocimiento. Cuando entiendes qué te frena y cómo funciona tu mente, elegir deja de ser una carga constante y empieza a sentirse más habitable, incluso con dudas de por medio.

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Tomás Santa Cecilia. (2026, enero 23). Me cuesta tomar decisiones: 5 consejos psicológicos. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/psicologia/me-cuesta-tomar-decisiones-consejos-psicologicos

Psicólogo

Madrid

Tomás Santa Cecilia es psicólogo, consultor, formador y Director de CECOPS Centro de Consultoría Psicológica. Es Licenciado en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid, Máster Profesional en Psicología Cognitivo Conductial Avanzada (Albor-Cohs) y Miembro de The New York Academy of Sciences y de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS) entre otras cosas. Trabaja desde el Análisis Conductual Aplicado y la Terapia Cognitivo-Conductual.

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