Un repaso a este concepto desarrollado por la pedagoga y educadora Maria Montessori. Unsplash.

La mente absorbente del niño es uno de los conceptos clave en el método pedagógico desarrollado por la pedagoga y médico italiana Maria Montessori.

Surge a partir de investigaciones donde Montessori observó que, entre los 0 y los 6 años de edad, los niños aprenden de manera instantánea, como si su mente fuera una esponja que absorbe inconscientemente la información de los estímulos externos en respuesta a las necesidades de cada etapa del desarrollo.

Por sus aportes a la psicología y la pedagogía, la mente absorbente del niño es un concepto que ha sido estudiado constantemente.

La mente de los niños según Montessori

Los niños pequeños suelen mostrar fascinación por casi todo lo que les rodea. Pareciera que casi cualquier estímulo puede llamar su atención y que, sin importar la cantidad de veces que se le presenta, dicho estímulo puede seguir siendo tan atractivo como la primera vez. Además, parece que nunca se cansan y que están constantemente atraídos por la novedad y las aventuras.

Según Montessori, esto es así porque la principal característica de los niños es que, a diferencia de los adultos, pueden absorber de manera natural, involuntaria y progresiva la información que les rodea.

Por eso, para Maria Montessori, lo fundamental en el aprendizaje durante la infancia es permitir que los niños vivan experiencias de acuerdo con sus propios ritmos y necesidades, ya que son estas experiencias las que posteriormente se convertirán en percepciones organizadas del mundo, y son asimismo las que fundamentan la maduración psíquica del niño.

Técnicamente la mente absorbente es un estado mental que le permite al niño asimilar experiencias y posteriormente analizarlas e integrarlas, lo que realiza de manera inconsciente durante los primeros 3 años, y se vuelve consciente de manera progresiva hacia los siguientes 3.

A partir de ahí, Montessori propone que la mente absorbente del niño es también el momento en el que el niño sienta las bases para el desarrollo de una identidad que no solo es psíquica, sino también social, porque le permite organizar sus experiencias según lo que el medio le ofrece y le demanda.

Por ejemplo, sin necesidad de pasar por un aprendizaje formal, el niño absorbe un idioma, costumbres, prácticas y normas de quienes le rodean, lo que crea una primera sensación de pertenencia y por lo tanto de seguridad.

Para Maria Montessori la infancia es la etapa crucial en el desarrollo de los seres humanos, y es tarea de la educación el fomentar y ofrecer los medios adecuados para que los niños construyan una identidad autónoma y también respetuosa de quienes se encuentran a su alrededor.

¿Cómo se desarrolla la mente absorbente? Los periodos sensibles

Lo que también observó Maria Montessori es que la mente no absorbe lo mismo en todas las edades, sino que hay una serie de predisposiciones que hacen que el niño centre su atención en algún estímulo con base en lo que es necesario para su crecimiento. Es decir, que según sus necesidades, los niños se concentran en algunas cosas y no en otras. De una manera natural muestran interés y se acercan a ellas, lo que les permite adquirir con placer y casi sin esfuerzo los conocimientos necesarios.

Este interés varía según la etapa del desarrollo, con lo que son momentos transitorios y sucesivos a los que Montessori llamó “periodos sensibles”. Aunque los dividió por edades, aclaró que en ocasiones se superponen, y que el tiempo que dura cada periodo puede variar, así como su intensidad. Los principales periodos que describió son los siguientes.

1. Periodo sensible del orden (0 a 6 años)

Sobre todo durante los primeros dos años de vida hay una disposición y un interés importante por clasificar y categorizar todo lo que les rodea, lo que se favorece a través del orden.

2. Periodo sensible del movimiento (0- 5/6 años)

Muestran interés especial por desplazarse de un lugar a otro, sobre todo ya si han aprendido a caminar.

3. Periodo sensible del lenguaje (0 a 7 años)

Prácticamente sin necesidad de que exista una enseñanza directa suelen adquirir un vocabulario amplio.

4. Periodo sensible de las sensaciones (0-6 años)

Implica el desarrollo de los sentidos. Si bien desde el nacimiento están activos tanto el oído como la vista, mientras su desarrollo avanza adquieren una sensibilidad especial y una facilidad para aprender por medio del tacto, el gusto y el olfato.

5. Periodo sensible de los objetos pequeños (1 a 6-7 años)

Se da un especial interés por objetos pequeños que se relacionan con la necesidad de prestar especial atención al detalle

6. Periodo sensible de la vida social (desde la vida intrauterina hasta los 6 años)

Se refiere a la necesidad de relacionarse con sus pares y al proceso de adquirir ciertas normas importantes para la convivencia.

Impacto en la educación

Aunque es más fácil aprender ciertas cosas según el momento del desarrollo, también puede pasar que un periodo sensible termine antes de que el aprendizaje que le correspondía se hubiera alcanzado, lo que puede hacer muy difícil enseñarlo en las siguientes etapas.

Para prevenir esto, los métodos educativos deberían ofrecer no solo el desarrollo de habilidades intelectuales, sino de los elementos adecuados para favorecer el aprendizaje según cada periodo sensible.

A partir de ahí, Montessori también desarrolló una explicación sobre “los berrinches” o “rabietas” de los niños, que a veces parecen inexplicables, pero que en realidad podrían significar una frustración intelectual importante por no poder responder a los estímulos que le interesan.

Por ejemplo, cuando los niños han pasado mucho tiempo haciendo la misma actividad y los adultos les indicamos que es momento de pasar a otra, porque nos parece poco importante, o porque ya lleva mucho tiempo, o porque tendemos a priorizar cantidad a calidad; aun cuando la necesidad del niño sigue siendo poner atención a ese estímulo en concreto.

La pedagogía de Maria Montessori incluso ha sido descrita como una pedagogía de la atención y la concentración, precisamente porque impulsa la necesidad de los niños de mantener su atención en ciertos estímulos de acuerdo con las etapas de desarrollo, respetando sus propios interés y evitando la interferencia de los adultos.

¿Que ha dicho la neurociencia?

En el terreno de las neurociencias se han estudiado las propuestas de Maria Montessori y se han encontrado varios fundamentos empíricos. Por ejemplo, que el desarrollo de conexiones y redes neuronales en el cerebro humano alcanza su punto máximo entre los 0 y los 3 años de vida (sinaptogénesis), lo que sugiere que efectivamente, durante sus primeras fases de desarrollo, el cerebro funciona como una esponja que absorbe de manera casi automática todo lo que le rodea.

Conforme este desarrollo avanza, se priorizan algunas conexiones neuronales de acuerdo con la información que es más necesario adquirir y organizar. Es por eso que, hacia la pubertad, el niño ya ha consolidado un aprendizaje más concreto: ha discriminado sobre lo que es útil conocer, atender y experimentar y lo que no, según lo que el propio entorno le ha ofrecido o negado.

Referencias bibliográficas:

  • Poussin, C. (2017). Montessori explicado a los padres. Plataforma editorial: Barcelona.
  • Regni, R. (2014). La polarización de la atención y las armas de distracción masiva. RELADEI, 3(3): 97-108.
  • Durante, V. y Fábregas, M. (1998). La formación de hábitos. Bases para un trabajo libre y organizado en el aula de educación infantil. Recuperado 23 de abril de 2018. Disponible en http://www.waece.org/biblioweb07/pdfs/d036.pdf.