Las relaciones afectivas pueden convertirse en uno de los espacios en los que más seguridad encontramos, pero también en aquellos donde emergen algunos de nuestros miedos más profundos. La necesidad de aprobación, el temor al abandono o la dificultad para alejarnos de un vínculo que nos hace sufrir no aparecen necesariamente de la nada. En muchas ocasiones, comprender cómo nos relacionamos implica mirar también nuestra propia historia y aquello que hemos aprendido sobre el amor, la seguridad y la pérdida.
Dependencia emocional y relaciones de pareja: hablamos con Gabriela Boullon
De todo ello vamos a hablar con Gabriela Boullon, licenciada en Psicología Clínica y especialista en terapia de pareja, con 27 años de trayectoria profesional.

Andrea Gabriela Boullon García
Andrea Gabriela Boullon García
Lic. Psicología Clínica. Psicologa General Sanitaria
1. ¿Cómo podemos distinguir entre un vínculo afectivo intenso y una relación en la que empieza a existir dependencia emocional?
La diferencia está en cómo nos sentimos dentro del vínculo y en el lugar que ocupa la relación en nuestra vida. Un vínculo afectivo intenso nos permite amar, compartir y necesitar al otro sin dejar de ser nosotros mismos. En cambio, cuando empieza a aparecer la dependencia emocional, nuestro bienestar queda cada vez más condicionado por la presencia, la atención o la aprobación de la pareja.
Podemos empezar a sentir que necesitamos al otro para estar bien, que su distancia nos genera una angustia difícil de gestionar o que debemos renunciar a partes de nosotros mismos para evitar perder la relación.
2. ¿Qué papel pueden desempeñar la autoestima, el miedo al abandono y las experiencias afectivas previas en el desarrollo de relaciones dependientes?
La autoestima, el miedo al abandono y nuestra historia afectiva influyen en la manera en que construimos los vínculos. La pareja es uno de los vínculos más significativos y actúa muchas veces como un espejo que refleja aspectos de nosotros mismos y activa heridas emocionales que aún necesitan ser elaboradas.
Cuando buscamos en el otro la seguridad, el reconocimiento o el valor que nos cuesta encontrar en nosotros mismos, el vínculo puede convertirse en una fuente constante de validación. Comprender nuestra historia es un paso fundamental para construir relaciones desde la seguridad emocional y la elección, y no desde el miedo a perder al otro.
3. ¿Por qué algunas personas permanecen en relaciones que les generan sufrimiento, incluso cuando reconocen que el vínculo no les hace bien?
Porque muchas veces repetimos patrones afectivos que hemos aprendido a lo largo de nuestra historia. El cerebro tiende a reconocer y reproducir dinámicas conocidas, incluso cuando generan sufrimiento. En ocasiones, estas formas de vincularnos están relacionadas con heridas emocionales que aún necesitan ser elaboradas.
Cuando una misma dinámica se repite en diferentes relaciones, puede ser una invitación a mirar nuestra historia, comprender qué estamos intentando resolver y reconocer qué necesitamos sanar.
4. ¿Puede una relación aparentemente estable esconder una dinámica de dependencia, aunque no haya conflictos evidentes ni conductas de control muy visibles?
Sí. Lo que observamos externamente en una relación no siempre refleja lo que sucede en el mundo emocional de quienes la integran. Algunas dinámicas pueden estar socialmente aceptadas y parecer estables, mientras que el malestar permanece en un plano más íntimo.
Para comprender qué sucede, es importante explorar cómo se siente cada persona cuando está a solas consigo misma: si experimenta tranquilidad, autonomía y seguridad o si aparecen angustia, temor a perder al otro o una necesidad constante de aprobación.
5. Cuando una persona intenta salir de una relación dependiente, ¿por qué puede experimentar ansiedad, culpa o incluso una sensación parecida al síndrome de abstinencia emocional?
Porque el cerebro se ha acostumbrado a una dinámica que, aunque genere sufrimiento, le proporciona una sensación de seguridad por ser conocida. Al interrumpirla, puede aparecer ansiedad, vacío o desorganización emocional como respuesta a la pérdida de aquello que se había convertido en una fuente habitual de seguridad.
Transitar ese malestar, comprender qué función cumplía el vínculo y construir nuevas formas de gestionar las emociones permite transformar el patrón. Cuando el malestar resulta difícil de sostener, puede aparecer la tendencia a regresar a la dinámica conocida, reforzando así su repetición.
6. ¿Cómo se trabaja terapéuticamente para construir vínculos más sanos?
El trabajo terapéutico ofrece un espacio neutral, libre de juicios y alianzas, donde cada integrante de la pareja puede reconocer qué le sucede, qué necesita y qué aspectos de su historia personal se activan en el vínculo.
La terapia permite trabajar sobre la dinámica de la pareja y, al mismo tiempo, comprender las individualidades que la conforman. En determinados momentos, los encuentros individuales ayudan a profundizar en experiencias de la historia personal que necesitan ser elaboradas.
Porque una pareja no está formada únicamente por dos personas que se aman, sino también por dos historias de vida, dos formas de vincularse y dos maneras de gestionar las emociones.
El amor puede unir a dos personas, pero es el trabajo consciente sobre la propia historia el que permite transformar la manera en que construyen su vínculo.
Construir una relación saludable implica aprender a reconocer qué se activa en nosotros, comprender qué pertenece a nuestra historia y qué sucede en el encuentro con el otro. Solo desde ese reconocimiento podemos construir un nosotros que respete la individualidad de cada uno.

Andrea Gabriela Boullon García
Andrea Gabriela Boullon García
Lic. Psicología Clínica. Psicologa General Sanitaria












