En el contexto de la crisis del COVID-19, uno de los cambios más radicales que se ha producido es la necesidad de muchos sistemas educativos de adaptarse, en cuestión de semanas, a una situación en la que hay que minimizar los contagios.

Y en muchos casos, como el español, esto implica empezar a realizar clases online. Algo lógico si se tiene en cuenta que nuestro país es uno de los que está saliendo peor parado en cuanto al número de infectados, por un lado, y que el virus se propaga con rapidez en espacios cerrados en los que hay mucha gente, por el otro.

Ahora bien… ¿qué sabemos acerca de la eficacia de la enseñanza a través de Internet? Veamos cuáles son las implicaciones positivas y negativas de utilizar exclusivamente (al menos, durante unos meses) un modelo de educación online.

Ventajas e inconvenientes de la educación online

Aquí realizaremos un repaso a las posibles ventajas e inconvenientes del sistema de enseñanza online aplicado a niños y adolescentes, especialmente en el contexto de la situación de crisis social y sanitaria producida por la pandemia, y sin perder de vista que lo que ocurre en la educación no está desconectado de lo que pasa fuera de las aulas.

Eso sí, antes que nada es necesario aclarar dos cosas. En primer lugar, hay que reconocer que no se han realizado una gran cantidad de investigaciones concluyentes acerca de todos los efectos positivos y negativos de la educación a distancia en personas de todas las edades en un contexto de pandemia y medidas generales de confinamiento. Así, estas son ideas acerca de lo probable, no sobre lo que es seguro que pasará.

En segundo lugar, es necesario remarcar que posiblemente el hecho de usar un modelo de enseñanza presencial, o uno que sea online, no sea tan importante como el hecho de si se ha podido planificar con antelación lo que puede ocurrir durante el curso, evitando interrupciones y transiciones innecesarias de una modalidad a otra. Es muy importante que el sistema de educación sea estable y todo el mundo sepa qué esperar de él a medio plazo; la intermitencia entre etapas de asistencia diaria a las aulas, y otras en las que pasan semanas sin ir a clase, quizás no sea lo deseable.

Dicho lo anterior, pasemos a ver los pros y los contras de la enseñanza online.

Inconvenientes

En esta sección repasaremos varios de los posibles inconvenientes de las clases en línea de cara a la educación para niños y adolescentes.

1. Una barrera a la hora de socializar

Todos los seres humanos en general tendemos a necesitar tener momentos de socialización; y en el caso de los más jóvenes de la casa, esto es incluso más importante, porque el juego es su manera “por defecto” de interactuar con el entorno y con los demás.

Además, en el caso de los adolescentes la posibilidad de interactuar en grupos de amigos de manera habitual es importante para el desarrollo de su identidad, dado que su comportamiento está muy mediado por el sentimiento de pertenencia a grupos y por referentes de su edad, y en algunos casos, un poco mayores que ellos, pero siempre al margen del mundo de los adultos.

El hecho de no salir de casa supone asumir limitaciones en este aspecto. Y no hay que olvidar que la hora del patio y los descansos entre asignaturas son tan parte del proceso educativo como las sesiones lectivas.

2. Un contexto que no previene la aparición de distractores

Como alumnos, algo tan sencillo como estar en clase aporta incentivos para no estar cerca de elementos que nos puedan distraer.

Esto es algo que se da en mayor o menor medida en todas las edades; estar a la vista del profesor o profesora disuade a los alumnos de evadirse totalmente y navegar por las páginas de sus redes sociales desde el móvil, por ejemplo. En las sesiones online, es más difícil auto-obligarse a prestar atención, dado que cada alumno puede hacer prácticamente lo que quiera mientras el docente imparte la lección.

3. Las clases online pueden desmotivar a los alumnos al no poder participar como antes

Desde luego, nada obliga a que las clases online sean sesiones en las que el docente habla y los alumnos callan. Pero sí que es cierto que el cambio de modalidad puede “desubicar” a algunos alumnos y hacer que no se sientan tan partícipes de lo que ocurre y lo que se dice durante las lecciones, produciéndose una desconexión emocional.

Técnicamente los contenidos no cambian mucho, pero la sensación de “ir a la escuela” ya no es la misma ni resulta familiar. Como consecuencia de esto, algunas personas pueden desprenderse de dinámicas de aprendizaje que habían adoptado y que resultaban beneficiosas.

Pensemos, por ejemplo, en un alumno que solía consultar sus dudas con el profesor. Dado el cambio de escenario, esto ya no será tan sencillo, ya que ahora tendrá que contactar con el tutor por otras vías, lo que puede hacer que se desmotive y por desidia desista de plantear sus preguntas. Evidentemente, en la modalidad online también puede preguntar, levantando la mano, pero el cambio puede que le sea algo desconcertante, y posiblemente, motive que no haga su consulta.

Ventajas

Estas son algunas de las potenciales ventajas de la educación a distancia para los jóvenes.

1. Aporta seguridad ante el contagio de virus

Cada vez hay más niños con cuadros de ansiedad, incluso con alteraciones como la enuresis, a causa de la angustia que les genera la pandemia. La posibilidad de “ir al colegio” sin ponerse en riesgo ni ellos ni sus familias actúa como un factor de protección psicológico para los pequeños más proclives a desarrollar problemas de angustia y estrés.

También es una forma de proteger a los estudiantes más mayores, que además son los que a posteriori más contactos sociales suelen tener, tanto dentro como fuera del seno familiar.

2. Abre la educación a un entorno flexible y enriquecido audiovisualmente

Las clases online rompen con la idea de que las lecciones son por defecto sesiones basadas en el hablar frente a una pizarra. Esto puede ser beneficioso si se aprovecha el potencial del mundo virtual, que está lleno de material didáctico como infografías, vídeos, e incluso simulaciones. Además, los foros de debate también aportan un espacio en el que es posible repasar contenidos a través de la argumentación.

3. Predispone a “aprender a aprender”

Uno de los aspectos fundamentales de la educación es dar las herramientas para “aprender a aprender”. Es decir, desarrollar las aptitudes necesarias para interiorizar conocimientos de maneras eficientes y con garantías.

El entorno de Internet es ideal para esto, dado que acostumbrarse a navegar por él hace que, sin darnos cuenta, recordemos “atajos” para llegar a contenidos relevantes a la hora de repasar en las sesiones de estudio, y además aporta lugares en los que sabemos que, si nos asalta una duda, probablemente encontraremos la respuesta: blogs científicos, páginas de Reditt en las que expertos en un tema responden preguntas, etc.

Todo esto potencia el aprendizaje incluso más allá de las expectativas fijadas por la escuela, fomentando una actitud autodidacta. Es la mejor manera para los alumnos de darse cuenta de que aprender no consiste tan solo en repasar los apuntes y revisar el libro de texto.

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