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Aún hoy día puede considerarse como muy reciente el inicio de las investigaciones y estudios sobre el campo de conocimiento de la creatividad.

Las primeras aportaciones de autores como De Bono, Osborn o Torrance datan de la década de los sesenta en adelante, por lo que la aplicación práctica de todo lo hallado a nivel teórico en los centros educativos es todavía escasa e insuficiente.

¿Qué es la creatividad?

Desde el ámbito de la psicología los expertos que han abordado esta temática definen la creatividad como un proceso de elaboración de productos originales mediante vías poco ortodoxas, partiendo de la información disponible y con la finalidad de solucionar problemas o de la autorrealización del propio individuo (en cuanto que permite un desarrollo de las capacidades intelectuales personales).

Así, Guiford destacó las aptitudes características de los individuos creativos: la fluidez, la flexibilidad, la originalidad y el pensamiento divergente (por otra parte, puso de manifiesto las diferencias entre creatividad e inteligencia). En la década de los noventa, Csickszentmihalyi definió la creatividad como un estado de conciencia para resolver problemas, en el que operan tres elementos: campo (lugar o disciplina donde ocurre), persona (quien realiza el acto creativo) y dominio (grupo social de expertos). Finalmente, la aportación más reciente de Mayers afirma la existencia de cinco componentes de la creatividad: la competencia, el pensamiento imaginativo, la audacia, la motivación intrínseca y un entorno creativo.

Por otra parte cabe destacar el carácter subjetivo que se asocia a la capacidad creativa. Este hecho puede haber facilitado la generación de algunas creencias erróneas respecto del concepto de creatividad, otorgándole una connotación de don, de desorganización cognoscitiva o de ser algo relacionado necesariamente con un elevado nivel cultural como requisito previo. Así, parece haber un consenso a día de hoy de considerar la creatividad como una potencialidad humana, a la que todos los individuos pueden acceder indistintamente. En consonancia con esto último, el conjunto de las influencias sociales, culturales e históricas devienen los factores principales asociados al desarrollo de la creatividad.

¿Cómo desarrollar la creatividad?

Con la finalidad de definir el concepto de creatividad y de la metodología que puede ponerse en marcha para su desarrollo y potenciación en los escolares, De Bono ha propuesto como elementos esenciales del pensamiento creativo la libertad de expresión, la ausencia de inhibiciones, la evitación de juicios críticos valorativos y la estimulación de nuevas ideas durante el proceso creativo.

Entre las técnicas a utilizar este autor destaca las siguientes, las cuales favorecen la capacidad de análisis, síntesis, de la aplicación de un razonamiento lógico y de toma de decisiones:

  • Considerar Todos los Factores (CTF).
  • Emplear un razonamiento Positivo, Negativo e Interesante (PNI).
  • Contemplar otros Puntos de Vista (OPV).
  • Valorar Consecuencias y Secuelas (CS).
  • Tener en cuenta las Posibilidades y Oportunidades (PO).
  • No olvidar las Prioridades Básicas (PB).
  • Definir claramente los Propósitos, Metas y Objetivos (PMO).
  • Buscar las Alternativas, Posibilidades y Opciones (APO).

Otras técnicas investigadas se corresponden con los hallazgos sobre metodologías como el análisis morfológico de Zwicky, el listado de atributos de Crawford, la tormenta de ideas de Osborn, el pensamiento divergente de De Bono, la sinéctica o el psicodrama, entre otras.

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El pensamiento convergente y el pensamiento divergente

En la respuesta del ser humano al medio pueden diferenciarse, según han demostrado las investigaciones científicas, dos maneras distintas de reacción cognitiva: el pensamiento convergente y el pensamiento divergente. A este último se le denomina también pensamiento primario, lateral, autista o múltiple y se caracteriza por no estar sujeto a la conciencia ni seguir las vías lógicas o más simples, presentar un carácter sumamente simbólico y estar asociado al pensamiento fantástico o creativo.

Por el contrario, el pensamiento convergente, también conocido como secundario, vertical, realista o secuencial opera de forma opuesta al anterior: trabaja de forma consciente y siguiendo las conexiones entre los elementos de forma lógica y más orientado a la realidad exterior.

Los factores cognitivos, afectivos y ambientales en el acto creativo

Son tres las áreas de influencia principales que inciden en la naturaleza del proceso creativo: las cognitivas, las afectivas y las ambientales.

Los factores cognitivos

Los factores cognitivos se refieren al conjunto de procedimientos que intervienen tanto en la recepción como en la elaboración de la información que se le presenta al sujeto. 

En el desarrollo de la capacidad creativa se han hallado los siguientes procesos cognitivos:

La percepción

Hace referencia a la captación de la información presentada. Para potenciar la creatividad se requiere una completa apertura de los sentidos que permitan una óptima recepción de los estímulos exteriores que faciliten la posibilidad de creación del sujeto. Es importante desligarse de prejuicios y valoraciones poco flexibles, además de una capacidad clara en la definición de los problemas y tareas a resolver.

El proceso de elaboración

Se vincula a la conceptualización y delimitación de la relación establecida entre los distintos datos. Su característica principal es la capacidad multi-asociativa para tratar de forma flexible y simultáneamente diversos tipos de información.

Diferentes perspectivas pueden tomarse para valorar los procesos de elaboración, como por ejemplo: los estilos de pensamiento (divergente o creativo y convergente), las habilidades de pensamiento (la fluidez, flexibilidad y originalidad para ofrecer respuestas originales o novedosas) y las estrategias de pensamiento (formas inconscientes de organizar la información en función de la utilidad observada en su puesta en práctica en situaciones pasadas).

Los factores afectivos

En cuanto a los factores afectivos, se distinguen algunos elementos que aparecen como centrales

para la movilización del potencial creativo:

  • La apertura a la experiencia: el grado de curiosidad o el interés por el contexto que rodea al individuo, el cual mantiene una actitud abierta y positiva a las vivencias externas y las experimenta de un modo particular y alternativo.
  • Tolerancia a la ambigüedad: la capacidad para mantenerse calmo en situaciones confusas o no resueltas evitando caer en la precipitación de una respuesta impulsiva.
  • Autoestima positiva: aceptación de uno mismo y de las propias particularidades (tanto fortalezas como debilidades).
  • Voluntad de obra: poseer una elevada motivación por la finalización de las tareas o propósitos iniciados.
  • Motivación a crear: disponer de un fuerte impulso e interés por elaborar creaciones propias o participar de otras ajenas.

Los factores ambientales

Finalmente los factores ambientales, hacen referencia a las condiciones del contexto tanto físico como social que facilitan el desarrollo y la actualización del potencial creativo. Las características ambientales que favorecen la expresión creativa son principalmente la confianza en uno mismo, la seguridad frente a los demás y una valoración de las diferencias individuales adaptativas.

Además, se ha comprobado como ambientes socialmente empáticosauténticos, congruentes y aceptadores permiten al individuo a emprender proyectos nuevos minimizando los temores a los riesgos potenciales o desconocidos.

Las etapas del proceso creativo

Las aportaciones que realizó Wallas a mediados del siglo pasado a partir de sus trabajos que pretendían secuenciar el proceso que se da en todo razonamiento creativo diferenciaron cuatro fases principales, las cuales presentan un carácter flexible y abierto: la preparación, la incubación, la iluminación y la verificación.

  • La preparación: se lleva a cabo la formulación (y reformulación) exhaustiva del problema tomando todas las direcciones posibles para su resolución.
  • La incubación: con la finalidad de poder asimilar nuevos enfoques que no perturben la claridad en el razonamiento, se produce un momento de pausa y alejamiento en los intentos de resolución de la tarea.
  • La iluminación: fase en la que de forma repentina o bien por asociaciones alternativas entre los elementos disponibles se alcanza el producto creativo.
  • La verificación: en esta etapa se realiza la puesta en marcha de la solución hallada, y posteriormente se efectúa una evaluación y comprobación del proceso aplicado con el objetivo de encontrar puntos fuertes y debilidades.

Las dimensiones de la creatividad

Con la finalidad de alcanzar un desarrollo individual satisfactorio en el área educativa se han establecido una serie de dimensiones de la creatividad como componentes de proceso madurativo, cuya vinculación entre ellas debe tener un carácter interactivo, dinámico e integrativo.

Dichas dimensiones son las siguientes:

  • Axiológica: necesidad de conocer las razones que motivaron al ser humano a crear determinados valores.
  • Afectiva: se refiere a la identificación de los productos cognitivos y a valorarlos como tales.
  • Cognitiva: relativa a la funcionalidad y la habilidad de pensamiento.
  • Laboral: definida por la elaboración y la transformación de los productos cognitivos.
  • Lúdica: la creatividad posee un componente de diversión.
  • Participativa: se vincula con la aplicación colectiva de la creatividad posibilitando el trabajo conjunto entre diferentes alumnos.
  • Comunicativa: los procesos de razonamiento creativo facilitan el diálogo, la capacidad de argumentación y comprensión de las ideas generadas.
  • Urbana: debido a la proximidad espacial entre individuos se producen tensiones creativas y dinámicas que las retroalimentan.

Obstáculos en el desarrollo de la creatividad

Es palpable la evidencia de que no todo el alumnado es capaz de desarrollar respuestas creativas de con la misma intensidad ante una tarea. Así, parece haber un consenso entre los expertos en la materia en que existen un conjunto de factores que actúan como inconvenientes u obstáculos que limitan a los estudiantes la interiorización de esta habilidad creativa.

Entre otros, pueden destacarse: un entorno coercitivo que no permite la expresión espontánea de ideas, la tendencia a juzgar y criticar puntos de vista diferentes, centrarse en señalar exclusivamente los errores cometidos, basarse en metodologías inflexibles y estereotipadas, mantener una actitud distante respecto de los demás, impedir el respeto a la singularidad de los individuos mermando su autoconfianza y fomentando el temor al ridículo, etc.

Parece que, si bien en el nacimiento todos los seres humanos poseen la misma capacidad para desarrollar considerablemente la creatividad, la existencia de factores ambientales postnatales juegan un papel desestimulante para dicha capacidad creativa, aplicando las prácticas expuestas en el párrafo anterior. Debería, por tanto, tomarse consciencia de cuánto están perjudicando esas prácticas al conjunto del alumnado, puesto que están limitando la expresión de un tipo de pensamiento alternativo, original y novedoso.

A modo de conclusión

La creatividad deviene una capacidad que deriva de la confluencia de factores más bien ambientales, externos y adquiridos. Se debe, por tanto, potenciar su máximo desarrollo desde el ámbito familiar y educativo simultáneamente. 

Para ello, se deben vencer diversas barreras relacionadas con los prejuicios, críticas y valoraciones negativas aplicadas a formas alternativas y/o inusuales de resolver una tarea determinada, de exponer un razonamiento, etc., las cuales parecen estar tradicionalmente arraigadas socialmente.

Referencias bibliográficas

  • Csíkszentmihályi, M. (1998). Creatividad, una Aproximación. México.
  • De Bono, E. (1986): El pensamiento lateral. España: Ediciones Paidós.
  • Guilford, J.P., Strom, R.D. (1978). Creatividad y Educación. Buenos Aires: Ediciones Paidós.