Un resumen de este síndrome psicológico.

A lo largo de la historia muchas fábulas y relatos han servido como fuente de inspiración para dar contexto a algunos fenómenos mentales dentro del argot psicológico.

El síndrome de Damocles, por ejemplo, es proveniente de un relato propio de la cultura griega clásica en el que un joven y adulador cortesano es castigado por su amo, Dionisio II.

En el presente artículo conoceremos de qué se trata este relato, así como también su trasfondo psicológico y por qué ha servido de inspiración para el síndrome que lleva su nombre.

¿Qué es el síndrome de Damocles?

Este síndrome lleva su nombre gracias a una fábula proveniente de la antigua cultura griega. Veamos de que se trata dicha fábula.

Damocles era un joven cortesano, de lo más adulador con su amo, el tirano Dionisio II, quien fuese gobernante de Siracusa entre los años 367-357 a. C. y nuevamente volviera a serlo entre 346-344 a. C.

En una oportunidad Dionisio decide castigar a su fiel servidor, dándole una lección por motivo de su exagerada devoción hacia él. El tirano le propone a Damocles que cambien de asiento durante una comida, y de esta manera le cede su privilegiado lugar en la mesa junto con todas las atenciones, tal cual como si Damocles fuese el mismísimo gobernante absoluto del lugar.

El cortesano disfrutó de su momento comiendo, bebiendo, y gozando de las atenciones personales por parte de las mujeres del lugar.

Al final de la comida, Damocles levanta la mirada y observa que hay una espada extremadamente afilada sujeta al techo, sobre su cabeza, únicamente por un fino hilo de pelo de caballo.

Al percatarse de esa situación se le quitaron todas las ganas de seguir comiendo, y ya no quiso nunca más volver a recibir el “privilegio” de sentarse en ese lugar.

De esa historia es que surge el referido síndrome de Damocles, acuñando el término como referencia a los peligros que pueden sobrevenir cuando menos lo imaginamos, o cuando todo parece ir muy bien.

Trasfondo psicológico del mito

Desde el ámbito de la psicología se adoptó este término como una metáfora para referirse al estado de ansiedad que presentan algunos pacientes después de haber superado una determinada enfermedad.

Por lo general este síndrome suele presentarse con mucha frecuencia en los pacientes de cáncer que logran superarlo de manera aparentemente exitosa. Es común que después de saber la noticia se emocionen y los invada un sentimiento de satisfacción indescriptible.

Pero al cabo de un tiempo comienza a sobrevenir una preocupación irracional acerca de una posible recaída, comienzan a temer que en cualquier momento, cuando menos se lo esperen, el cáncer se volverá a hacer presente en sus vidas, cayendo sobre ellos como la espada que colgaba sobre la cabeza de Damocles.

Es de esta manera que desde el primer momento en que estos pensamientos intrusivos llegan a la vida del sujeto, comienza un calvario para ellos, en el sentido de que ya su tranquilidad se ve comprometida en gran medida por el miedo y la ansiedad de una recaída.

Síntomas

Es natural que después de superar una enfermedad complicada, como pudiera ser el cáncer, siguiendo el hilo del ejemplo anterior, los pacientes sientan un poco de angustia sobre la continuidad de su estado de salud.

Es por ello que para determinar que una persona se encuentra presentando este síndrome debe cumplir con los siguientes criterios:

  • El miedo a la recaída debe ser irracional y muy intenso.
  • El sujeto presenta altos niveles de ansiedad antes de realizarse los exámenes de rutina.
  • La angustia empieza un tiempo después de haber recibido el alta médica.
  • Presencia de pensamientos intrusivos y catastróficos.

Es importante tener en cuenta que la conducta ansiosa en el sujeto debe ser intensa y prevalente durante un periodo de tiempo significativo, de lo contrario podría deberse a alguna situación puntual y no al síndrome de Damocles.

En todo caso, el síndrome de Damocles no es una categoría clínica reconocida de manera oficial en los manuales de psiquiatría.

¿Qué hacer ante esta situación?

Teniendo en cuenta que este síndrome se basa mayormente en estados de ansiedad y angustia intensos ocasionados por los pensamientos intrusivos de carácter catastrófico, el tratamiento se divide en sesiones de psicoterapia para el paciente y en asesoramiento para los familiares.

En el caso del paciente el proceso se basa en hacer que comprenda su situación real, la de que es un superviviente y de que eso debería ser un motivo de alegría y motivación para tener una vida plena.

Se busca mantener al sujeto en el aquí y el ahora, evitando que sus pensamientos vayan más rápido que la realidad que está viviendo en ese momento. La psicoterapia basada en los métodos cognitivo conductuales son eficientes durante las sesiones.

En el caso de los familiares, el proceso consiste en psico-educarlos para que no jueguen un papel contraproducente en la vida del sujeto en cuestión; muchas veces ocurre que por desconocimiento la familia actúa de maneras equivocadas pudiendo llegar a ser extremadamente protectores con la persona, haciendo que este se cargue aún más de ansiedad.

Y a veces pasa lo contrario: como piensan que se ha recuperado por completo, creen que lo mejor es mantenerlo alejado de todo el ambiente de los hospitales y los doctores.

Ninguna de estas posturas es la correcta, lo ideal es seguir al pie de la letra lo indicado por los especialistas, asistir a consulta cuando esté pautado para los chequeos de rutina y no tomar decisiones basadas en creencias personales.

Referencias bibliográficas:

  • Baker, K. (1987). Benet's Re.ader's Encyclopedia.