Ansiedad y desánimo: cómo se relacionan y cómo superarlo

Veamos el modo en el que el desánimo y la ansiedad interactúan, y cómo salir de esa dinámica.

Ansiedad y desánimo: cómo se relacionan y cómo superarlo

Vivir con ansiedad y desánimo es una experiencia desgastante, que nos provoca malestar y que por desgracia es cada vez más frecuente. La ansiedad nos lleva al estrés, el agotamiento y la angustia, y el desánimo nos somete a un círculo vicioso de malestar y pensamientos negativos que parecen no cesar. ¿Por qué surgen estas sensaciones? ¿Cómo se relacionan?

Aunque la ansiedad y el desánimo eran problemas psicológicos y emocionales muy habituales, desde el año 2020 el número de personas que viven con estas sensaciones ha ido creciendo. Vivimos en un mundo cada vez más complicado, apresurado y repleto de inseguridades. Sin embargo, la solución a este problema no puede ser una medicación masiva.

Si vives con ansiedad y desánimo y quieres solucionar el problema, has llegado al artículo adecuado. Aquí no vamos solo a definir qué es la ansiedad y el desánimo y por qué ocurren, sino a tratar de buscar soluciones desde la evidencia psicológica y sobre todo con la experiencia real en consulta de más de 12 años.

Soy Rubén Camacho, psicólogo y coach de Empoderamiento Humano, y en los últimos 2 años el porcentaje de personas a los que he atendido con cuadros de ansiedad y desánimo, o que vivían con estas sensaciones de forma frecuente, sobrepasan el 70%. A pesar de que pueda ser un problema angustiante, la solución llega cuando aprendemos a entender de dónde viene, cómo la gestionamos, y comienzas a aplicar cambios prácticos que te lleven a salir del bucle.

Ese es el objetivo de este artículo: que puedas comenzar a aplicar los primeros cambios que te lleven hacia esa solución.

El origen de la ansiedad

La ansiedad es una de las sensaciones más desagradables que vivimos los seres humanos. Es un estado de miedo generalizado que nos hace vivir en alerta, como si lo que tememos fuera a ocurrir en cualquier momento. Es habitual sentir ansiedad cuando nos hemos acostumbrado a vivir con miedo e inseguridad, en relación a rupturas de pareja o algún conflicto que tememos, o en relación a problemas de salud. En definitiva: la ansiedad nos hace sentir que algo negativo y peligroso para ti va a ocurrir en cualquier momento.

A su vez, la ansiedad nos lleva a rumiar, ta experimentar pensamientos intrusivos. Pensamos sin parar en lo que creemos que va a ocurrir y cada vez sentimos más agotamiento y el miedo crece.

Si te preguntara en qué parte de tu cuerpo sientes la ansiedad, probablemente me digas que en el pecho o boca del estómago. En función de la persona, a veces se siente en el estómago, genera problemas de gastritis o falta de apetito, angustia en la garganta (que calmamos solo tras un episodio de llanto) o dolor de cabeza. ¿Pero por qué surge en primer lugar en la boca del estómago?

Qué es la ansiedad

Sentir ansiedad puede ser normal cuando vivimos un acontecimiento para el que no estamos preparados. Un primer día de trabajo, estar ante un examen, una primera cita o una mudanza puede provocarnos ansiedad. Es una experiencia pasajera que no supone un mayor problema. Las dificultades llegan cuando la ansiedad es demasiado frecuente, intensa y duradera.

Sentimos ansiedad en la boca del estómago porque ante esa sensación de alerta comenzamos a respirar, de forma totalmente inconsciente, de forma rápida y superficial. Nuestro diafragma es un músculo grande que sirve como fuelle para ayudarnos a respirar.

Cuando sentimos ansiedad apenas inflamos los pulmones y respiramos de forma tan superficial y rápida que nuestro propio diafragma aplasta a la boca del estómago. Este es el motivo por el cual para superar tu ansiedad es imprescindible trabajar con tu mecánica respiratoria. Recurrir a los ansiolíticos (algo cada vez más frecuente) es un remedio solo a corto plazo que suele dificultar la solución definitiva, ya que relaja el diafragma y te impide aprender a respirar de forma completa. Este es el primer paso y el más imprescindible cuando comenzamos a vivir un proceso de cambio para solucionar la ansiedad de forma definitiva.

Ahora bien, ¿por qué relacionamos ansiedad con desánimo? La ansiedad es ante todo miedo, mientras que el desánimo se relaciona con la tristeza. La relación y explicación te ayudará a descubrir qué te ocurre con más profundidad.

El desánimo como reacción ante la ansiedad

Sentir desánimo no es exactamente depresión. El desánimo es una experiencia desagradable, vinculada a la tristeza y también a la pereza y desmotivación. Sentimos una falta de ánimo o de sentido porque nuestro día a día resulta agotador, poco estimulante, como si se tratara de una espiral o círculo vicioso. ¿Qué causa el desánimo?

El desánimo no es una reacción primaria. Es decir, el desánimo siempre es una consecuencia a algo más que ha ocurrido. Pueden existir 3 razones para sentir desánimo:

  • Llevar demasiado tiempo sin generar bienestar por tus propios medios: la dependencia emocional de la pareja o una vida demasiado estresante o preocupada puede hacer que te olvides de ti, de lo que necesitas, te enfocas demasiado en tus miedos e inseguridades y finalmente perdemos un sentido o propósito para el día

  • El desánimo puede ser, ante todo, un mecanismo de reacción ante la ansiedad.

  • La ansiedad es agotadora, tanto, que nuestro organismo puede entrar en un estado de desánimo. Por este motivo no suele resultar efectivo trabajar con el desánimo como causa principal. Es necesario solucionar primero tu problema con la ansiedad.

  • Artículo relacionado: "Gestión emocional: 10 claves para dominar tus emociones"

7 claves para salir de la ansiedad y el desánimo

Las 7 claves que voy a contarte están basadas en lo que han vivido las personas que han superado sus problemas con la ansiedad y el desánimo de forma estable. Aunque lo que pase fuera nos afecte y condicione (problemas con la pareja, el trabajo, etc.) lo único con lo que puedes trabajar es contigo, con tu forma de entenderlo y gestionarlo. Desde tu propio cambio personal se dará todo lo demás. Estas son las 7 claves.

1. Trabajar con la ansiedad como prioridad

La ansiedad es una sensación límite. Nos afecta en todas las áreas de nuestra vida. Cuando disminuimos su intensidad, frecuencia y duración, todo se hace mucho más fácil. Es importante que aprender a gestionar la ansiedad sea tu objetivo principal. Las soluciones no están en remedios externos, sino en tu forma de respirar y de gestionar tus emociones.

2. Mecánica respiratoria

Aprender a respirar de forma completa te dará más tranquilidad, energía, y sobre todo te ayudará a reducir los pensamientos intrusivos. Para conseguir este logro necesitas paciencia, ya que es un trabajo diario. Pero... ¿no crees que es mejor un trabajo diario que dará frutos para toda tu vida que un remedio inmediato y temporal que haga que el problema vuelva al día siguiente?

3. Gestionar tus emociones

La ansiedad es un miedo intenso que se ha generalizado. Aprender a entender y a gestionar tus miedos, inseguridades, culpas o angustia es vital para que la ansiedad se reduzca y puedas vivir tu día a día con más calma, aceptación y confianza. Este aprendizaje se relaciona también con tu forma de construir autoestima y relaciones, así como con tus interpretaciones y sistema de creencias. Trabajar con tu parte emocional es fundamental para solucioanr lo que te ocurre.

4. Poner límites

Aprender a comunicarte de forma asertiva te ayudará a poner límites en relación a lo que quieres, no quieres, puedes o no puedes. Los límites son una parte necesaria de nuestra vida para sentir bienestar y mejorar nuestras relaciones personales. Lo que nos impide poner límites es ante todo el miedo a la reacción del otro (de ahí la importancia de aprender a entender y a gestionar lo que sientes).

5. Sistema de creencias

Tu sistema de creencias hace relación a lo que interpretas sobre lo que ocurre. Pero lo que crees no es la realidad, sino tu interpretación subjetiva, en función también de tus miedos y dificultades. Descubrir cómo funciona tu sistema de creencias y superar límites habituales te ayudará a conocerte y sentirte mejor.

6. Contar con apoyo

La mayor dificultad que vivimos cuando sentimos ansiedad es la soledad, de ahí que sea tan importante contar con compañía experta, que te apoye de forma constante y flexible, cada día, para cualquier dificultad que tengas, además de con sesiones y herramientas semanales. La compañía te hará sentir que el cambio es posible.

7. Desánimo

Es también importante no dejar el desánimo de lado, sino aplicar cambios prácticos que te hagan recuperar el sentido de tu día a día y generar bienestar.

Solucionar la ansiedad y el desánimo implica un proceso delicado, pero que te traerá beneficios para toda tu vida. Se trata de entenderte, saber gestionar lo que sientes y que tus emociones estén a favor en lugar de en tu contra. Y sobre todo: que el cambio que vivas sea estable y te ayude siempre.

Estas 7 claves son las que vivimos en un proceso de cambio personal, que vivimos poco a poco, con tu propia realidad, con compañía, de forma práctica y también profunda.

Si es lo que quieres conseguir, escríbeme para agendar una primera sesión. En esa sesión podremos profundizar en tu situación y dar los primeros pasos dentro de un proceso constante, flexible y práctico para que lo consigas al 100%. Muchos ánimos y a por ello.

Gracias por pensar en ti, Rubén Camacho Psicólogo y coach

Psicólogo y coach

Málaga
Terapia online

Psicólogo, coach y director de Empoderamiento humano, escuela de desarrollo personal online donde podrás comenzar procesos de cambio y transformación en tu vida para aumentar tu bienestar, mejorar tu autoestima y relaciones personales, conocerte mejor, gestionar tus emociones o mejorar tu productividad y liderazgo como profesional. Rubén es licenciado en Psicología (UNED) y Máster en Coaching y gestión del talento (EUDE, asociado a la Universidad Complutense de Madrid). Tiene más de 10 años de experiencia y ha acompañado a personas de hasta 5 países diferentes a conseguir el cambio y el desarrollo personal o profesional que necesitaban y se merecían.

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