Consejos para saber si ciertas amistades convienen. Unsplash.

Las relaciones interpersonales son procesos complejos, aunque no nos demos cuenta de ello cuando nos impliquemos en ellas.

Antes de que el vínculo de amistad se establezca completamente, ocurre un proceso de selección inconsciente que se enfoca en las cosas que tenemos en común con las otras personas, es lo que se conoce como “compatibilidad”.

En este artículo vamos a repasar un poco cómo podemos pasar de lo inconsciente a lo consciente respecto a la elección de nuestros amigos. En otras palabras, vamos a ver cómo elegir mejor a los amigos, de tal manera que podamos evitar decepciones en el futuro al darnos cuenta que los que pensábamos que eran nuestros amigos en realidad no lo eran.

¿Por qué es importante saber elegir a los amigos?

Es importante saber cómo elegir mejor a los amigos, ya que estos representan parte fundamental de la vida y es en los grupos sociales donde nosdesarrollarnos en varios aspectos muy relevantes para nuestra identidad. En los círculos de amistad tenemos oportunidad de convivir con personas que a pesar de ser distintas, muestran coincidencias que hacen posible el vínculo afectivo.

Para poder optar a un desarrollo adecuado de la personalidad, hace falta experimentar cómo es tener un grupo de amigos con el que relacionarse de manera frecuente. Para que esto sea una experiencia no solo agradable sino también constructiva, es necesario saber elegir correctamente con qué grupos nos relacionamos.

Si tenemos la tendencia a relacionarnos con personas que tienen estilos de vida disfuncionales, eventualmente vamos a tener algunas problemáticas similares a las de nuestros amigos. Esto se debe a que las conductas aprendidas socialmente no son conscientes, y sin querer terminamos actuando como nuestro grupo social de referencia.

Independientemente de si aprobamos o no la manera de comportarse de nuestro grupo de amigos, si pasamos mucho tiempo con ellos vamos a terminar por replicar conductas inapropiadas. Por eso es recomendable tener claro cuáles son nuestros principios y valores, y al iniciar nuevas amistades, asegurarnos de que compartamos los mismos valores y estilos de comportamiento prosocial.

En conclusión, es importante escoger correctamente a los amigos para conservar un desarrollo de comportamiento social adecuado, dentro de las normas sociales, y además para evitar la frustración que viene tras de darnos cuenta de que las amistades que habíamos escogido realmente no nos convienen.

Cómo elegir mejor a los amigos

Ahora veamos algunos consejos que serán de utilidad al elegir a nuestras relaciones de amistad.

1. Debe haber simpatía

Ninguna relación de amistad es capaz de funcionar adecuadamente si que exista simpatía de por medio. Aunque tengamos muchas cosas en común con la otra persona, si no sentimos que el otro sujeto nos agrada, no hay forma de que podamos establecer una relación de amistad sólida, y no vale la pena que forcemos el trato.

2. Conversa sobre tus intereses

Una buena manera de conseguir personas con intereses en común que puedan ser nuestros amigos, es tener la costumbre de mencionar nuestros pasatiempos y aficiones en las conversaciones triviales que solemos entablar con cualquier persona. Nunca sabemos cuándo podemos toparnos con alguien que tenga cosas en común.

3. Frecuenta lugares distintos con regularidad

Cuanto hacemos un hábito de frecuentar los mismos lugares de forma recurrente, es bastante probable que conozcamos personas que hagan lo mismo, independientemente del motivo que los lleve a ese lugar. A veces, la limitación en cuanto a los contextos sociales a los que nos exponemos, hace que no tengamos muchas relaciones sociales entre las que elegir, lo cual hace que suban las posibilidades de aceptar casi a cualquiera como amigo. Lo mejor es variar, para tener la oportunidad de conocer gente nueva; gimnasio, biblioteca, parques, etc.

4. Debe existir tolerancia

La tolerancia debe ser recíproca, tomando en cuenta que a pesar de todas las cosas en común que podáis tener tus amigos y tú, siempre existirán diferencias dentro del vínculo de amistad. Estas diferencias deben ser manejadas de la mejor manera posible, dentro de un ambiente de respeto por las ideas del otro.

5. Fijate cómo las personas tratan a otras

A veces, el hecho de que un individuo nos trate bien a nosotros no implica que sea una buenas persona. Para evitar tomar una mala decisión al dejar entrar a alguien en nuestras vidas, es importante fijarse en cómo trata a los demás, y sacar conclusiones.

6. Inicia conversaciones controvertidas

Los temas controvertidos y polémicos funcionan como un medidor de tolerancia en cuanto a la calidad de amistad que los otros nos pueden llegar a ofrecer. Si cuando tratas temas sensibles o polémicos la otra persona esta se siente incómoda o reacciona con actitud defensiva, posiblemente no sea una persona tan tolerante como cabría esperar.

Eso sí, asegúrate de no tocar temas polémicos que hablen de problemas que tu amigo o amiga ha sufrido personalmente en el pasado, ya que la irritabilidad ante estos temas puede ser solamente a causa de experiencias traumáticas y ansiedad generada por los conceptos tratados.

7. Comprueba si le gusta pasar tiempo contigo

En muchos casos las personas solo se interesan en nuestra amistad para obtener algún beneficio puntual y luego marcharse de nuestras vidas, lo cual no tiene por qué ser negativo siempre y cuando las personas sepan expresar sus intenciones con honestidad. De lo contrario, es preferible evitar a las personas que se acercan únicamente para favores.

Lo ideal es verificar si tus nuevos amigos tienen tiempo para ti de vez en cuando, o si por el contrario siempre que les invitas a algún lugar tienen una excusa. No invertir tiempo en ti y estar solo presentes para recibir algún tipo de beneficio es una señal de alerta; entonces es buena idea comenzar a cuestionar si realmente hay amistad.

Referencias bibliográficas:

  • Kassin, S., Fein, S., y Markus, H.R. (2017). Social psychology. Belmont, CA: Cengage Learning.
  • Vanman, E.J., Paul, B. Y., Ito, T.A. y Miller, N. (1997). The Modem Face of Prejudice and Structural Features That Moderate the Effect of Cooperation on Affect. Journal of Personal and Social Psychology, 73(5), pp. 994 - 959.