Uno de los efectos colaterales de las adicciones. Unsplash.

En las sociedades en las que vivimos hoy en día, constantemente sometidas a un torrente de novedades y de estímulos constantes, cobra especial importancia la necesidad de tener tiempo libre, momentos para realizar actividades de ocio a nuestro ritmo. Ya sea salir con los amigos, ir de excursión al monte o realizar deporte, estas acciones placenteras no solo nos aportan bienestar; también nos dejan desconectar de muchas de nuestras responsabilidades.

Sin embargo, en algunos casos estas actividades placenteras llegan a captar demasiado tiempo, atención y recursos por nuestra parte, y esto genera situaciones de dependencia. Entramos en un bucle de anticipación y satisfacción de necesidades, y la dificultad para romper este círculo entorpecen el transcurso de nuestras responsabilidades con los demás o con uno mismo. Y el malestar y frustración que nos genera esta pérdida de control también nos pasa factura.

Y es que aunque la palabra “adicción” suela estar asociada a las drogas, en realidad hay muchos otros contextos capaces de hacer que entremos en dinámicas adictivas. Por eso, es importante contar con asistencia profesional y no dar por supuesto que para superar la adicción todo se basa en no consumir, simplemente. Se basa en volver a ser uno mismo volviendo a abrazar la manera de vivir que realmente nos define.

La pérdida de la identidad a través de la adicción

En cualquier situación en la que notemos que perdemos el control de nuestras vidas por culpa de un tipo de consumo o actividad que nos causa dependencia, es imprescindible plantearse la posibilidad de ir a psicoterapia. La asistencia psicológica por parte de profesionales de la salud mental nos puede ayudar a romper ese círculo vicioso ante situaciones como la adicción a las drogas, a las apuestas, a relaciones tóxicas con personas que nos dominan, etc.

Afrontar esta clase de problemas en cuanto se detecta que se pierde el control es esencial para darles una solución lo más rápida posible. Sobre todo teniendo en cuenta el alcance que pueden tener las adicciones.

Según se muestra en datos del Ministerio de Sanidad de España, aproximadamente el 20% de jóvenes españoles de entre 15 y 24 años consumieron cannabis al menos una vez en 2018. Por otro lado, en un informe elaborado a partir de la encuesta ESTUDIES en 2014 en adolescentes de entre 15 y 16 años, en los 30 días anteriores a ser preguntados, el 65% había consumido alcohol, el 37% había consumido alcohol escesivamente, y el 28% había consumido cannabis. El uso de estas sustancias está aumentando, y la edad de inicio es cada vez más temprana.

La evolución de la adicción a sustancias

Al principio del consumo de una droga, resulta fácil seguir haciendo uso de esa sustancia: la sensación al hacerlo suele ser agradable. Sin embargo, con el tiempo, cuando nos vamos adentrando en la adicción, ese placer es sustituido por la irritabilidad, la necesidad de volver a pasar por esa experiencia a pesar de que eso genere aislamiento social. Por el camino, es frecuente que la salud también se desgaste, tanto en lo físico como en lo psicológico.

Al final, esa facilidad para irritarse con cualquier cosa se transforma en desesperación y pérdida total de autonomía. Por ello es muy importante entender cuál es la naturaleza de la adicción, para poder combatirla y evitar que nos arrebate la libertad.

Todo el proceso por el cual la adicción se consolida suele ocurrir miestras la persona es consciente de esa deriva dañina que está tomando su manera de vivir. Por ello, en muchas ocasiones la persona lucha por liberarse de esa clase de dependencia, y eso suele producir frustración y sensación de que cualquier resistencia es inútil, lo cual facilita que aparezcan recaídas.

Por otro lado, los periodos en los que se intenta evitar el consumo generan aún más ganas de repetir la experiencia de tomar la droga, lo cual nos predispone a pasar por el efecto rebote: la recaída ocurre con un consumo mayor y más intenso de lo que lo habría sido en caso de no haber intentado dejar esa sustancia.

A su vez, la evolución de las adicciones hace que cada vez se requiera tomar cantidades mayores de lo que nos causa dependencia: la cantidad que al principio nos genraba placer, meses después a duras penas sirve para satisfacer parte de la necesidad imperiosa de consumir.

Por supuesto, verse atrapado en estas experiencia de dependencia resulta doloroso para quien lo experimenta en propias carnes, pero también lo es mucho para sus seres queridos. A su vez, las falsas creencias acerca de las adicciones, como la idea de que dejarlo es cuestión de fuerza de voluntad, contribuyen a generar frustración y estigmatización, y en algunos casos criminalización de la víctima.

¿Para qué sirve la psicoterapia con expertos en adicciones?

El hecho de contar con asistencia profesional aporta muchos beneficios y herramientas útiles para luchar contra la adicción. Por ejemplo, da a los pacientes un espacio cómodo y seguro en el que pensar, expresarse y analizar el porqué de lo que se siente, sin estar sometidos a prejuicios y miedo por el qué dirán.

Por otro lado, la psicoterapia es uno de los mejores marcos en el que fijarse objetivos realistas y planes de acción sensatos que nos permitan apartarnos duradera y eficazmente de aquello que nos genera dependencia.

Por otro lado, también es muy valiosa la posibilidad de contar con una perspectiva terapéutica que vaya más allá de los síntomas vistos desde el prisma de la psiquiatría. Los psicoterapeutas trabajan teniendo en cuenta el contexto global de la vida de las personas, su vida como algo unitario: las relaciones con los familiares del paciente, su lugar de trabajo, sus aficiones etc.

Esto ayuda a introducir cambios en su día a día que faciliten la transición hacia una vida lejos de la adicción. El acompañamiento terapéutico se adapta a las experiencias únicas de cada paciente, y no solo en los síntomas que aparecen en momentos de crisis o en el internamiento hospitalario.

Por otro lado, este tipo de problemas deben ser abordados desde una lógica multidisciplinar, en la que no haya solo una voz experta. En muchas ocasiones hay que trabajar tanto con psicólogos como con psiquiatras especializados. La unidad de apoyo no es tanto un profesional aislado, como un equipo de profesionales.

Conclusión

En el momento en el que aparece un aspecto de tu día a día que toma el control de tu vida, y determina cuándo puedes descansar, cuándo puedes trabajar, cuándo puedes salir y cómo debes hablar con el resto de personas… es señal de que tu autonomía está quedando dañada y tu calidad de vida se está haciendo pequeña. En definitiva, tu identidad se va difuminando; dejas de ser tú para volverte una versión de ti que no puede existir según sus propias normas.

Sin embargo, la adicción no tiene por qué ser un rasgo de tu personalidad que determine lo que puedes o no puedes hacer. Busca acompañamiento profesional para facilitar tu vuelta a una vida más libre y sana.

Autor: Alejandro Noriega de Jesús. Especialista en adicciones y Psicoterapeuta en Ara Psicología