Así es el cerebro típicamente masculino Wikimedia Commons.

La controversia sobre las particularidades que representa la diferenciación entre el cerebro de ambos sexos ha estado presente en las investigaciones científicas, tanto con la finalidad de discernir si existen discrepancias tanto en aptitudes intelectuales como también en lo relativo a la capacidad del procesamiento emocional.

Veamos cuáles son las estructuras anatómicas, así como qué sustancias hormonales y neurotransmisoras operan de forma particular configurando el desarrollo del cerebro masculino a lo largo del proceso vital.

Hormonas y neurotrasmisores implicados en los circuitos cerebrales masculinos

Estas son las hormonas y los neurotransmisores involucrados en el funcionamiento del cerebro.

1. Testosterona

Es la hormona responsable del desarrollo de las características sexuales primarias, como la maduración de los órganos reproductores masculinos, y también e las secundarias: el vello corporal, la gravedad del tono de voz o el índice de masa muscular.

La testosterona juega un papel principal en los comportamientos de dominio y la agresividad, también activa los circuitos de la conducta sexual, así como los destinados a la consecución de objetivos y a la lucha ante posibles competidores para mantener una posición superior jerárquica.

Por otra parte, es la responsable de activar la funcionalidad de las glándulas sudoríparas, las cuales son las responsables de la emisión del olor masculino (androstenediona).

2. Vasopresina

A parte de su función principal antidiurética, esta hormona se encuentra implicada a nivel cerebral en el repertorio de comportamientos sociales, específicamente en la protección y defensa del territorio personal y las conductas orientadas al apareamiento sexual.

3. Sustancia Inhibidora Mulleriana (SIM):

La función principal de esta hormona es actuar durante los primeros meses de gestación a fin de eliminar del futuro bebé todas las características físicas femeninas, así como de potenciar la maduración de aquellas típicamente masculinas.

Juega un papel importante en el desarrollo de la conducta exploratoria y de orientar el interés en los infantes varones en todo lo que conlleve movimiento y acción.

4. Oxitocina

Esta sustancia puede actuar como hormona o como neurotransmisor y se asocia principalmente al establecimiento y regulación de las conductas sociales, los vínculos afectivos (maritales o paternales) y la promoción de aspectos como la confianza o la generosidad.

Parece activarse especialmente mediante el contacto físico y por tanto, ejerce un papel antagonista a la activación agresiva provocada por la testosterona. Se encuentra también implicada en el desarrollo de la habilidad empática y de generar circuitos de seguridad personal o reducción del estrés.

5. Cortisol

Esta sustancia hormonal es la que se segrega como respuesta al estrés, cuya función se orienta a la lucha ante la percepción de potenciales amenazas tanto fisiológicas como emocionales en los distintos ámbitos personales.

6. Dopamina

Esta sustancia es el principal neurotransmisor implicado en la búsqueda de placer, la gratificación, la motivación para el disfrute y regula el impulso para conseguir una meta determinada.

Se le atribuye la etiqueta de droga interna natural puesto que se segrega a grandes dosis generando una poderosa y químicamente adictiva sensación de bienestar ante una recompensa determinada, de modo similar a la que se puede obtener tras el consumo de drogas como la cocaína o las anfetaminas, por ejemplo.

¿Qué áreas configuran el funcionamiento cerebral masculino?

Múltiples investigaciones científicas recogidas en la obra de Brizendine (2010) realizadas en los últimas décadas han logrado identificar una serie de estructuras cerebrales que se encuentran especialmente activas en el cerebro de los varones.

Parece ser que la elevada actividad en tales áreas ha sido la responsable de ir configurando y desarrollando determinados intereses y objetivos que guían en última estancia el comportamiento del género masculino.

1. Área Preóptica Medial (APOM)

Esta área se encarga de la gestión de la actividad sexual y del apareamiento. Se ha observado que representa un tamaño medio dos veces y media más grande en individuos masculinos que en femeninos.

2. Unión Parietal Temporal (UPT)

Esta zona cerebral regula la capacidad de empatía cognitiva. Esta habilidad posibilita al individuo comprender la situación de la otra persona analizándola cognitivamente a fin de poder generar una solución efectiva para su afrontamiento. Los estudios afirman que esta capacidad se encuentra más asociada al género masculino.

A diferencia de esta, la empatía afectiva consiste en ponerse en el lugar del otro permitiendo identificarse emocionalmente con los sentimientos del interlocutor. Esta última capacidad parece estar más desarrollada en mujeres.

3. Núcleo Preliminar Dorsal (NPD)

Esta es la zona que regula el área de la defensa del territorio y del estatus personal (o familiar), articulando la respuesta de ira ante posibles amenazas al respecto y activando la emoción del miedo en el ejercicio de este rol de protección.

4. Amígdala

Es la estructura encargada de activar la señal de alarma ante posibles amenazas o peligros personales, y es el principal centro de procesamiento del miedo.

Dirige los impulsos emocionales y se activa en el hombre por medio de la testosterona, la vasopresina y el cortisol. La oxcitocina, en cambio, actúa como inhibidor de tal activación emocional. Las investigaciones apuntan a que su tamaño es mayor en hombres que en mujeres.

5. Zona Cingular Cranial (ZCC)

Esta área juega un papel principal en la regulación del comportamiento social, la formación de las emociones y se encarga del aprendizaje y recuerdo de la imagen social que un individuo trasmite a los demás.

Algunos estudios vinculan esta zona al reajuste de las expresiones faciales que experimentan los varones para minimizar la gestualidad facial de sus respuestas emocionales masculinas.

6. Área Tegmental Ventral (ATV)

Este conjunto de estructuras situadas en el centro del cerebro devienen el centro de mando de la capacidad motivacional, siendo el principal productor del neurotrasmisor dopamina.

Los hallazgos científicos han observado un mayor nivel de activación en el cerebro masculino respecto del femenino.

7. Gris Periacuedal (GPA)

Esta zona interviene en la regulación del placer y del dolor involuntario. Se encuentra especialmente activo durante la realización de actos sexuales en el hombre.

8. Sistema de Neuronas Espejo (SNE)

Esta red neuronal controla la capacidad de empatía emocional. Tal como se mencionaba anteriormente, su función es menor en el hombre en comparación con la mujer.

9. Corteza Cingular Anterior (CCA)

Esta estructura juega un papel relevante en el procesamiento cognitivo-emocional de posibles amenazas, ejerciendo como centro del análisis del potencial malestar emocional masculino.

Actúa en la toma de decisiones valorando posibles consecuencias, el temor al castigo, las preocupaciones en general, la respuesta de miedo en relación a la conducta sexual, principalmente. Se ha observado que su tamaño es menor en el hombre puesto que la testosterona condiciona su funcionalidad.

10. Corteza Prefrontal (CPF)

Esta estructura es una de las más complejas y recientes del cerebro humano. En ella, se lleva a cabo el procesamiento racional, lógico y socialmente adecuado.

Se encarga de focalizar la atención a los aspectos relevantes en cada momento, en analizar cognitivamente las distintas opciones para la toma de decisiones e inhibe los impulsos más primitivos y desadaptativos. Las investigaciones han concluido que esta zona madura antes y parece tener un tamaño mayor en sujetos femeninos.

Etapas en el desarrollo hormonal y neurocognitivo del cerebro masculino

Lo expuesto asta ahora puede devenir una guía que permita hacerse una idea más clara sobre el funcionamiento cerebral masculino. Veamos cómo se concreta la operativa hormonal-anatómica en las diferentes etapas vitales del hombre.

Infancia

Una combinación pronunciada de segragación de la hormona SIM y de testosterona en el primer año de vida potencian la activación de los circuitos cerebrales encargados de la conducta exploratoria del entorno, y de la focalización del interés en todo tipo de estímulos que impliquen movimiento muscular, especialmente con carácter más competitivo que lúdico.

Posteriormente los niveles de testosterona van disminuyendo progresivamente hasta la edad de 11 años.

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A partir de los 11 años aumenta en un 20% la producción de testosterona y de vasopresina, a la vez ue disminuye la SIM. Ello conlleva un considerable aumento de la actividad de circuitos de la conducta sexual y de la defensa del territorio personal.

Simultáneamente, tiene lugar la activación de las zonas que promueven la atracción sexual visual, incrementándose significativamente la funcionalidad del sentido del olfato en relación a la acción de las feromonas, así como también se modifica la sensibilidad perceptiva auditiva.

También se ha observado mayor actividad en los circuitos que regulan el ciclo del sueño, disminuyendo progresivamente el volumen de horas de descanso nocturno diarias. Ello hace que los principales intereses para el niño sean el mantenimiento del territorio y la jerarquía personal, la interacción social y la fijación en el cuerpo del sexo del que se siente atraído.

En esto último se ve implicado el aumento las fantasías sexuales y las conductas de masturbación. Con todo lo expuesto, devienen más frecuentes los episodios de desafío a la autoridad y la oposición a las normas externas.

Juventud y madurez temprana

Con los niveles elevados estables de testosterona, se mantiene la gran actividad de los circuitos cerebrales que regulan tanto los comportamiento de apareamiento y el interés por el sexo, como la protección del territorio personal y la jerarquía.

En hombres heterosexuales la fijación se orienta a la búsqueda de parejas sexuales femeninas atractivas y a la vigilancia de potenciales competidores masculinos. En relación a la cuestión de la jerarquía social, las metas principales en esta etapa se orientan a consolidar ciertos aspectos relativos al estatus social como un buen puesto profesional o un buen salario.

Paternidad

Durante la etapa de gestación de la pareja se ha observado en los varone como disminuyen significativamente los niveles de testosterona y aumentan el volumen de prolactina. Este hecho causa un descenso del deseo del impulso sexual y aumenta la actividad de los circuitos que ayudan a establecer as conductas de cuidado y de vínculo patereno-filial.

Así, la meta principal es la protección de la familia, a partir de la cual el hombre se centra en su rol como sustentador ecónomico y emocional y a desarrollar una mayor sensibilidad a las necesidades básicas del bebé.

Madurez Media y Andropausa

A partir de la quinta década de vida aproximadamente,los niveles de testosterona disminuyen considerablemente, aunque permanece cierta fijación por el mantenimiento del territorio personal y el interés sexual, pero con menor activación impulsiva.

Los objetivos más relevantes para el hombre se encuentran asociados a la educación de los hijos y a mantener un estatus adecuado a nivel profesional. En la denominada andropausa (el equivalente de la menopausa en el sexo masculino) conlleva un descenso muy considerable de la segregación hormonal en general, aunque se ha podido observar que los niveles de oxcitocina van en aumento durante estas etapas vitales.

Ello conduce al individuo a centrarse en el propio bienestar emocional en los diferentes ámbitos personales y sociales: la salud, la trayectoria profesional o la relación familiar (respecto de su pareja, como de los hijos los nietos). Debido a la aumentada actividad de esta última hormona se incrementa la actividad de los circuitos de la afectividad y del sentimentalismo, disminuyéndose la respuesta general de agresividad y competitividad.

A modo de conclusión

Lo expuesto en líneas precedentes pretende ser una explicación de una serie de generalidades científicas que pueden servir de guía a la hora de comprender con mayor detalle el tipo de predisposiciones biológicas cerebrales asociadas al género masculino.

Sin embargo, con ello no se pretende afirmar que la influencia del ambiente y los factores contextuales en los que se desarrolla dicho individuo no tengan una influencia determinante en la forma de exteriorizar finalmente el comportamiento de cada sujeto en particular. Por ello, debe tomarse la información recogida en el texto como un conjunto de datos orientativos y teóricos, evitando extraer la conclusión de que el comportamiento masculino solo está mediado por sus características bioquímicas u orgánicas.

Así, uno de los mayores consensos a los que ha logrado llegar la comunidad científica deviene asumir cómo la interacción entre las predisposiciones genéticas o biológicas se combinan con los factores externos o ambientales para configurar en última instancia el comportamiento y el funcionamiento del ser humano.

Referencias bibliográficas:

  • Brizendine, L. (2010) El cerebro masculino. RBA Libros: Madrid.
  • Kolb, B. & Wishaw, I.Q. (2006) Neuropsicología Humana (5a Ed.) Editorial Médica Panaméricana: Buenos Aires.