Así se usa la hipnosis contra el dolor. Pexels.

En la vida cotidiana, y sin darnos cuenta, experimentamos un proceso natural de la mente muy concreto; por ejemplo, cuando estamos absortos viendo una película o leyendo un libro, o cuando estamos conduciendo pensando en nuestras cosas sin ser conscientes del trayecto que realizamos.

Estos estados tienen mucho que ver con la hipnosis. Ésta es a su vez una técnica que cada vez se utiliza más en psicología clínica para tratar diferentes problemas o patologías. En este artículo conoceremos la hipnosis para el tratamiento del dolor.

La hipnosis como herramienta psicológica

El estado de hipnosis que hemos comentado al inicio del artículo se produce espontáneamente, pero también se puede inducir mediante estrategias psicológicas.

La American Psychological Association (APA) en 1996 definió la hipnosis como un procedimiento durante el cual surgen cambios en las sensaciones, pensamientos, sentimientos y conducta.

Actualmente la hipnosis se considera una herramienta científica que es utilizada por médicos, psicólogos, psiquiatras... Mediante ella podemos trabajar con aquellos aspectos más profundos y automáticos de la mente, para producir así cambios que ayuden a mejorar la salud de los pacientes y a desarrollar su potencial.

Casi cualquier aspecto que implique la mente es susceptible de ser tratado mediante hipnosis.

Hipnosis para el tratamiento del dolor

El dolor es un mecanismo de nuestro organismo que nos advierte o indica que alguna cosa no funciona bien. Pero hay veces que el dolor se vuelve patológico y disfuncional, y eso ocurre cuando se vuelve crónico, y pierde su función de advertencia o adaptación. Se considera dolor crónico aquel que persiste más de tres meses (Merskey y Bogduk, 1994).

La calificación de dolor crónico incluye diversas patologías como: lumbalgia, fibromialgia, artrosis y cefaleas. En estas, la psicología actual está trabajando para determinar los factores psicológicos implicados en su desarrollo, mantenimiento, cronificación, tratamiento y/o recuperación (especialmente la psicología de la salut).

En estos casos, al dolor se le añade el sufrimiento psicológico y físico, así como la tensión, que a su vez retroalimentan ese mismo dolor, produciendo un círculo vicioso.

Esta herramienta permite trabajar de diferentes formas, con el objetivo de reducir o eliminar el dolor crónico. Además, también permite trabajar con el dolor agudo en aquellos casos en que dicho dolor no presenta ninguna utilidad para el organismo (no es funcional).

La hipnosis para el tratamiento del dolor se sustenta en la idea de que el dolor es un fenómeno biopsicosocial donde las emociones, las conductas y los pensamientos juegan un papel clave. Así, la hipnosis puede utilizarse para promover cambios sobre estos factores y en consecuencia, reducir el dolor.

¿Cómo se usa para aliviar el malestar?

La hipnosis, igual que la relajación, puede aplicarse como técnica aislada o como parte integrante de otras terapias. Cuando se incluye dentro de otras técnicas, los resultados suelen mejorar.

La hipnosis para el tratamiento del dolor puede ayudar a disminuir la ansiedad, y así de forma indirecta actuar en el dolor.

Por otro lado, la hipnosis puede constituir un mecanismo con el que el paciente se concentre en algún estímulo y deje en la parte inconsciente la sensación dolorosa. En algunas ocasiones, incluso, la creencia de que la hipnosis funcionará, puede cambiar las creencias del paciente y aparecer un “efecto placebo” que reduzca el dolor (Moix, 2002).

Autohipnosis

Un elemento que también se debe considerar para aplicar la hipnosis en terapia (y, en concreto, en la hipnosis para tratar el dolor), esencial para el desarrollo de la misma, es la práctica de la autohipnosis al paciente.

El objetivo es que el paciente se entrene y aprenda a aplicar la hipnosis para poder aliviar su dolor dónde y cuándo lo desee, más allá de la situación de consulta.

Evidencia científica

Diversos estudios científicos han demostrado la utilidad de la hipnosis para el tratamiento del dolor y para otro tipo de problemas o patologías, unida a opciones potenciadoras o terapéuticas. Incluso en muchos países se incluye esta herramienta en la sanidad pública.

La Clínica Mayo de Nueva York realizó en 2005 un meta-estudio sobre hipnosis, que destacaba 19 patologies donde la hipnosis resultó favorable e indicada. También es apoyada en diversos estudios publicados en revistas médicas de alto prestigio como Nature, Science u Oncology.

Por otro lado, la hipnosis en ámbito médico se utiliza en numerosos hospitales y clínicas de todo el mundo. También es una técnica que se estudia en la mayoría de universidades de medicina en el ámbito sajón. También en Europa se utiliza, en ciudades como Bélgica y Francia, y si el paciente lo desea, como anestesia psíquica o como coadyuvante de la anestesia química.

En el ámbito clínico, en España actualmente se utiliza la hipnosis para el dolor, en la Unidad del Dolor de l’Hospital Universitari de Tarragona, en pacientes con fibromialgia y a través de l’autohipnosis. También se utiliza en la Unidad del Sueño de la Clínica Rubber de Madrid y en el Hospital la pau de Madrid, en Oncologia (por un grupo de voluntarios).

Mitos y malentendidos

Existe una serie de mitos acerca de la hipnosis que debemos desmitificar. Aquí hablaremos de tres:

1. Agravamiento de enfermedades físicas o mentales

La hipnosis en sí no agrava o empeora enfermedades físicas o mentales, pero una mala praxis de la terapia en un proceso hipnótico por parte del profesional, sí podría resultar perjudicial.

2. El hipnotizador puede hacer lo que quiera con el hipnotizado

Esto no es así; toda hipnosis es en realidad una auto-hipnosis, y por lo tanto la persona hipnotizada (o el paciente) accede a que las cosas sucedan. Si el hipnotizador diera alguna instrucción en contra de su moral o voluntad, el paciente podría sencillamente no obedecer a tal sugestión, así como salir del proceso hipnótico cuando lo deseara.

3. La hipnosis no requiere esfuerzo por parte del paciente

Aunque en la sesión de hipnosis pueda experimentarse el trabajo mental como automático y agradable, la persona permanece en un estado activo que requiere esfuerzo. Además, es necesaria su implicación y buena predisposición para que resulte efectiva.

Referencias bibliográficas:

  • Merskey, H. y Bogduk, N. (1994). Description of chronic pain syndromes and definitions of pain terms. En: Classification of Chronic Pain, 2nd ed. Seattle, WA: IASP press
  • Moix, J. (2002). La hipnosis en el tratamiento del dolor. Revista de la Sociedad Española del Dolor, 9,525-532
  • Jensen, M. y Patterson, D. R. (2006). Hypnotic treatment of chronic pain. Journal of Behavioral Medicine, 29, 95-124.
  • Moix, J. y Casado, M.I. (2011). Terapias Psicológicas para el Tratamiento del Dolor Crónico. Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid: Clínica y Salud, 22(1), 41-50.