La conectividad que ha aportado Internet ha hecho que la sexualidad evolucione. Pexels.

El avance tecnológico ha generado importantes cambios a lo largo del tiempo, los cuales aparentemente son imperceptibles. Sin embargo, al hacer una comparación entre diferentes lapsos son evidentes las transformaciones que han sufrido los seres humanos en la manera de relacionarse, comunicarse, comportarse, etc.

Así mismo, es notoria la adherencia que se ha producido hacia dispositivos tecnológicos, Internet, redes sociales y aplicaciones que se vuelven una parte primordial en la vida de cada individuo. “La propia aceleración de los tiempos ofrece hoy a los individuos nuevos espacios y, posiblemente, nuevas formas de dinámica social” (Pérez, 2010).

La sexualidad, al ser una de las facetas más importantes de la vida de la mayoría de personas, también ha recibido las influencias de esta transformación tecnológica. En esto nos centraremos a continuación.

Cómo los cambios tecnológicos han transformado la sexualidad

El uso común de Internet y la posesión de teléfonos móviles, junto con la combinación de ambos con los smartphones, se está produciendo a una velocidad inesperada. De esta manera, las personas son capaces de comunicarse y distribuir información de forma inmediata, provocando la intercomunicación de las personas y un nuevo modelo de relaciones sociales (Agustina, 2010; Ryan, 2010).

Aunado a ello, es importante considerar las consecuencias que puede generar el progreso tecnológico a largo plazo, tomando en cuenta que cada vez es más rápido e impredecible, al igual que permea diferentes áreas de la vida, incluida la sexualidad.

Los siguientes son cambios recientes en nuestra manera de relacionarnos y de vivir, basados en la relación entre las nuevas tecnologías y la sexualidad.

1. Internet

En la actualidad, la principal fuente de información de todo tipo es Internet, abreviatura de las palabras en inglés Interconnected Networks, lo cual significa “redes interconectadas” y hace referencia a la unión de todas las redes y computadoras distribuidas por todo el mundo (Arranz, Eskoriatza, 2007).

Es común que jóvenes y adultos utilicen este medio para obtener información acerca de dudas o inquietudes que tengan respecto a la sexualidad. Sin embargo, al hacerlo, se pueden encontrar con diferentes tipos de información, pudiendo ser fuentes confiables que contengan datos congruentes o sitios donde la información no sea certera y provoque mayor confusión en los navegadores.

2. Contenido para adultos en la Web

La pornografía, al contar con un libre acceso a su contenido, puede ser vista por personas de todas las edades, y así, afectar la identidad sexual, la autoimagen y las relaciones interpersonales de los mismos.

De acuerdo a Klaus Beier, profesor de Sexología en la Clínica Universitaria Charité de Berlín, el 30 % de los niños entre 8 y 13 años ya han visto contenidos pornográficos, generando ideales difíciles de conseguir en la vida real, como encuentros sexuales poco realistas y expectativas exageradas de la pareja, creando también una idea preconcebida de cómo deben actuar.

Es evidente que internet ha influido sobre la sexualidad de las nuevas generaciones, habiendo personas que pueden distinguir entre ficción y realidad, utilizándolo como una fuente más de erotismo sin sufrir algún perjuicio, sin embargo, no ocurre de esta manera en todos los casos.

3. Grooming

Otra de las prácticas tecnológicas que ha tenido fuerte impacto sobre la sexualidad, principalmente en menores de edad, es el Grooming, definido como la forma en que algunas personas se acercan a niños y jóvenes para ganar su confianza, crear lazos emocionales y poder abusar de ellos sexualmente (Villacampa, Gómez, 2016).

Con frecuencia, el groomer (persona que busca hacer daño al menor) utiliza medios tecnológicos como redes sociales para iniciar el vínculo, ofreciendo comprensión y consejos al mismo tiempo que van obteniendo información o imágenes del menor en situaciones sexuales o pornográficas.

La obtención de dichas imágenes es fundamental para controlar y asustar al niño, teniendo como objetivo en un futuro, lograr establecer contacto físico sexual con el menor o introducirlo en ambientes de explotación sexual y prostitución.

4. Sexting

Ahora bien, la tecnología al posibilitar nuevas y diversas prácticas sociales, sumado a la búsqueda de las personas por manifestar su deseo sexual, da lugar al sexting, término que se refiere al acto de enviar textos, fotografías y vídeos con contenido de cierto nivel sexual, tomadas o grabados por el protagonista de los mismos, mediante el teléfono móvil.

Haciendo alusión a la frase de D.H. Lawrence “Guarda silencio cuando no tengas nada que decir, cuando la pasión genuina te mueva, di lo que tengas que decir, y dilo caliente”, el Sexting puede resultar útil en la vida sexual adulta, ya que expresa un juego de seducción entre dos individuos, quienes al momento de enviar y recibir imágenes, textos o videos eróticos estimulan su imaginación incrementando el deseo sexual.

Dicha práctica puede ser considerada por algunas personas como una relación sexual trasladada a la pantalla del dispositivo móvil. Por otro lado, de acuerdo a una investigación realizada en la Universidad de Michigan, Estados Unidos, el Sexting se está convirtiendo en una parte habitual del cortejo.

Sin embargo, existen diferentes riesgos al llevar a cabo esta práctica, ya que el material con temática sexual puede terminar en manos no deseadas y ser difundido de forma muy fácil y amplia, de manera que el remitente inicial pierde totalmente el control sobre la difusión de dichos contenidos.

Vinculación afectiva por medio de aplicaciones móviles

En cuanto a la manera de iniciar relaciones de pareja, la tecnología tiene un fuerte impacto a través de diferentes aplicaciones móviles, por medio de las cuales el amor romántico de siglos pasados ha quedado ahí, en el pasado. Actualmente, un gran número de personas se conoce de forma virtual, el amor a primera vista surge de una foto, se tiene una primera conversación dentro de un chat en redes sociales y establece vínculos por medio de una pantalla.

Un ejemplo de dichas aplicaciones móviles es Tinder, aplicación geosocial (especifica la distancia geográfica entre un individuo y otro), por medio de la cual, de acuerdo a compatibilidades sobre personalidad, intereses, edad y amigos en común, hombres y mujeres son mostrados con diversas fotos que son observadas por los usuarios y en base a ello aprueban o desaprueban al otro. Una vez que dos personas se aprueban la aplicación los pone en contacto para que puedan conversar y concretar citas o encuentros (Bonavitta, 2015).

De acuerdo a Espinoza Rojas (2015), Tinder y otras aplicaciones o plataformas parecidas, buscan llenar el vacío que produce la soledad de una sociedad conectada en redes digitales, pero no en redes humanas, en una sociedad que ha desgastado la colectividad y sobrepone la individualidad y alejamiento de las y los otros.

Tecnología háptica

Además de las aplicaciones móviles, también existen dispositivos basados en tecnología háptica (tacto), es decir, aquella que permite el contacto físico entre ser humano-máquina o ser humano con otro ser humano, en la que un aparato media la relación teniendo como finalidad producir sensaciones reales mientras dos personas se encuentran a distancia (Bonavitta, 2015).

Un ejemplo de dispositivos basados en tecnología háptica es Lovepalz, pensado para mantener relaciones sexuales mediadas tecnológicamente. Dicho instrumento consta de dos aparatos, para el hombre toma el nombre de Zeus y para la mujer, Hera. Ambos están diseñados de acuerdo con la fisiología de cada sexo. Zeus, al modo de un vibrador con forma fálica y Hera con la forma de un masturbador, imitando la cavidad vaginal.

Las personas pueden sentir el movimiento sexual de sus parejas simulando el coito transmitiendo en tiempo real qué es lo que una persona está haciendo a nivel muscular con sus órganos sexuales. LovePalz es mediada con una aplicación para iPhone que será la que conecte vía Wi–Fi lo que suceda en un aparato y lo transmita al otro, terminando de construir una plataforma completa para el sexo virtual.

Más tecnología no implica mejores relaciones íntimas

A manera de conclusión, este tipo de aplicaciones y dispositivos tecnológicos, posibilitan la comunicación con los demás sin tener la necesidad de recurrir a las relaciones cara a cara, disminuyendo las habilidades sociales y herramientas para generar una vinculación afectiva duradera. El hecho de que el número de medios para mantener comunicación haya aumentado no significa que la comunicación, el contacto y la interacción entre las personas mejoren.

La formas en que las personas establecen vínculos ha cambiado con el paso del tiempo. La manera en que se vive la sexualidad así como los relatos y sus contenidos también ha cambiado, generando conflictos como desconfianza en las parejas a causa de un “me gusta” en redes sociales, tal vez como tema de una discusión interminable escuchar el “me dejo en visto”, o el distanciamiento en la pareja a causa de la preferencia por satisfacer sus necesidades sexuales únicamente a través de medios digitales como pornografía o realidades virtuales.

Referencias bibliográficas:

  • Angustina, J.R. (2010). ¿Menores infractores o víctimas de pornografía infantil? Revista Electrónica de Ciencia Penal y Criminología. Recuperado el 5 de septiembre de 2017 de: http://criminet.ugr.es/recpc/12/recpc12-11.pdf
  • Arranz, J. & Eskoriatz, C.S. (2007). Internet, Pediatría y la Web. Jornadas de Pediatría de Álava. Recuperado el 5 de septiembre de 2017 de: http://www.avpap.org/documentos/jornadas2007/internet.pdf
  • Bonavitta, P. (2015). El Amor en los Tiempos de Tinder. Cultura y Representaciones Sociales. Recuperado el 6 de septiembre de 2017 de: http://www.scielo.org.mx/pdf/crs/v10n19/v10n19a9.pdf
  • Espinoza, J. (2015) Reconfigurando el amor: Mediación tecnológica y relaciones afectivas. Revista Question Académica. Vol. 1, N.° 45 (enero-marzo de 2015).
  • Pérez, G. (2010). Cibersocialización y adolescencia: un nuevo binomio para la reflexión en educación social. Revista de Educación Social. Recuperado el 7 de septiembre de 2017 de: http://www.eduso.net/res/?b=14&c=129&n=367
  • Villacampa, C. & Gómez, M.J. (2016). Nuevas Tecnologías y Victimización Sexual de Menores por Online Grooming. Revista Electrónica de Ciencia Penal y Criminología. Recuperado el 6 de septiembre de 2017 de: http://criminet.ugr.es/recpc/18/recpc18-02.pdf