Este experimento es de los pocos de este estilo que han concluido con éxito.

Se ha presentado a la comunidad internacional a Zhong Zhong y Hua Hua, dos macacos que han nacido clonados con el método Dolly, la famosa oveja que se pudo clonar con éxito hace ya poco más de dos décadas. Esto ha ocurrido gracias a la Academia China de Ciencias en la macro ciudad de Shanghai, en un momento determinante donde el debate sobre la manipulación genética y “a la carta” está sobre la mesa. Los resultados han sido tan sorprendentes que los científicos auguran un provechoso avance en la materia.

Además de haber superado las expectativas iniciales y de observar el normal comportamiento de los primates tanto a nivel físico como psíquico, los científicos implicados afirman que en un futuro podrán modificar genéticamente a estos animales como prueba piloto para una posible modificación genética humana orientada a reducir enfermedades hereditarias como el cáncer o el Alzheimer.

Clonar primates ya es una realidad

Todo el mundo quedó atónito cuando se anunció el éxito de la primera clonación de un mamífero, la famosa oveja Dolly, allá por el año 1996. Esto supuso un hito y un avance exponencial en el campo científico vinculado a la genética, y desde entonces se ha intentado trabajar con la rama evolutiva de los primates para poder demostrar la posibilidad de crear criaturas sin malformaciones ni deficiencias. Hasta la fecha, sólo hab sido posible clonar a especies mamíferas, con un total de 23 de ellas.

No obstante, pocos años más tarde del fenómeno Dolly, en los Estados Unidos se intentó sin éxito clonar a un mono, aunque con diferente técnica. Esta se trataba de emular la división de un embrión en dos para producir gemelos. Allá por el año 2007, otro equipo de investigadores estadounidenses clonó embriones de monos, pero sin que estos llegasen a ser viables.

El método Dolly

Tal y como ya sucedió con la oveja Dolly, el método usado para clonar a estos dos primates ha sido la de transferencia nuclear a partir de una célula de un único individuo, cogiendo fibroblasto del tejido del feto de una mona. Dichos núcleos fueron insertados en óvulos vacíos y, una vez fertilizados, fueron incubados por madres hasta dar a luz a Zhong y Hua. Se les bautizó así porque Zhonghua significa "nación".

Mu-Ming Poo, co autor de la investigación de los primates y director del Instituto de neurociencias de Shanghái, advierte que no existen barreras para clonar a los primates, por lo que resulta cada vez más viable clonar a los seres humanos por compartir una genética muy parecida. Al mismo tiempo ha querido adelantarse para despejar la pregunta del millón: ¿servirá esto para clonar a los humanos? El objetivo primordial de momento es producir primates no humanos para la investigación, sin intención alguna de extenderlo a las personas.

Polémica y controversia

A mucha gente le vendrá a la cabeza lo peligroso que puede resultar “jugar a ser Dios”. Desde hace décadas que el ser humano va más allá de su imaginación y los límites de la ciencia para conseguir hitos a priori imposibles, pasando por pisar la luna, reproducir extremidades biónicas y ahora parece cada vez más cerca la creación de seres humanos. Recuérdese el film de Frankenstein.

Resulta que el quid de la cuestión no reside en la posibilidad o no de reproducir humanos genéticamente o al gusto del consumidor. La meta principal es la de desarrollar nuevos métodos para investigar las causas a enfermedades comunes, prevenirlas o incluso curarlas. La industria farmacéutica gasta cantidades ingentes de dinero en producir pastillas que, a efectos prácticos, no acaban con el problema, sino que atenúan sus síntomas. Pero en muchos casos los medicamentos que se experimentan en ratones y resultan efectivos, en un ser humano no producen ningún efecto. La posibilidad de clonar al menos partes del cuerpo humano podría servir para darles más fiabilidad y validez a estas investigaciones.

¿Resultados definitivos?

Aunque suponga un verdadero éxito el resultado de la clonación de estos dos primates, sigue siendo prematuro dar por supuesto que a partir de ahora será fácil seguir haciéndolo. De los más de 100 embriones desarrollados y transferidos con fibroblastos, únicamente se consiguieron seis embarazos y tan solo 2 de ellos nacieron generando clones sanos. De esta manera, las pruebas siguen mostrando una clara deficiencia en la técnica. Con otra prueba que se realizó de casi 200 embriones, los resultados fueron igualmente pobres: a partir de 20 embarazos sólo nacieron 2 ejemplares que perecieron al poco tiempo.

Otros expertos del mundo occidental, como Lluís Montoliu, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, opina que no es verdaderamente ético el uso de esta técnica por el exceso de embriones utilizados para conseguir unos resultados tan pobres. Según Montoliu, veinte años después de Dolly, las conclusiones y resultados siguen siendo los mismos.