Una de las mayores dificultades que nos encontramos en nuestra trayectoria profesional (y también en la personal o deportiva, o con algún tipo de proyecto) es aprender a gestionar el talento de un equipo.

Cuando trabajamos en equipo todo se hace más complejo, pero cuando tienes que ser tú quien lidera a ese equipo, gestiona sus talentos y tienes la principal responsabilidad, todo se complica aún más. La gran clave para conseguirlo está en que comprendamos que este desarrollo no depende de la autoridad o reglas mágicas... sino en tu propio desarrollo personal y en habilidades psicológicas clave.

¿Cómo gestionar un equipo de trabajo?

Un equipo puede ser de trabajo, en un emprendimiento, en algún tipo de competición, o incluso en tu familia (una familia es un modo de equipo, ya que sus miembros tienen o deberían tener objetivos comunes). Cuando llegamos a esa situación nos encontramos con grandes dudas, ya que nadie nos ha enseñado a hacerlo. Sentimos miedo, inseguridad, dificultad para comunicarnos, para saber decir no, para motivarles, y sentimos que cada miembro del equipo sigue un camino libre y finalmente esos objetivos comunes no se cumplen. ¿Cuáles son las habilidades clave que te llevan a conseguirlo?

El desarrollo profesional en realidad es desarrollo personal. Para crecer como profesional (una motivación fundamental en la vida, ya que a través del trabajo se hace un servicio al mundo en el que vives) es necesario crecer como persona. Las habilidades personales clave que te ayudan a mejorar como profesional son la gestión de emociones (que influye en cada decisión que tomas y en tu estado de ánimo), tu productividad (la forma en la que te motivas, motivas, gestionas el tiempo y los recursos), tu comunicación (si es lo suficientemente asertiva, transparente y empática) y ante todo las relaciones personales. Aquí es donde entra el juego una habilidad personal y psicológica clave: el auténtico liderazgo.

En los últimos 10 años he acompañado como psicólogo y coach a profesionales en sus procesos de cambio personal para aprender a gestionar sus equipos en empoderamientohumano.com. Para ayudarte, el primer paso es que te registres de forma gratuita en Empodérate (programa de desarrollo de habilidades personales clave para el desarrollo profesional).

La clave más importante es confiar

El liderazgo suele malinterpretarse como una posición de guía, de mando o de poder. Nada más lejos de la realidad. El liderazgo en realidad es la capacidad para influir positivamente en los demás. Esto es algo necesario en un equipo de trabajo, deportivo, en algún proyecto, como docentes, educadores, y también como padres y madres. Un líder es una persona que se responsabiliza del equipo, confía en las personas de ese equipo y sabe acompañares en su crecimiento. Un líder, ante todo, crea otros líderes (no se guarda el conocimiento).

La gran clave para gestionar a tu equipo de trabajo, entonces, es la confianza. Cuando el equipo no consigue los resultados esperados o los consigue con demasiado esfuerzo y estrés es porque no existe la suficiente cohesión y armonía entre los miembros de ese equipo. Esto está causado por una falta de confianza con la persona que debe gestionar el talento de ese equipo (el exceso de confianza es también un modo de desconfianza).

Cohesión, motivación y empatía

Cuando las personas confían en esa persona se genera unión, cohesión, se le consulta, y a la vez, ese líder les supervisa y delega (pero sin híper vigilancia). En lugar de construir una autoridad formal, basada en la obediencia ciega, se construye una autoridad moral, basada en la confianza. Cuando confías y confían en ti (lo cual implica todo un proceso de cambio), la relación con el equipo se hace más estrecha, acuden a ti, buscan en ti tu consejo o ayuda, y eso te ayuda a unir al equipo y a conseguir los objetivos propuestos.

Otra habilidad imprescindible es la comunicación empática y asertiva. El líder sabe transmitir lo necesario, con amabilidad, empatía, confianza, cercanía, auténtico interés por el otro y sus necesidades, pero también estableciendo límites claros. Esto es en realidad un proceso emocional, donde está en juego la forma en la que gestionas tus emociones (miedo a la respuesta del otro, inseguridad, desconfianza, etc.).

Finalmente: aprender a gestionar tus emociones. Este proceso de cambio implica que debes aprender a gestionar tus emociones de una forma más funcional, para que te acompañen en ese proceso mediante la confianza, la seguridad y la ilusión en lugar que con el miedo, el estrés, la ansiedad, la ira o la inseguridad.

Hacer crecer a los demás es ayudarte a ti a crecer. Es uno de los procesos de cambio más edificantes tanto de la vida profesional como personal.