En nuestro Centro de Bienestra Emocional ESENCIA , dormir no siempre significa descansar. Cada vez más personas logran conciliar el sueño, pero se despiertan exhaustas, con la mente acelerada y el cuerpo en alerta. Este fenómeno está directamente relacionado con los niveles de estrés crónico y ansiedad, que alteran los ciclos naturales del sueño y la recuperación fisiológica.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2024), cerca del 45 % de la población adulta presenta algún tipo de trastorno del sueño, siendo el insomnio asociado al estrés y la ansiedad el más frecuente. En el Perú, el Ministerio de Salud (2024) estima que uno de cada tres adultos duerme menos de seis horas por noche. “Cuando la mente no logra desconectarse, el cuerpo no entra en las fases de sueño profundo necesarias para restaurar el equilibrio físico y emocional”, explica la neuróloga y especialista en medicina del sueño Dra. Claudia Aranda (Instituto Peruano del Sueño, 2024).
El círculo vicioso del estrés y el insomnio
Nuestras psicólogas especialistas del centro afirman que el estrés y la ansiedad activan el sistema nervioso simpático —el modo “alerta”—, liberando cortisol y adrenalina. Estas hormonas, útiles para reaccionar ante el peligro, se convierten en enemigas del descanso cuando permanecen elevadas durante la noche. Un estudio publicado en Sleep Medicine Reviews (Nguyen et al., 2023) demostró que los niveles altos de cortisol nocturno reducen las fases REM y de sueño profundo, esenciales para la consolidación de la memoria y la regulación emocional. El resultado: cansancio, irritabilidad, dificultades cognitivas y mayor vulnerabilidad a la depresión.

Centro De Bienestar Emocional Esencia
Centro De Bienestar Emocional Esencia
Equipo de psicologos/as altamente capacitados con postgrado internacional
“Dormir mal no solo afecta el humor, sino que debilita el sistema inmunológico y acelera el envejecimiento celular”, señala el psiquiatra Dr. Martín Salazar (Universidad Cayetano Heredia, 2024). Además, la exposición nocturna a pantallas, el exceso de cafeína o la falta de rutinas regulares contribuyen a mantener el cuerpo en estado de hiperalerta, incluso en ambientes de aparente tranquilidad.
El cerebro ansioso y el sueño fragmentado
La American Academy of Sleep Medicine (2023) explica que el cerebro de una persona ansiosa permanece hiperactivo incluso durante el sueño. En lugar de entrar en ondas lentas reparadoras, se mantiene en vigilancia, interpretando cualquier ruido o pensamiento como una posible amenaza. Este patrón explica por qué muchas personas con ansiedad reportan sueños intensos o despertares frecuentes.
En un estudio de la Universidad de Lima (2024) sobre bienestar estudiantil, el 62 % de los jóvenes reportó insomnio vinculado a la sobrecarga académica, la preocupación por el futuro y el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir.
Estrategias para reconectar con el descanso

Conclusión
El descanso no depende solo de cerrar los ojos, sino de que la mente permita al cuerpo relajarse. En una sociedad acelerada, aprender a desactivar el modo alerta es un acto de salud mental. El sueño reparador no es un lujo, sino una necesidad biológica que sostiene la memoria, el ánimo y el sistema inmunológico. Reconocer la conexión entre ansiedad, estrés y sueño es el primer paso para romper el ciclo del agotamiento. Dormir bien es también una forma de autocuidado: una pausa consciente para sanar lo que el día desordena. Cuando gustes nuestras especialistas del Centro de Bienestar Emocional Esencia están aquí para apoyarte con tu caso, escríbenos.


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