La glotis es un orificio situado en la parte media-superior de la laringe, de tamaño variable y estrecho, el cual se encuentra delimitado por las cuerdas vocales, cuatro repliegues de tejido muscular liso que se sitúan ubicados a cada lado del espacio.

Más allá de su definición terminológica técnica, hoy vamos a descubrir que la glotis, a pesar de su naturaleza anecdótica, es una estructura esencial para la formación de sonido: esto es, el habla humana, entre otras muchas otras funciones.

A pesar de que otros seres vivos pueden emitir sonidos complejos y desarrollados con distintas intenciones (como elefantes, aves o primates), somos la única especie que ha generado un lenguaje complejo, sobre el cual hemos basado nuestra sociedad e interacciones durante el día a día. ¿Qué sería de nosotros sin las estructuras laríngeas que nos regalan la capacidad de dicción?

Cada pequeña parte de nuestro organismo tiene una función esencial para aquello que a día de hoy nos describe tanto como especie como individuos autónomos. Por ello, en este artículo veremos las funciones y características de la glotis.

¿Qué es la glotis?

Según la Real Academia Española de la Lengua (RAE), la glotis se define como “orificio o abertura anterior de la laringe”. Desde luego, este frío conglomerado de palabras no hace justicia a la funcionalidad y esencial trabajo de este espacio. Antes de entrar de lleno en la estructura que hoy nos atañe, es necesario hablar sobre la ya nombrada laringe, lugar donde se encuentra. Vamos a ello.

La importancia de la laringe

La laringe, definida como un órgano tubular compuesto por nueve piezas de cartílagos, es una estructura de carácter músculo-cartilaginoso adaptada a las necesidades de fonación o emisión de voz del ser humano. Debido a su complejidad estructural (que requeriría de un espacio por sí mismo únicamente para ser descrita), vamos a dividir la estructura laríngea en tres partes de forma sencilla.

El subglotis o nivel infraglótico es el espacio que queda por debajo de los repliegues vocales. A este nivel, la laringe se une a la tráquea. El nivel glótico (la glotis propiamente dicha) es el espacio triangular que queda cuando los repliegues vocales se encuentran abiertos. La supraglotis o el nivel supraglótico es el espacio situado por encima de los repliegues vocales, o lo que es lo mismo, el vestíbulo laríngeo.

Una vez hemos descrito de forma somera la morfología de este complicado órgano tubular, nos vamos a limitar a enumerar sus múltiples funciones rápidamente:

  • Protectora: mediante su oclusión, el individuo puede deglutir alimentos sin riesgo de que estos ingresen en las vías respiratorias superiores.
  • Respiración: mecánica y bioquímicamente participa en la regulación del CO2 y el mantenimiento del equilibrio ácido-base.
  • Fijación respiratoria: retiene el aire en el tórax al cerrarse, lo que permite la realización de esfuerzos y levantamiento de pesos entre otras cosas.
  • Deglución: la elevación de la laringe favorece el descenso del bolo alimenticio.
  • Expectoración: línea defensiva ante el ingreso de sustancias extrañas en el cuerpo, pues permite su expulsión mediante toses.
  • Función fonética: desde luego, el regalo del habla resulta una función esencial para la laringe.
  • Comunicación emocional: gracias a ella podemos producir sonidos de sollozo, llanto y pena.

Estas son algunas de las funciones esenciales de la laringe, pero desde luego no hemos cubierto su totalidad. Sin ninguna duda, se trata de una estructura polifacética, pues nos protege del ingreso de sustancias extrañas o alimentos a las vías respiratorias superiores pero también nos permite comunicarnos entre nosotros y con el entorno que nos rodea.

Morfología y función de la glotis

Una vez delimitada la función laríngea, volvamos a la estructura que aquí nos atañe. La palabra “glotis” proviene del latín “glossa”, lo que significa lengüeta. Solo con la disección lingüística del término ya podemos adivinar por donde van a ir los tiros.

Desde un punto de vista fisiológico, este espacio se define como la parte media de la laringe, lugar donde se encuentran las cuerdas vocales. Cabe destacar que los dos tercios anteriores de la glotis conforman la “glotis ligamentosa o membranosa”; mientras que el tercio posterior compone la “glotis cartilaginosa”.

Para entender el espacio que separa a las cuerdas vocales, también es necesario describir a las mismas por encima. El repliegue vocal se forma gracias a la presencia de una estructura, denominada ligamento vocal, el cual discurre desde la cara ventral del cartílago aritenoides hasta la cara dorsal del cartílago tiroides y, sobre él, cae a modo de carpa el músculo vocal y la mucosa laríngea, lo que constituye finalmente los repliegues membranosos vocales.

Cabe destacar que entre los repliegues vocales inferiores existe una abertura hueca: la glotis. Este espacio se divide a su vez en dos según su funcionalidad:

  • Glotis fonadora: espacio entre los bordes ligamentosos de los repliegues vocales, de localización anterior.
  • Glotis respiratoria: porción que no se cierra durante el habla y permite el paso continuo del aire.

En lo que a la dicción se refiere, sin afán de entrar en la producción de sonido por la complejidad que este proceso encierra, nos limitaremos a decir que los sonidos en los que solo interviene la glotis se denominan glotales. Muchas lenguas en distintos continentes presentan esta oclusiva glotal, es decir, una consonante sorda producto de la interrupción del flujo pulmonar de aire en la glotis.

Así pues, podemos concluir que la glotis tiene diversas funciones: en primer lugar, permite el paso del aire a los pulmones (que se dice pronto), pero a su vez, este flujo aéreo hace vibrar las cuerdas vocales, lo que origina sonidos. El espacio de la glotis fonadora es esencial para el habla.

Por último, esta porción de la luz laríngea también ayuda a evitar el paso de alimentos a las vías respiratoria superiores, especialmente en el momento de la deglución. Esta última función está estrechamente relacionada con la estructura que se encuentra por encima de ella, la epiglotis, la cual nos reservamos para otra oportunidad.

Enfermedades asociadas a esta parte del cuerpo

El cáncer de glotis, también denominado cáncer laríngeo, de garganta o de las cuerdas vocales, es una de las enfermedades más graves asociadas a esta parte del cuerpo. Según la Sociedad Americana del Cáncer, la aparición de estos procesos tumorales en el tejido que rodea la glotis generan ronquera, disfonía o cambios en la voz, lo que permite su detección temprana en muchos casos.

Como la mayoría de los cánceres asociados al cuello y a las vías respiratorias tanto superiores como inferiores, el cáncer de glotis se encuentra positivamente correlacionado con el consumo de tabaco, y en menor medida, alcohol.

A pesar de ser este el condicionante más relevante, existen trastornos genéticos que pueden promover la formación del tumor glótico, tales como la anemia de Falconi o la disqueratosis congénita.

Por último, también existen sesgos en cuanto a género y edad: los hombres son hasta cuatro veces más proclives de sufrir un cáncer laríngeo, y más de la mitad de los pacientes tienen 65 años o más.

Otra de las patologías que afectan a la glotis es la inflamación de su tejido circundante por una reacción alérgica, lo que imposibilita el paso del aire y termina causando la muerte del paciente por asfixia. Se trata de una emergencia médica, y si la inflamación no remite con la aplicación de corticoides y otros medicamentos, se hace necesaria una traqueotomía para permitir el paso de aire a los pulmones.

Resumen

Como hemos podido ver, a pesar de su simpleza morfológica (pues se trata de un hueco, ni más ni menos), la glotis es esencial tanto para el habla como para la respiración de los seres humanos y la vida en sí misma. Se recogen en este espacio diferentes funciones: desde el paso del aire hasta los pulmones, pasando por la protección de las vías superiores ante agentes externos y alimentos, hasta la producción de sonidos y el milagro del habla en los seres humanos.

Este tipo de espacios ponen en evidencia la exquisitez del cuerpo humano: cada pequeño hueco, cada recoveco, cada tejido e incluso cada cuerpo celular tienen una función específica y esencial para nuestro organismo. Desde luego, no cabe duda de que nuestro cuerpo es una auténtica obra de ingeniería evolutiva.

Referencias bibliográficas:

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