¿Por qué se atraen el apego ansioso y el apego evitativo? Una explicación frecuente es que cada uno encuentra en el otro algo familiar: la persona ansiosa reconoce una distancia que activa su deseo de conectar, y la evitativa encuentra a alguien que toma la iniciativa sin pedirle exponerse. Aun así, la investigación muestra que esta atracción no es una regla.
Es una de las ideas más repetidas en los libros de autoayuda y en las redes sociales: las personas ansiosas y las evitativas se buscan, se encuentran y se hacen daño. El libro Attached (2010), del psiquiatra Amir Levine y la psicóloga Rachel Heller, popularizó la expresión «la trampa ansioso-evitativa». Este artículo explica qué hay de cierto en esa atracción inicial y qué puedes hacer si te reconoces en ella.
Si buscas una explicación general de qué es el apego evitativo y cómo se manifiesta, puedes consultar nuestra guía sobre qué es el apego evitativo y si se puede cambiar.
¿Por qué se atraen el apego ansioso y el apego evitativo?
No hay una única causa, pero varias hipótesis ayudan a entenderlo: la atracción por lo familiar, la tendencia a buscar relaciones que confirmen lo que creemos sobre nosotros mismos y el efecto que tiene la incertidumbre sobre el deseo. Ninguna de ellas implica que esta atracción sea inevitable.
En pocas palabras, el apego ansioso se caracteriza por una intensa necesidad de cercanía y un miedo al abandono, mientras que el apego evitativo se caracteriza por la búsqueda de autonomía y la incomodidad ante la intimidad. Estas son algunas de las hipótesis que se han propuesto para explicar por qué pueden atraerse:
- Lo familiar resulta atractivo. Según la teoría del apego, las primeras relaciones dejan unos «modelos» sobre cómo funcionan los vínculos. Una de las hipótesis más extendidas es que tendemos a sentirnos cómodos con quien encaja con esos modelos, aunque no nos haga bien.
- Se confirma lo que ya creemos. La teoría de la autoverificación, propuesta por el psicólogo William Swann, plantea que las personas tienden a buscar relaciones que confirmen la imagen que tienen de sí mismas. Una persona que teme no ser suficiente puede sentirse extrañamente en terreno conocido con alguien que se muestra poco disponible, y alguien que cree que los demás invaden su espacio puede confirmar esa idea con una pareja que busca mucha cercanía.
- La incertidumbre intensifica el interés. En un experimento publicado en 2011 en Psychological Science, Erin Whitchurch, Timothy Wilson y Daniel Gilbert observaron que las participantes se sentían más atraídas por hombres cuando no sabían si les gustaban que cuando sabían que sí. La distancia de una persona evitativa podría generar ese tipo de incertidumbre, aunque el estudio no analizó estilos de apego.
¿Qué busca cada estilo en el otro al principio?
Al principio, cada estilo puede encontrar en el otro algo que le resulta atractivo: la persona ansiosa se siente atraída por la seguridad aparente y la independencia del evitativo, y la evitativa valora la calidez, el interés y la iniciativa del ansioso.
Lo que suele atraer a la persona ansiosa
La independencia de una persona evitativa puede leerse, en las primeras citas, como seguridad en sí misma. Su reserva puede resultar misteriosa y despertar el deseo de conocerla más. Y cuando por fin muestra interés, cada gesto de cercanía se vive con mucha intensidad. Esa alternancia entre distancia y acercamiento puede confundirse con química.
Lo que suele atraer a la persona evitativa
La persona ansiosa suele mostrar interés de forma clara, tomar la iniciativa y sostener el contacto. Para alguien evitativo, esto puede resultar halagador y cómodo: la relación avanza sin que tenga que exponerse demasiado ni pedir nada. Además, frente a la intensidad del otro, puede sentirse en una posición más segura, con más control sobre el ritmo de la relación.
En ambos casos, lo que al principio atrae suele ser lo mismo que, más adelante, genera conflicto.
¿Qué dice la investigación sobre esta atracción?
La investigación muestra un panorama más matizado de lo que sugiere la cultura popular: la mayoría de las personas prefiere parejas con apego seguro, aunque algunos estudios han encontrado que las parejas ansioso-evitativas son relativamente frecuentes y pueden durar.
Una revisión de Bethany Holmes y Kimberly Johnson, publicada en 2009 en el Journal of Social and Personal Relationships, concluyó que, cuando se pregunta a las personas por sus preferencias, la mayoría se siente más atraída por parejas seguras, sea cual sea su propio estilo. Otros estudios han encontrado indicios tanto de que buscamos parejas parecidas a nosotros como de que buscamos parejas complementarias.
Al mismo tiempo, un estudio longitudinal de Lee Kirkpatrick y Keith Davis, publicado en 1994 en el Journal of Personality and Social Psychology, observó que en su muestra de parejas heterosexuales no aparecían parejas formadas por dos personas evitativas ni por dos ansiosas, mientras que sí había parejas de mujeres ansiosas con hombres evitativos. Esas relaciones eran tan estables como las de las parejas seguras durante el seguimiento, aunque sus miembros las valoraban de forma menos positiva.
Conviene recordar también que los estilos de apego en adultos se entienden hoy como dimensiones, no como categorías cerradas. Puedes leer más sobre qué hay de verdad y de mito en los estilos de apego ansioso y evitativo.
¿Por qué esa atracción puede volverse dolorosa?
Porque las mismas características que atraen al principio tienden a chocar cuando la relación se hace más cercana: la necesidad de cercanía de uno puede activar la necesidad de distancia del otro, y viceversa. Lo que empezó como complementariedad puede convertirse en una dinámica de persecución y retirada.
La persona ansiosa puede empezar a sentir que nunca recibe suficiente, y la evitativa, que nunca tiene suficiente espacio. Ambas confirman, sin quererlo, sus miedos de partida. Si quieres entender cómo se mantiene esta dinámica una vez dentro de la relación, puedes leer sobre el ciclo entre el apego ansioso y el apego evitativo en la pareja.
¿Cómo se puede salir del patrón de atracción?
Salir del patrón empieza por reconocerlo: observar qué te atrae, por qué y qué sientes en las primeras etapas de una relación. No se trata de descartar a nadie por su estilo de apego, sino de elegir con más conciencia.
Algunas pautas que pueden ayudar:
- Revisa tus relaciones anteriores. ¿Se repite algún patrón en las personas que te atraen o en cómo terminan tus relaciones?
- Desconfía de la intensidad como señal. La sensación de «química» muy fuerte, sobre todo cuando va acompañada de incertidumbre, no siempre indica que una relación vaya a ser buena para ti.
- Presta atención a la calma. A veces, las personas que ofrecen una cercanía estable y predecible pueden parecer menos emocionantes al principio. Vale la pena darles una oportunidad.
- Comunica tus necesidades pronto. Expresar lo que necesitas de forma clara, sin esperar a que el otro lo adivine, ayuda a ver si hay un encaje real.
- Cuida tu propio equilibrio. Si tiendes a la ansiedad, construir una vida con apoyos más allá de la pareja reduce la presión sobre la relación. Si tiendes a la evitación, practicar pequeñas dosis de apertura emocional puede ayudarte a tolerar mejor la cercanía.
Recuerda que el apego puede cambiar con las experiencias. Las relaciones seguras, sean de pareja, de amistad o terapéuticas, pueden ayudar a construir una forma más segura de vincularse.
¿Cuándo conviene terapia individual o de pareja?
La terapia individual es útil si notas que repites el mismo patrón en distintas relaciones o si tu forma de vincularte te genera mucho malestar. La terapia de pareja puede ayudar cuando los dos miembros quieren entender su dinámica y construir juntos una relación más segura.
En terapia individual, puedes explorar el origen de tus patrones de atracción y practicar nuevas formas de relacionarte. En terapia de pareja, enfoques como la terapia focalizada en las emociones, desarrollada por la psicóloga Sue Johnson a partir de la teoría del apego, ayudan a las parejas a identificar sus ciclos y a expresar sus necesidades de forma más segura.















