Generalmente asociamos el concepto de 'adicción' al consumo de alguna sustancia o estupefaciente que nos genera una reacción física en nuestro cuerpo. Sin embargo, en la era moderna también existe otro tipo de adicción que se corresponde con una actividad determinada como podrían ser los juegos al azar, las apuestas o el trabajo. Sin duda estas últimas tendencias tienen que ver con la sociedad de consumo que nos rodea.

En este sentido, nos ceñiremos al fenómeno de la adicción a las compras, o más científicamente hablado, de la oniomanía. La incapacidad de controlar este deseo de consumir de manera compulsiva es la que le brinda la etiqueta de adicción, dado el alto grado de dependencia. Renunciar a la aceptación del problema y su correspondiente resolución, añade más peso para considerar este comportamiento como un fenómeno a tener en cuenta como cualquier otra enfermedad corriente.

¿Cómo detectar la adicción a las compras?

A diferencia de lo que pueda parecer a primera vista, no es tan fácil de determinar o detectar a una persona con esta patología. Vivimos en una época denominada como la “era del consumo”, donde se practica esta actividad como si de un deporte se tratara. Compramos permanentemente, todos los días y en cualquier momento gracias a las nuevas tecnologías y plataformas de distribución.

Sin ir mucho más lejos y evitando explicaciones complejas, la adicción a las compras se observa cuando el consumidor pierde cualquier noción de necesidad real al adquirir el producto, llegando incluso al absurdo de comprar cosas que ni siquiera se sacarán del embalaje. El usuario compra por comprar; estando triste o contento; disfruta del proceso de compra -especialmente mediante tarjetas de crédito-; siente un alivio al realizar la compra y un largo etcétera de síntomas.

Causas que propician la adicción

Cabe destacar la explosión de empresas y compañías dedicadas a vender mediante plataformas on-line o incluso aplicaciones en dispositivos móviles que se han adaptado a la perfección a las exigencias del consumidor. La inmediatez y facilidad con la que se puede obtener un producto cualquiera, agrava el grado de adicción de quien la sufre. Hoy en día se puede realizar la compra del supermercado.

Igualmente, la causa principal que responde a esta adicción a las compras no se distingue en exceso de las convencionales: generalmente responde a perfiles de personas con problemas personales profundos, situaciones de depresión o incluso baja autoestima, especialmente en los individuos que consumen productos textiles en cantidades industriales.

Aunque sea breve y relativamente fácil realizar las compras, no deja de ser un momento de distracción para cualquiera que esté pasando por un bache emocional. Un momento para desconectar de los malos pensamientos es lo que siempre busca un individuo en estado depresivo. Otro de los elementos que debemos tener en cuenta, es que el perfil más perjudicado por la adicción a las compras, se sucede en las mujeres jóvenes.

Consecuencias y efectos

Las dificultades a las que se enfrentan los enfermos de adicción a las compras no son menores. El primer resentimiento lo encuentran en sus propios recursos económicos, necesarios para hacer frente a los gastos básicos para el día a día. Se ha dado el caso de que algunos individuos renuncian a una buena alimentación con tal de suplir los gastos materiales.

Desde el punto de vista emocional, los grados de depresión y tristeza son extremadamente intensos. La acumulación de objetos inutilizados genera un sentimiento de culpa asfixiante. al no saber dónde esconder los productos, se convierten en el reflejo del problema ya que están a la vista en todo momento.

Tratamiento

Como suele suceder con cualquier patología, el primer paso a tomar es el reconocimiento que tiene el sujeto con la adicción a las compras. No es baladí reconocerlo a los propios allegados y familiares para sentir el apoyo psicológico. El entorno debe mostrar una empatía real y voluntad de ayudar al afectado. Así pues, la colaboración entre estos actores será fundamental.

Evidentemente, el tratamiento correcto debe ir acompañado de otras muchas medidas. La ayuda de un profesional es indispensable, pero otro ejercicio de fuerza de voluntad reside en el control del consumo. Por ejemplo, cancelar las tarjetas de crédito fiduciario es un buen método a seguir. En algunas empresas bancarias existe la posibilidad de restringir este tipo de servicios y/o productos limitando la cantidad de crédito o facilidades de consumo.

Finalmente, hay que tener en cuenta el aumento de esta problemática en el mundo global, especialmente en las sociedades occidentales. Algunos estudios muestran una clara tendencia hacia la adicción a las compras que, sólo en Estados Unidos por ejemplo, se han duplicado los casos en poco menos de una década, pasando del 5% en 2007 al 10% del total de la población.