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Los trastornos adaptativos o trastornos de adaptación aparecieron por primera vez en la tercera edición del Manual Diagnóstico Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-III) y justo después aparecieron en la Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD-9).

Esta inclusión supuso el reconocimiento de que algunos individuos pueden desarrollar síntomas psicológicos o exhibir comportamientos que ocurren en un corto espacio de tiempo como respuesta a distintos eventos estresantes. Las consecuencias también se manifiestan por deterioro funcional (social u ocupacional), y los síntomas psicológicos más comunes son depresión o ansiedad.

Definición de los Trastornos Adaptativos

El DSM-IV define los trastornos adaptativos como: “síntomas emocionales o comportamentales en respuesta a un estresor identificable que tiene lugar dentro de los tres meses siguientes a la presencia de la situación que provoca estrés. Estos síntomas o comportamientos son clínicamente significativos como se evidencia por un malestar superior de lo que cabría esperar por el factor estresante o por un deterioro significativo de la actividad social o laboral (o académica)”.

La definición excluye el diagnóstico de este trastorno si existe otra patología que puede estar causando los síntomas. El trastorno de adaptación puede clasificarse como agudo o crónico. Dentro de dentro de cada forma existen distintos tipos, como el ansioso o el depresivo.

En el caso del CIE- 10, es requisito que los síntomas ocurran antes de un mes del la aparición del fenómeno estresante, mientras que según el DSM-IV el requisito son tres meses. Además, este último informa de que los síntomas deben remitir a los seis meses, aunque, como se ha comentado, también reconoce que puede haber una forma crónica como consecuencia de la exposición prolongada a un estresor. Por ejemplo, la pérdida del trabajo puede provocar la pérdida de la casa y, por tanto, la separación del matrimonio.

El diagnóstico de este trastorno ha causado cierta controversia. Uno de los dilemas más importantes es la distinción de la reacción normal al estrés. Algo que se hace inevitable para no patologizar el día a día de las personas y los contratiempos normales que pueden surgir.

Subtipos de los trastornos de adaptación

Existen distintos subtipos caracterizados por los síntomas que presentan los pacientes con esta psicopatología.

  • Subtipo depresivo: Existe un predominio de los síntomas característicos de un bajo estado ánimo, como llanto o desesperanza.
  • Subtipo ansioso: Caracterizado por síntomas asociados a la ansiedad: nerviosismo, irritabilidad, etc.
  • Subtipo mixto con ansiedad y estado de ánimo depresivo: Los individuos presentan síntomas de los subtipos anteriores.
  • Con trastorno del comportamiento: Existe una alteración del comportamiento, en el que se violan los derechos de los demás o de las normas y reglas sociales, características de la edad.
  • Con alteración mixta de las emociones y el comportamiento: Existen alteraciones emocionales y del comportamiento.
  • No especificado: Reacciones desadaptativas a estresores que no son clasificables en los otros subtipos.

Diagnóstico diferencial: hay que diferenciar el trastorno adaptativo del trastorno de estrés postraumático

El diagnóstico diferencial es importante, porque además de descartar otros trastornos como la distimia o el trastorno de ansiedad generalizada, que tienen una duración de más de seis meses, el trastorno adaptativo debe diferenciarse del trastorno de estrés postraumático (TEPT)

La principal diferencia con este último es que los síntomas del TEPT se manifiestan con la reexperiencia del hecho traumático, pero, en cambio, el trastorno adaptativo debe ser precedido por un estresor o por un conjunto de ellos.

Tratamientos

Le elección del tratamiento apropiado es una una decisión clínica en la que se tienen en cuenta el historial del paciente. No existe consenso en la actualidad respecto al tratamiento óptimo, pero distintas formas de psicoterapia han mostrado su eficacia. En ocasiones también pueden administrarse fármacos para reducir la sintomatología.

1. Psicofarmacología

El uso de fármacos nunca debe ser la primer elección en el tratamiento, puesto que el paciente no mejorará si no se ataca al problema en su totalidad. Pero en ocasiones, para reducir el malestar, el paciente puede tomar dosis pequeñas de ansiolíticos como el Diazepam o Alprazolam. En caso de insomnio, el Flunitrazepam suele funcionar muy bien. En casos de bajo estado de ánimo, los antidepresivos como la Fluoxetina (Prozac) pueden reducir los síntomas negativos.

2. Psicoterapia

Debido a que el trastorno de adaptación no dura mucho tiempo, generalmente se prefiere la psicoterapia breve y no a largo plazo. La terapia psicológica es útil por los siguientes motivos:

  • Para analizar los factores estresantes que afectan al paciente
  • Para ayudar al paciente a interpretar de manera más adaptativa el significado del factor estresante
  • Para ayudar al paciente a hablar de los problemas y conflictos que experimenta
  • Para identificar la manera de reducir el factor de estresante
  • Para maximizar las habilidades de afrontamiento del paciente (autorregulación emocional, la evitación de conductas inapropiadas, especialmente el abuso de sustancias).

Algunas formas de psicoterapia que pueden ser efectivas son las siguientes:

Referencias bibliográficas:

  • Evans, Rand. (1999). Clinical psychology born and raised in controversy. APA Monitor, 30(11).
  • Lemos, S. (2000). Psicopatología general. Madrid: Síntesis.
  • Vallejo-Riuloba, J. (1991). Casos clínicos. Psiquiatría. Barcelona: Salvat.