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A pesar de las nuevas modalidades de pareja y la apertura que la sociedad ha mostrado hacía el tema, la infidelidad sigue causando polémica. Existen relaciones que van desde lo conservador, manteniendo una sola pareja a lo largo de su vida, hasta quienes están de acuerdo en compartir a su pareja con más de cinco personas.

Ante esto se puede ver un rechazo o aceptación dependiendo de la cultura en la que se haya formado el vínculo; sin embargo, en la actualidad se manifiesta cierta curiosidad por probar una nueva manera de establecer reglas dentro de una relación de pareja. ¿Acaso el concepto de fidelidad está pasado de moda?

Monogamia y fidelidad

La monogamia es un término que significa “una unión”, haciendo referencia a la exclusividad tanto sexual como sentimental, ya sea con una persona del mismo sexo o con una del sexo opuesto.

Dentro de la monogamia también surgen variaciones de una pareja a otra, más aún con el avance tecnológico de los últimos años, donde mantener comunicación constante con otra persona por medio de una red social, enviar o recibir fotos provocativas, hacer “match” con alguien dentro de una aplicación geosocial, etc. puede ser considerado infidelidad.

Relaciones abiertas y Poliamor

Existe una marcada diferencia entre las relaciones abiertas y el poliamor. El primer concepto nos habla de un mutuo acuerdo donde se permite mantener relaciones sexuales ocasionales con otras personas, siempre y cuando no se involucren sentimientos, a diferencia del poliamor, en el cual no existe exclusividad sexual ni sentimental, teniendo como condición que ambos miembros de la relación estén de acuerdo con ello. De esta manera, un individuo puede mantener una relación sexual y afectiva con más de una persona.

El poliamor resulta común en algunas naciones islámicas, donde no solo se permite la relación sexual y afectiva con otras personas, sino que también es aceptable el hecho de que un hombre se encuentre casado con varias mujeres simultáneamente.

¿Por qué fue infiel?

Como se mencionó anteriormente, al pensar en el concepto “infidelidad” nos encontramos con una gran variedad de definiciones, dependiendo de las creencias y del significado que cada persona le atribuya a la palabra; por lo tanto, no se puede generalizar creyendo que todas las personas son infieles por el mismo motivo o que lo hacen de la misma manera.

A pesar de que ciertas investigaciones demuestran que la principal causa de la infidelidad es buscar en otra persona características que la pareja actual no satisface, entender un acto de infidelidad, desde las causas hasta saber si perdonarlo o no, depende del significado que se le dio a esa palabra desde el inicio de la relación.

Hacer a un lado la fidelidad no es tarea fácil

El hecho de que una infidelidad cause dolor en la persona engañada viene del sentido de posesión que se tiene sobre el otro, en el cual fidelidad es sinónimo de amor y si la pareja deja de ser de “la propiedad” del otro involucrándose sexual o afectivamente con alguien más, entonces rompe con la idea que se tiene sobre el amor; debido a que la monogamia es el fenómeno que, principalmente en las culturas occidentales, se ha transmitido generación tras generación como lo correcto y más aceptado socialmente.

Por otro lado, el haber traicionado un acuerdo mutuo entre la pareja y mentir continuamente para encubrir la infidelidad puede llegar a ser más doloroso que aceptar una traición a tiempo o saber que cualquiera de los dos miembros de la pareja puede sentirse atraído por otra persona en cualquier momento.

Por consiguiente, no se trata de dar por hecho que no existe humano fiel sobre la tierra y considerar la poligamia como algo natural. Se trata de entender que la infidelidad es una posibilidad y un riesgo que se corre al estar en una relación de pareja. No obstante, se puede evitar el sufrimiento y los malos entendidos si desde el inicio se mantiene una comunicación asertiva, donde cada quien exprese las expectativas que tiene de la relación en cuestión.