Hasta hace relativamente poco, la mayor parte de las personas solían entender la sexualidad como algo relativamente simple y unidimensional, vinculado a la reproducción, por un lado, y al pecado, por el otro. En las últimas décadas esto ha cambiado mucho, pero no solo nos hemos abierto más a nuevas formas de experimentar el sexo; también somos capaces de identificar más situaciones problemáticas en él cuando algo no funciona.

Es por ello que la opinión de los especialistas en sexología es importante, porque muestra el modo en el que estos cambios en la manera de pensar y de relacionarnos entre nosotros afectan a la sexualidad humana. En esta ocasión hablamos sobre ello con Brenda R. Bodemer, psicóloga que enfoca buena parte de su trabajo a la terapia sexual y que atiende en el centro UPAD Psicología y Coaching.

Entrevista a Brenda R. Bodemer: la importancia de la terapia sexual

Brenda R. Bodemer es psicóloga especialista en Psicología Clínica y Sexología integrada en el equipo de profesionales de UPAD Psicología y Coaching, centro de asistencia psicológica ubicado en Madrid. En esta entrevista nos habla acerca del tipo de problemas abordados desde la sexología, y del modo en el que los factores culturales influyen en estos.

¿Cuáles son los motivos más habituales por los que la gente acude a terapia sexual? ¿Hay diferencias entre hombres y mujeres?

Existen diversos motivos por los que las personas pueden acudir a terapia sexual. La mayoría de motivos de consulta tienen que ver con bloqueos que la persona tiene a la hora de disfrutar de sus relaciones eróticas y que no sabe cómo gestionar, dado que no hemos recibido una educación sexual adecuada y todo lo que tenga que ver con sexualidad resulta todavía un tema más tabú de lo que nos gustaría. Al no poder hablar un problema relacionado con nuestra conducta sexual, nuestros pensamientos o sensaciones sobre nuestra erótica, va a ser difícil que se pueda resolver por sí solo.

Los motivos de consulta por los que acuden a terapia hombres y mujeres suelen ser distintos. Ellas suelen venir más por problemas relacionados con su satisfacción sexual o con la ausencia de placer, mientras que los hombres suelen tener más problemas en la ejecución, esto es, en cómo responden sus genitales. De todas formas, se están viendo cada vez más casos de hombres con poco o falta de deseo, de manera más frecuente que antes, lo cual puede tener que ver con cómo la sociedad actual está intentando romper con los estereotipos de género.

Al fin y al cabo, las demandas van cambiando con el tiempo, lo cual, como he dicho, está en íntima relación con la educación sexual recibida y con los estándares sociales sobre la sexualidad. Por ejemplo, se ven menos casos de anorgasmia a causa del acceso a la información y al rol que se le está dando a la mujer de deseante y no únicamente de deseada.

¿Con qué frecuencia, más o menos, las causas de las disfunciones sexuales más habituales son psicológicas?

La respuesta sexual se trata de un proceso en el que está implicado tanto lo psicológico como lo fisiológico, y por lo tanto las disfunciones sexuales tienen causas tanto psicológicas como fisiológicas.

Aunque en ocasiones es fácil identificar si la raíz del problema es psicológica o no, lo más habitual es que resulte complicado discriminar la causa, especialmente en disfunciones como la dispaurenia o las dificultades en la erección. Por esto precisamente, en terapia sexual, descartar (antes de intervenir) un problema fisiológico que pueda estar influyendo en la respuesta sexual de la persona, es primordial.

De todas formas, los problemas sexuales no suelen venir de forma aislada. Normalmente (una vez descartado un origen físico) estos problemas son reflejos de una mala racha en la pareja, una comunicación deficiente o una época de estrés por la que esté pasando uno o ambos de los miembros de la pareja.

Y en los casos en los que la raíz del problema sea psicológica... ¿qué pueden hacer los sexólogos para ayudar?

Como hemos visto, el primer paso es descartar una enfermedad física que pueda estar afectando a la respuesta sexual de la persona.

Una vez excluida esta posibilidad, las intervenciones de los profesionales de la sexología se mueve a lo largo de un continuo: educación sexual, asesoramiento sexológico y terapia sexual. La educación sexual es transversal, es decir, se hace a lo largo de la terapia, ya que en muchas ocasiones los problemas sexuales vienen de nuestros propios prejuicios o estereotipos que hemos interiorizado. El asesoramiento iría en la línea de abordar aquellos problemas no graves pero que están generando malestar, y la terapia sexual trata las dificultades o insatisfacciones más graves. Todo ello tanto en formato individual como de pareja.

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¿La terapia sexual y la terapia de pareja suelen estar relacionadas? ¿Cómo se complementan?

Muchos profesionales de la psicología distinguen la terapia de pareja de la terapia sexual, sin embargo, en sexología no podemos hacer tal distinción.

Puede haber terapia sexual sin haber terapia de pareja (en caso de las personas que vienen a consulta siendo solteras), pero no puede haber terapia de pareja sin terapia sexual, a pesar de que la pareja no venga por una disfunción sexual. Esto es así porque todos y todas poseemos sexualidad, desde que somos fecundados hasta el momento de nuestra muerte, tengamos pene o vagina, estemos en la soltería o en pareja.

La gente cree que cuando tiene problemas de pareja tiene que ir al psicólogo y solo si tienen una disfunción sexual, al sexólogo. Sin embargo, un psicólogo o psicóloga sin formación en sexología va a trabajar una dificultad sexual o un problema de pareja de forma incompleta, precisamente, porque la pareja es sexuada también.

¿Es común que algunas disfunciones sexuales no sean reconocidas como tales por quienes las desarrollan?

Es, de hecho, demasiado común. Según mi experiencia, las parejas tardan en torno a tres años en hablar de que tienen un problema sexual, y otros dos en ir a terapia. Es decir, desde que aparece el problema hasta que se deciden a resolverlo pasan cinco años.

Esto sucede por lo que hablábamos al principio, que la sexualidad sigue siendo un tema tabú, incluso entre parejas. Esto se remediaría normalizando el tema de la sexualidad y pasando a verlo como algo natural y, de la misma forma, saber que pueden surgir problemas.

En tu experiencia profesional, ¿en las últimas décadas se ha notado algún cambio cultural en la manera en la que la población española ve a la sexología?

Es real que aún sigue existiendo cierto estereotipo sobre las que nos dedicamos a la sexología, según el cual nuestra labor es enseñar a “ser el mejor en la cama”, “cuál es la forma más eficaz de seducir a tu pareja”, “cómo se liga”, “cómo hacer el mejor sexo oral” y un largo etcétera, cuando en realidad las sexólogas y los sexólogos atendemos a la diversidad.

Por no hablar del sesgo que hay en cuanto al sexo del o la profesional. Varias compañeras han sido acosadas con fotos de los genitales masculinos que no han pedido, o les han hecho propuestas que iban más allá de una mera consulta de asesoramiento sexológico, hecho que no les ha ocurrido a mis compañeros de profesión.

No obstante, en la última década sí me ha sorprendido que parejas jóvenes vienen cada vez más a terapia, decidiendo hacer una inversión para mejorar su vida de pareja y su vida sexual, cosa que antes no pasaba, pues no se lo podían permitir económicamente y, aunque aún no pueden, prefieren emplear su dinero en esto y ahorrar de otra área de sus vidas.

Esto indica que al tener cada vez una mayor educación sexual y de mejor calidad, se le está empezando a dar a la sexualidad la importancia que tiene. Igualmente, ya no solo vienen las personas acompañadas de sus parejas, sino que también acuden personas solteras, lo cual apunta a que se le empieza a dar importancia a la sexualidad no solo en pareja y también da el mensaje de que la sexualidad se puede vivir y disfrutar de ella en la soltería.

¿Sigue siendo necesario tomar más conciencia de que los problemas sexuales merecen un paso por terapia?

Como ya he mencionado, la educación sexual está teniendo un papel muy importante en abrir un espacio para hablar de los problemas sexuales de forma cada vez más natural. A pesar de ello, es evidente que se trata de una asignatura a la que todavía le sigue quedando camino. El tiempo que pasa hasta que alguien se decide acudir a terapia es muy largo y esto es una desventaja, ya que en la mayoría de los casos cuanto antes se aborde un problema antes se atajará.