Según los últimos cálculos, un ser humano adulto de de 70 kilogramos de peso y 170 centímetros de altura está compuesto, de forma aproximada, por unos 30 billones de células.

De todas ellas, un porcentaje significativo comprende a los glóbulos rojos, pues se calcula que hay aproximadamente 5 millones de ellos por microlitro de sangre. Si tenemos en cuenta que un ser humano tiene unos 5 litros de sangre corriendo por sus conductos y bañando sus órganos, el número de hematíes totales se dispara.

Estos datos ejemplifican que el sistema circulatorio es uno de los más importantes a nivel fisiológico para el ser humano. Nuestros tejidos son entes “vivos” hasta cierto punto, pues generan sustancias de desecho que necesitan ser desalojadas y nutrientes para realizar funciones metabólicas. Sin un entramado de tejidos fluidos que se encargue de esta labor, la vida de seres pluricelulares complejos como nosotros (más allá de las medusas) sería imposible.

Sí, has leído bien: la sangre es un tejido conectivo líquido. Esta es solo una de las múltiples curiosidades que alberga el sistema circulatorio, y te las contamos todas en las siguientes líneas.

Sistema circulatorio: qué es y cuáles son sus partes?

Desde un punto de vista fisiológico, este aparato se define como aquél que contiene al corazón (el órgano de la vida por excelencia) y los vasos sanguíneos, lo que le permite mover la sangre por el cuerpo y todos los órganos y tejidos que lo componen.

Este conglomerado de tubos y fluidos permite que los órganos reciban oxígeno y nutrientes y a la vez que se deshagan de sustancias de desecho metabólicas, potencialmente tóxicas si se almacenan en exceso.

En la mayoría de las fuentes divulgativas, el sistema linfático (por el que discurre la linfa, valga la redundancia) se considera parte del circulatorio. Por cuestiones divulgativas, dejaremos este segundo sistema para otra oportunidad.

Más allá de estos datos, es necesario nombrar, aunque sea de forma somera, cada una de sus partes para conocer al sistema circulatorio en su totalidad. Vamos a ello.

1. El corazón

El corazón se define como el órgano central de la circulación de la sangre, que en los animales inferiores es la simple dilatación de un vaso y en los superiores es musculoso, contráctil, y tiene dos, tres o cuatro cavidades. Has leído bien, pues no todos los órganos de naturaleza cardíaca están compuestos por dos ventrículos y dos aurículas como en humanos.

Por ejemplo, los anfibios presentan dos aurículas y un ventrículo, en el que se produce una mezcla de sangre oxigenada y desoxigenada de forma parcial.

El corazón se considera la estructura muscular más fuerte de nuestro cuerpo, pues late de forma incansable más de 3.000 millones de veces a lo largo de nuestra vida y bombea más de 7.000 litros de sangre diarios, una cifra inconcebible desde un punto de vista humano. El 40-50% de todo este gasto cardíaco se lo lleva el hígado.

2. Vasos sanguíneos

Aquí se engloban las venas, arterias y capilares. Te contamos rápidamente en qué consisten cada una de estas estructuras de naturaleza tubular y conductora:

  • Vasos capilares: son unos pequeños ramales de la red sanguínea que llegan hasta los más ocultos recodos del cuerpo, pues ningún tejido está libre de ellos.
  • Arterias: los vasos que reparten la sangre oxigenada que proviene de los pulmones hacia el resto de órganos.
  • Venas: los vasos que transportan la sangre desoxigenada de regreso al corazón y los pulmones para que esta se oxigene y, por tanto, repetir el ciclo.

Estamos ante un sistema de transporte del tejido sanguíneo que, si se interrumpe, puede llegar a tener consecuencias graves sobre la fisiología del individuo. ¿Alguna vez has oído hablar de una muerte por trombosis? En estos casos, se genera un tapón o trombo (generalmente de grasa o sangre coagulada) en una arteria y, por el flujo normal, se transporta hasta una zona de diámetro menor a la que se ha originado. Cuando el trombo corta el flujo sanguíneo, los efectos sobre la fisiología del individuo pueden ser letales.

3. Sangre

¿Cómo dejarnos en el tintero a la sangre, el tejido conectivo que le da sentido a todo este sistema? La sangre es famosa por su transporte de oxígeno (gracias a los glóbulos rojos, específicamente a la hemoglobina, la hemoproteína que lo transporta), pero también cumple muchísimas funciones más a nivel orgánico.

Por ejemplo, poca gente conoce que la sangre posee una gran concentración de proteínas circulantes (sobre todo la albúmina, que representa hasta el 55% del total), las cuales ayudan a mantener la presión oncótica del plasma y actúan como transportistas de lípidos y hormonas esteroideas. La presión oncótica, por ejemplo, es esencial para el funcionamiento del organismo, pues permite que los líquidos extracelulares y los volúmenes sanguíneos estén “en su sitio”. Si se produce un desajuste, aparecen los famosos y temidos edemas, es decir, acumulación excesiva de líquido por debajo de la piel o en ciertas cavidades corporales.

La composición de la sangre se distribuye de la siguiente forma: plasma sanguíneo (el 55%, componente acelular) y componentes formes (el 45% restante, compuesto por glóbulos rojos, proteínas séricas y leucocitos de función inmune, entre otros muchos).

Entre las funciones de la sangre, encontramos como las más relevantes a las siguientes:

  • Participar en la defensa ante infecciones, por el transporte de glóbulos blancos al lugar afectado.
  • Participar en el transporte de nutrientes y oxígeno hacia todas las células del cuerpo.
  • Transportar sustancias de desecho desde los tejidos hasta los pulmones (en el caso del CO2) y el hígado y los riñones.
  • Participar en la termorregulación corporal.
  • Transportar hormonas, enzimas, proteínas séricas y otras sustancias de naturaleza reguladora en lo que a metabolismo se refiere.
  • Ser esencial para la coagulación y cicatrización, entre otras cosas por el transporte de plaquetas al lugar afectado.

Datos curiosos del sistema cardiovascular

Esta es una serie de datos que ejemplifican la importancia y funcionalidad del sistema circulatorio a nivel fisiológico. Entre ellos, encontramos los siguientes:

  • De extremo a extremo, y comprendiendo todas las venas, capilares y arterias, el sistema circulatorio comprendería unos 100.000 kilómetros.
  • El corazón bombea unos 5 litros de sangre por minuto, es decir, casi la totalidad de este líquido del organismo en solo 60 segundos.
  • El corazón y los riñones gastan unas 500 kilocalorías diarias. Simplemente bombear y depurar sangre supone ¼ de la energía total consumida cada día.
  • El corazón late unas 80 veces por minuto, generando suficiente energía como para mover a un vehículo desde un punto de vista teórico.

Entre todo este amasijo de datos, nos llama la atención descubrir que el tejido vascular de un ser humano, si se pusiera en fila, sería suficiente como para dar 2 vueltas y media a la propia Tierra. El 80% de este valor corresponde a los capilares sanguíneos, unidades en las que se ramifican venas y arterias.

Enfermedades y consideraciones

¿Sabías que, en los países desarrollados, la primera causa de muerte son las cardiopatías isquémicas, solamente seguidas por los infartos? La obstrucción de las arterias coronarias y del flujo sanguíneo suponen, por chocante que parezca, el principal motivo de defunción en todo el globo.

Para que el sistema circulatorio funcione a plena eficacia, es esencial mantener parámetros como el colesterol o el peso corporal a raya.

El sobrepeso (presente en más de 1.900 millones de habitantes del globo) y la obesidad (650 millones de esta cifra total) son factores de riesgo contrastados de ciertas patologías cardiovasculares, como la enfermedad coronaria, la insuficiencia cardíaca, la fibrilación auricular y la aparición de arritmias, entre otras muchas, sin contar otros riesgos como el cáncer colorrectal o las úlceras estomacales.

En definitiva: mantener un cuerpo sano implica, en casi todos los casos, reducir el riesgo de muerte por accidentes de índole circulatoria.

Resumen

Hemos hecho un recorrido somero por el aparato circulatorio, pues abarcar todas y cada una de las estructuras aquí comprendidas daría para toda una saga de libros. Si queremos que te quedes con una idea, esta es la siguiente: el corazón es el órgano que más trabaja en los seres vivos a nivel fisiológico y, gracias a él, se nutren todos y cada uno de los órganos y tejidos y se permite la excreción de sustancias potencialmente dañinas.

Los errores en el sistema circulatorio son graves pues, cuando se corta el flujo de sangre, las células aisladas mueren rápidamente de forma irreversible. Por ello, cuidarse a nivel físico y emocional siempre es la mejor prevención para evitar un accidente vascular.

Referencias bibliográficas:

  • Definición de sistema circulatorio, NIH. Recogido a 26 de diciembre en https://www.cancer.gov/espanol/publicaciones/diccionario/def/sistema-circulatorio
  • El sistema circulatorio, Connecticuts children. Recogido a 26 de diciembre en https://www.connecticutchildrens.org/health-library/es/parents/heart-esp/
  • Sistema circulatorio, Medlineplus.gov. Recogido a 26 de diciembre en https://medlineplus.gov/spanish/ency/esp_imagepages/8747.htm
  • Sistema circulatorio, visiblebody.com. Recogido a 26 de diciembre en https://www.visiblebody.com/es/learn/circulatory