Varias estrategias para romper las viejas rutas mentales. Unsplash.

Hace muchos años, Albert Einstein dijo: “la mente es un paracaídas, solamente funciona cuando se abre". Y es que cabe preguntarse si podemos desarrollarnos positivamente como personas con una mentalidad cerrada.

A lo largo de este artículo hablaremos acerca de cómo abrir la mente, así como de la importancia de la apertura mental y de los beneficios que nos aporta tener una actitud abierta al cambio.

La mentalidad flexible

Resulta obvio que el hecho de vivir la vida manteniendo una mentalidad abierta puede proporcionarnos numerosos beneficios y ventajas, tanto a la hora de experimentar emociones positivas como de percibir y aprovechar las innumerables oportunidades que se nos presentan.

Mantener una mente abierta es básico para el bienestar personal y la gestión del estrés, así como para facilitarnos conseguir nuestros objetivos vitales y mantener una buena relación con el resto de sociedad. A fin de cuentas, es nuestra capacidad de adaptarnos cognitiva y emocionalmente a esos cambios de la vida ante los que no podemos permanecer impasibles, viviendo con nuestros viejos hábitos y atajos mentales.

A pesar de que el concepto “apertura mental” haga referencia a un rasgo de personalidad, esta se puede entrenar y desarrollar mediante diferentes técnicas y pasos, ayudándonos a ser más abiertos a los cambios, flexibles y comprensivos.

En el ámbito laboral, poseer una mente abierta resulta sumamente útil en aquellos trabajos que requieran de creatividad o que estén relacionados con la ciencia y la investigación. Por otra parte, en nuestro día a día, mantener la mente abierta nos ayuda a vivir sin prejuicios.

6 pasos para abrir nuestra mente

Como se menciona anteriormente, a pesar de que la apertura mental es un rasgo de personalidad, esta es susceptible de ser ejercitada y mejorada, aportándonos así varios beneficios tanto a nivel personal, como social y profesional.

A continuación veremos una serie de técnicas o métodos que nos pueden ayudar a desarrollar la apertura mental.

1. Practicar la escucha

Escuchar a otras personas nos aporta una gran cantidad de información acerca de lo que nos rodea y lo más importante, nos provee de otros puntos de vista sobre la vida que nos pueden aportar otra perspectiva de ciertos aspectos de nuestro mundo.

No obstante, escuchar no significa oir. Esta escucha ha de ser activa, eliminando nuestros prejuicios y permitiendo que las otras personas expresen sus opiniones. Siempre desde el respeto por parte de ambos lados.

2. Cuestionar las cosas y a nosotros mismos

Esto incluye tanto aquello que nos rodea como nuestras propias creencias. Mantener una postura crítica con nosotros mismos y con aquello que nos rodea es fundamental para desarrollar la apertura mental, puesto que esta no implica que tengamos que aceptar ciegamente o creer todo aquello que nos rodea.

Las personas tendemos a asumir como cierto aquello que nos transmiten los medios o la sociedad, así como a no cuestionarnos aquello en lo que hemos creído siempre.

No obstante, para desarrollar y mantener una mente abierta es necesario que, de vez en cuando, reflexionemos y cuestionemos nuestras propias decisiones, creencias y costumbres, así como la información que nos llega de otros medios.

3. Salir de la zona de confort

Habitualmente, las personas tendemos a permanecer en aquellos lugares o situaciones en los que nos sentimos seguros, en los que no existen los riesgos y en los que los imprevistos aparecen en el menor número de ocasiones posibles.

De esta manera, la persona mantiene una rutina sin contingencias o sobresaltos, pero también sin sin alicientes ni motivaciones, y con el riesgo de desarrollar una dependencia a aquello que nos proporciona esta seguridad.

A esto se le llama “zona de confort” y aunque en cierto grado es positiva, no debemos acomodarnos en ella. Una buena manera de salir de nuestra zona de confort es ir realizando pequeños cambios y acciones que nos ayuden a salir poco a poco de ella.

Estos pequeños cambios darán pie a otros más grandes y poco a poco nos habituaremos a vivir nuevas experiencias que nos ayudarán a desarrollar otras perspectivas de todos aquello que nos rodea y a expandir la visión de nuestra realidad.

4. No tener miedo a ser diferente

Este paso está muy relacionado con los dos anteriores. Asumir como propios las costumbres y comportamientos que nos impone la sociedad, no nos ayudará a desarrollar la apertura mental.

Para deshacernos de ellos, el primer paso es eliminar el miedo a ser diferentes al resto, así como quitar importancia a aquello que el resto de personas pueda pensar de nosotros.

5. No temer las equivocaciones

En el mismo momento en el que decidimos salir de nuestra zona de confort y abrir nuestra mente a otras creencias o experiencias vitales, debemos aceptar que es posible que nos equivoquemos en muchos momentos de nuestra vida.

No obstante, esto no puede suponer una barrera a la hora de mejorar nuestro bienestar. Equivocarnos nos concede la oportunidad de aprender de nuestros errores, y estas lecciones nos ayudarán a desarrollarnos y crecer como personas más completas.

Por lo tanto, es necesario deshacernos del miedo a equivocarnos. Puesto que es imposible desarrollar una mente abierta si el miedo nos condiciona tanto para pensar como para actuar.

6. Abrirnos a lo que nos rodea

El mundo que nos rodea, las personas, las cosas, la naturaleza, pueden servirnos de estímulo e inspiración para cualquier ámbito de nuestra vida.

Aprender de otras personas y culturas nos aportará nuevas ideas y puntos de vista que pueden servirnos en un futuro. Y hacerlo de manera continuada nos ayudará a mantener la mente abierta y disfrutar mucho más de nuestra vida.

Beneficios de mantener la mente abierta

Una vez somos conscientes de lo que queremos conseguir y de los pasos o técnicas que necesitamos seguir para conseguirlo, podremos comenzar a disfrutar de todos aquellos beneficios que una mente abierta nos puede proporcionar.

Entre las ventajas de la apertura mental se encuentran las siguientes:

  • Capacidad para disfrutar al máximo de la vida.
  • Mayor productividad y excelencia en el trabajo.
  • Capacidad para asumir los cambios y llevarlos a cabo satisfactoriamente.
  • Mejorar la calidad de nuestras relaciones.
  • Estar atento a nuevas oportunidades.
  • Capacidad para resolver los problemas más fácilmente.