Este profesional de la psicoterapia habla sobre el problema que afrontan las personas adictas.

La adicción a las drogas muchas veces es vista como un problema excesivamente simple; se criminaliza a los adictos, asumiendo que han "elegido" llevar sus vidas por esa senda, y que si no cambian a mejor es porque les falta fuerza de voluntad.

Sin embargo, la realidad es mucho más compleja que eso. La dependencia de las sustancias tiene varias dimensiones, y una de las más importantes tiene que ver con el modo en el que el contexto influye en la persona. Eso significa que no todo se reduce a la fuerza de voluntad del adicto o al hecho de tomar decisiones equivocadas, y afortunadamente significa también que modificando el contexto se puede lograr una recuperación, la superación del trastorno adictivo.

En las próximas líneas encontrarás una entrevista a Pablo Carbajosa, psicólogo especializado en Psicología Clínica, el cual trabaja en el Centro Psicológico Cepsim (ubicado en la zona de Chamberí, Madrid) ayudando a pacientes con drogodependencias de todo tipo, entre otras cosas. Veamos el modo en el que situar a los pacientes en otros contextos y entrenarlos para que ellos mismos modifiquen su entorno a su favor les puede ayudar a dejar atrás las drogas.

Entrevista a Pablo Carbajosa: la psicología de la adicción a las drogas

Pablo Carbajosa es psicólogo especializado en las alteraciones conductuales y de salud mental que tienen que ver con los contextos adversos: secuelas de la violencia familiar, los abusos sexuales y las drogodependencias. Desde el Centro Psicológico Cepsim, clínica de psicoterapia de Madrid, ayuda a los pacientes cuyas interacciones con su entorno cercano les han llevado a desarrollar alteraciones psicológicas como la dependencia a las sustancias, los traumas o una autoestima extremadamente baja.

¿Cuáles son las drogas más consumidas entre los pacientes con problemas de adicciones que acuden al psicólogo en busca de ayuda?

En nuestro centro las más comunes en adultos son el alcohol, la cocaína y el hachís. Entre los consumidores más jóvenes el principal problema es el consumo de hachís y drogas de diseño, y los fines de semana otros como el éxtasis y la cocaína.

¿Puede hablarse de un perfil del consumidor habitual de drogas con problemas de adicción? ¿O hay varios perfiles?

No existe un perfil único de consumidor de drogas. Las investigaciones muestran distintas tipologías de consumidores en función de variables sociodemográficas, la droga de consumo, severidad de la dependencia y los rasgos de personalidad.

A día de hoy sabemos que hay determinados rasgos de personalidad como la impulsividad, la búsqueda de sensaciones o autocontrol que se relacionan con la edad de inicio del consumo y con la gravedad de la adicción. También importan la alta prevalencia de rasgos y trastornos de personalidad límite y antisocial, especialmente en los consumidores de cocaína. La presencia de estos factores se relaciona con una mayor probabilidad de abandono de los tratamientos.

Es fundamental realizar una evaluación exhaustiva de caso prestando especial atención a cómo se configuran estos factores en cada persona para diseñar una intervención efectiva.

¿Cuáles suelen ser los principales motivos por los que las personas con problemas de adicciones a drogas empiezan a consumir estas sustancias?

De manera habitual el consumo comienza en la adolescencia o juventud, asociado al ocio en salidas de fin de semana. Suele comenzar con el consumo de alcohol, y en el grupo de pares se buscan probar nuevas experiencias probando el hachís, cocaína o drogas de diseño.

¿Y los motivos por los que empiezan a ir a psicoterapia?

Aunque cada caso es único y las motivaciones son múltiples, en general los motivos están relacionados con algún tipo de consecuencia negativa derivada del consumo continuado de sustancias.

El consumo empieza a generar problemas familiares, económicos, laborales y en el estado de ánimo. En adolescentes o jóvenes es habitual que los padres lo descubran por cambios en el estado de ánimo, aislamiento, problemas escolares, comportamientos agresivos o un gasto excesivo de dinero no justificado.

Inicialmente estos jóvenes acuden básicamente por la presión familiar, presentan poca motivación al tratamiento y muy poca conciencia del problema. Generar esta motivación al cambio y aumentar la conciencia de problema será una de las piedras angulares del inicio y durante el tratamiento.

En adultos es habitual que después de años de consumo semanal o mensual y de varios intentos fallidos de intentar controlar el consumo y de no ser capaces de mantener la abstinencia comiencen a aparecer la conciencia de problema. Suele darse que la pareja o la familia lo descubra y se ponga el tratamiento como condición para continuar la relación.

En otros casos, el consumo empieza a generar problemas laborales y económicos, o va afectando al estado de ánimo general (depresión, ansiedad, irritabilidad). En estos casos es habitual que la frecuencia del consumo en el último año haya ido en aumento, y también la sensación de descontrol.

Es complicado resumir el trabajo de los psicólogos, pero... ¿cuáles son las técnicas y herramientas que acostumbran a utilizar los profesionales de la psicoterapia para tratar a las personas con problemas de adicción?

Las técnicas dependerán del enfoque de tratamiento que utilicemos y de si se trabajaba en formato grupal o individual, en un centro público ambulatorio o en una comunidad terapéutica.

Sin embargo, junto a las técnicas generales, la entrevista motivacional para abordar la motivación y conciencia de problema son algo fundamental.

Las técnicas del modelo cognitivo conductual como la relajación, la reestructuración cognitiva o técnicas actuales como el protocolo Detur basadas en el EMDR o Mindfulness serán fundamentales para intervenir sobre características específicas de esta población, como el manejo de craving o la urgencia de consumo.

También es necesario utilizar técnicas dirigidas al estilo de vida del adicto y de los entornos de consumo. Es importante acordar con la persona y establecer compromisos de manera gradual de control estimular (el control económico, evitar los entornos y personas asociadas al consumo, etc.) y manejo de contingencias para reducir en la medida de lo posible los estímulos disparadores de las ganas de consumir.

De forma paralela es necesario ir trabajando todos los aspectos personales relacionados con el consumo. Al final del tratamiento las técnicas se centrarán en el enfoque de prevención de recaídas.

¿En qué aspectos crees que es importante que los psicólogos se muestren humanos y cercanos con los pacientes dependientes de sustancias?

Fundamental en casos de pacientes con adicciones. Una de las características específicas de este tipo de personas es que la baja motivación de cara al cambio y la conciencia del problema suele ser escasa de manera inicial y muy fluctuante a lo largo del tratamiento. Esto hace que establecer una buena alianza terapéutica sea clave para el éxito del tratamiento.

¿Es necesario reforzar la autoestima de estas personas para que confíen en su capacidad de dejar atrás la droga?

En muchos casos puede haber traumas o problemas de apego graves previos al consumo. Además, el propio consumo continuado hace que la persona se ponga en situaciones de riesgo personal y vaya erosionando la autoestima. Esto hace que el propio consumo genere consecuencias negativas a nivel personal, laboral y familiar.

Todo esto va a ir afectando a la autoestima y a la sensación de autoeficacia o capacidad para dejar de consumir. Reforzar la autoestima, motivar al cambio y aumentar la sensación de autoeficacia será un objetivo continuo durante el tratamiento.

Probablemente no es fácil que un paciente adicto a sustancias se comprometa seriamente con la terapia. ¿Qué pueden hacer los psicólogos y los familiares de los pacientes para favorecer que no abandonen el tratamiento?

La motivación y conciencia del problema son una de las claves de esta problemática. La motivación se alimenta de consecuencias positivas y negativas. Para favorecer la conciencia del problema y motivar al cambio, la familia tiene que apoyar el proceso de en todo momento, pero manteniendo la presión sobre las consecuencias negativas de abandonarlo. El equilibrio entre estos dos aspectos va a favorecer que la motivación se siga manteniendo.

En el caso de los profesionales, reforzar continuamente la alianza terapéutica y estar atentos a las fluctuaciones en la motivación. Por ejemplo, es habitual que los pacientes que consiguen un tiempo de abstinencia, tras un periodo de tratamiento, sientan que ya está superado el problema y piensen abandonar el tratamiento. Detectar estas situaciones y reforzar la necesidad de seguir avanzando en el proceso de cambio, para mantener la abstinencia a largo plazo, será fundamental.