Emigrar a otro país es una de las experiencias capaces de cambiar la vida de un modo más radical, especialmente si el destino es una región en la que predomina una cultura muy diferente a la nuestra.

No se trata solo de ir a parar a un lugar en el que la capacidad de apoyo de amigos y familiares ha quedado drásticamente reducido; además, en muchos casos hay que adaptarse a otra manera de vivir, o incluso de ver la vida. Darnos cuenta que durante años hemos estado dando por sentadas muchas cosas puede sacudir nuestro mundo y colocarnos en una situación en la que nos sentimos vulnerables.

Es por eso que en psicología muchas veces se habla acerca de la ansiedad del emigrante, un fenómeno capaz de desgasta emocionalmente a quienes deciden proseguir con sus vidas en lugares muy alejados de casi todo aquello que conocen y perciben como familiar. En este artículo veremos en qué consiste.

¿Qué es la ansiedad del emigrante?

La ansiedad es un fenómeno tanto psicológico como fisiológico basado en la activación del sistema nervioso y la entrada en una estado de alerta, el cual tiene lugar de manera habitual en casi todas las personas; por ejemplo, al hablar frente a una gran audiencia, al sentir que se aproxima un examen, al sentir que corremos peligro o que nos exponemos a algún riesgo, etc.

Esto implica que no es en sí algo negativo, dado que nos ayuda ajustarnos a los retos que nos plantea la vida y ser capaz de darles la importancia que merecen.

Sin embargo, a veces la ansiedad nos hace pasarlo tan mal y durante tanto tiempo, que se transforma en un problema. Esto va ligado al hecho de que algunas personas desarrollan comportamientos problemáticos para intentar lidiar con el malestar causado por el estado ansioso, lo cual refuerza el problema; por ejemplo, la aparición de adicciones aparece muchas veces como método para sentir alivio instantáneo y dejar de sufrir por algo que produce ansiedad o estrés, pero a su vez, a medio y largo plazo alimenta la aparición constante de ese estado de alerta e irritabilidad.

El hecho de emigrar puede llegar a exponer a las personas que lo hacen a un alto nivel de ansiedad, porque prácticamente de la noche a la mañana, al instalarse en un nuevo país, pasan a tener muchos frentes que atender.

Quizás no dominan bien el idioma y sin él apenas pueden moverse por la ciudad; o quizás no siquiera pueden encontrar un alquiler con contrato; o incluso puede que tengan que temer por su integridad debido a los ataques racistas, en algunos casos. Y, por supuesto, también abunda el sentimiento de soledad en una sociedad que en parte es vista como algo extraño, ajeno a uno mismo.

Esta combinación de varios “fuegos que apagar” generan una situación de urgencia en la que la simple tarea de decidir qué problema atender antes ya parece titánica.

¿Qué hacer?

Estos son algunos consejos para gestionar la situación del mejor modo posible. Los puedes aplicar a tu caso si has emigrado y crees que eso te ha llevado a desarrollar un alto nivel de ansiedad de manera persistente.

1. Establece tus prioridades

En primer lugar, dedica un tiempo simplemente a poner en orden tus ideas acerca de qué hacer para adaptarte al modo de vida que quieres en este nuevo país, sin miedo de creer que eso te hace perder tiempo.

Esto te ayudará a no cometer errores garrafales y a mejorar tus probabilidades de prosperar tanto material como psicológicamente en este nuevo lugar. En caso de que tengas muchas dudas sobre qué vía seguir, establece dos o tres posibles rutas de acción en paralelo, para que incluso si una falla, tengas la otra preparada.

2. Estructura tu día a día

Una vez realizado el paso anterior, es momento de optimizar la gestión de tu tiempo; esto evitará que sientas que pierdes el control sobre tu vida. Debes elaborar un horario y ponerlo físicamente en un lugar que veas frecuentemente, de modo que lo memorices y te comprometas con él.

3. Acepta un cierto nivel de malestar

No te sientas mal por sentir estrés o ansiedad, no es un fracaso. Tampoco intentes “borrar” esa sensación de tu consciencia, porque eso le dará más fuerza. Simplemente, asume que no puedes controlar todo lo que te pasa por la cabeza, y en vez de esforzarte por no pensar en eso, oriéntate a centrar tu atención a aspectos de la realidad que te parezcan estimulantes o agradables.

4. En caso de mayores problemas, acude al psicólogo

Si crees que nada funciona, no te olvides de que por mucho que te hayas trasladado a vivir a otro país, sigue existiendo Internet; en la red es posible contar con servicios de psicólogos, dado que muchos ofrecemos sesiones online por videollamada.

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Tomás Santa Cecilia

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Referencias bibliográficas:

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  • Achotegui, J. (2014). The Ulysses Syndrome: The immigrant Syndrome with Chronic and Multiple Stress. Vertex, 16(60): pp. 105 - 113.
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