El desamor es un tipo de malestar que afecta o ha afectado a muchas personas, dado que el mundo del enamoramiento, al llevar de manera frecuente a los sentimientos muy intensos acerca de lo que se siente por alguien, pueden dar paso a desengaños en numerosas ocasiones.

Aquí veremos en qué consiste el desamor y cómo superarlo desde el punto de vista de la psicología y el bienestar emocional, a través de varios consejos.

¿Qué es el desamor y cómo aparece?

El desamor es el fenómeno psicológico caracterizado por el dolor emocional que aparece cuando se experimenta el fin de una historia de amor en la que uno mismo estaba involucrado. Es una vivencia que muchas veces va de la mano de la ruptura de pareja y la separación, pero no siempre es así.

Por un lado, no son raros los casos de personas que siguen en una relación de pareja durante años a pesar de haber sufrido un desengaño amoroso y de no seguir junto a la otra persona por el amor que sienten hacia ella, sino por otras motivaciones. En casos así, aunque estar personas saben que ya no están en una relación amorosa (al menos, no una en la que los sentimientos sean correspondidos), siguen hacia adelante haciendo que su desamor coexista con la presencia de la otra persona en su día a día.

Por el otro, hay que tener en cuenta que técnicamente es posible sufrir desamor a pesar de no haber iniciado una relación amorosa. Es lo que ocurre, por ejemplo, cuando alguien es rechazado por parte de quien se había enamorado.

Y es que lo importante del desamor no es tanto que la historia de amor que vemos alejarse de nosotros haya llegado a ser real más allá de nuestra imaginación, sino que nos hayamos acostumbrado a darla por sentado, a integrarla en nuestro día a día aunque sea sin la participación activa de quien amamos. De hecho, es habitual que tras un “flechazo” las personas dediquen mucho tiempo a fantasear acerca de cómo será su vida en común junto a quien las ha cautivado, lo cual lleva a ilusionarse y a no concebir otros planes de futuro sin ese alguien especial.

Así pues, es muchos casos el desamor es una experiencia parecida al duelo psicológico que se produce cuando muere un ser querido. Sin embargo, a diferencia del caso de quienes echan de menos a alguien ya fallecido, en el desamor es frecuente que surjan muchos sentimientos contradictorios, dado que el hecho de ver cómo la persona de la que nos hemos enamorado se aleja de nosotros puede despertar resentimiento.

Así pues, en el desamor acostumbran a aparecer al menos dos mecanismos de malestar: echar de menos a la persona, por un lado, y experimentar dudas acerca de lo que deberíamos sentir por ella, como veremos.

El hecho diferencial: la ambivalencia afectiva

Tal y como hemos visto, parte de lo que hace del desamor una experiencia dolorosa es el sentimiento de pérdida, la idea de que el día a día ha perdido uno de sus aspectos más importantes, que es la compañía de la persona a la que hemos llegado a amar. Pero algo que también produce malestar es la indecisión sobre cómo relacionarnos con aquello que nos queda: los recuerdos sobre esa persona.

Y es que el desamor nos fuerza a tomar la decisión sobre si seguir percibiendo a esa persona y nuestra relación de la misma manera en la que lo hacíamos antes del desengaño, o si replantearnos nuestra postura sobre lo que hemos estado haciendo hasta ese momento: ¿a qué relación aspirábamos? ¿Hemos sido razonables al fijar nuestras expectativas? ¿Ha sido esa relación algo auténtico, o un espejismo que solo ha tenido lugar en nuestra cabeza? ¿Es la otra persona tan valiosa y especial como creíamos?

Estas y muchas otras preguntas dan pie a reconsiderar tanto a la persona de la que nos enamoramos como el modo en el que ha llegado a nuestras vidas, y en muchas ocasiones este proceso tan incómodo desemboca en una actitud muy crítica sobre lo ocurrido, de la que surgen reproches hacia una o hacia ambas partes.

¿Qué hacer?

Estos son algunos consejos acerca de cómo superar el desamor y pasar página del mejor modo posible.

1. No lo bases todo en demonizar a la otra persona

Si concentras todas tus frustraciones y toda tu tristeza proyectando esos sentimientos sobre quien despertó amor en ti, haciéndolo responsable de todo lo ocurrido, tan solo estarás ocultando tu dolor bajo la alfombra, dado que aprenderás a darle mucha importancia a esa persona: aprenderás a temer que aparezca otra vez en tu vida y, en cuestión de minutos o segundos, te haga sentirte mal de nuevo al hacer algo que no encaje con esa visión artificial y maniqueísta que te has creado de ella.

Además, también despertará en ti una competitividad insana, que te llevará a intentar “ser mejor que ella” para demostrar que has madurado más, lo cual es contradictorio.

2. Aprende a tolerar tus defectos al echar la vista atrás

Al rememorar situaciones pasadas es muy fácil detectar fallos y errores garrafales en el propio comportamiento, entre los cuales quizás incluiríamos no haber detectado señales de que estábamos generando expectativas demasiado optimistas acerca de la relación que íbamos a tener con la otra persona.

Es importante detenerse a analizar hasta qué punto es constructivo y útil regodearse en la autocrítica por la autocrítica, en vez de asumir que nadie puede saberlo todo en cada momento y centrarse en extraer una lección. Lo cual nos lleva al siguiente consejo.

3. Oriéntate hacia el aprendizaje

Muy bien, has sufrido una experiencia de desamor, pero… ¿qué has aprendido de eso? Las emociones son una manera muy poderosa de fijar recuerdos, y eso es por lo que, si consigues llegar a una conclusión acertada sobre lo que ha ocurrido, la experiencia te permitirá madurar más emocionalmente con bastante rapidez, dado que tendrás esa lección siempre a mano.

Eso sí, evita que te produzca un sesgo muy pesimista o te cerrará más puertas de las que te abrirá. Plantéate el modo en el que esa vivencia te puede servir para ser más feliz.

4. Céntrate en tu bienestar, no en alimentar narrativas

Si el desamor ha surgido en parte por haber estado sujetos a una narrativa demasiado idealizada acerca de lo que era o iba a ser esa relación, es importante no caer otra vez en una trampa de ese tipo pero de signo contrario: una perspectiva totalmente pesimista y desencantada, prácticamente marcada por el cinismo, sobre las relaciones humanas.

A fin de cuentas, estas perspectivas que tienden a simplificar la realidad (ya sea hacia el optimismo o hacia el pesimismo) solo trabajan para ellas mismas, llevándonos a interpretar todo lo que nos pasa de una manera que valide esa manera de ver las cosas.

No queremos ser esclavos de una filosofía de vida tan plana y totalizadora, sino obtener una manera de percibir las cosas que tenga los matices necesarios como para darnos margen de maniobra y tener autonomía, asumiendo que no podemos acertar siempre ni saber todo lo que está pasando en nosotros y en nuestras relaciones.

5. Si no avanzas, acude a terapia psicológica

La psicoterapia es la manera más eficaz de superar problemas emocionales de este tipo, y ofrece ayuda profesional personalizada y adaptada a cada caso.

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Referencias bibliográficas:

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