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Cómo cerrar ciclos ante situaciones dolorosas

Un resumen de las pautas que debes seguir para cerrar ciclos tras haber pasado por una crisis.

Cómo cerrar ciclos ante situaciones dolorosas
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Hay cosas que terminan, pero siguen apareciendo en pensamientos sueltos, en reacciones que no entiendes o en un cansancio que se siente fatal. Tal vez fue una relación, una etapa, un duelo, una decisión que tomaste o que tomaron por ti.

No siempre duele de forma evidente, pero se siente como si una parte de ti siguiera mirando hacia atrás mientras el resto intenta avanzar.

Cerrar ciclos tiene que ver con eso: con aprender a soltar sin negar lo que sentiste, y sin exigirte pasar página antes de tiempo. Veamos cómo hacerlo en situaciones dolorosas.

Por qué necesitamos cerrar etapas para seguir adelante

Cerrar un ciclo no significa borrar lo vivido ni fingir que no dolió. Significa reconocer que algo terminó y que seguir atado a ello tiene un costo emocional.

Solemos pensar que el duelo solo aparece ante una pérdida evidente, como la muerte de alguien cercano, pero en realidad cualquier cambio importante implica despedirse de una versión anterior de la vida.

Un cambio de trabajo, una mudanza deseada, una ruptura que tú mismo decidiste o incluso un logro largamente buscado traen consigo una pérdida. Si no se reconoce, esa energía se queda suspendida, porque lo que no se atiende no desaparece solo porque el tiempo pase. A veces se manifiesta en desmotivación, en relaciones tensas o en la sensación de estar siempre empezando desde atrás.

Desde la psicología se entiende el cierre como una forma de cuidado mental. Permite que tu atención deje de repartirse entre lo que fue y lo que es, porque nadie puede estar disponible para el presente si sigue discutiendo internamente con el pasado.

El proceso emocional que aparece al soltar

Dejar ir no ocurre de un día para otro. Hay un recorrido emocional bastante común, descrito por la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross, que ayuda a entender por qué a veces avanzas y otras sientes que retrocedes.

Primero suele aparecer la negación. Es una manera de protegerte del impacto, como si la mente dijera “esto no está pasando del todo”. Luego llega la ira, dirigida hacia otros, hacia la situación o incluso hacia ti. Después aparece la negociación, ese diálogo interno lleno de “y si…” que intenta cambiar lo ocurrido. Más adelante surge la tristeza, necesaria para asimilar la pérdida. Finalmente, la aceptación permite integrar lo vivido y recuperar capacidad de acción.

Este proceso no es ordenado ni igual para todas las personas. Puedes moverte entre etapas, volver a alguna o quedarte más tiempo en otra. Pero entenderlo ayuda, porque deja de parecer un error personal y pasa a verse como una respuesta humana ante el cambio.

Señales de que un ciclo sigue abierto

A veces no sabes con claridad qué es lo que necesitas cerrar, solo notas que algo no fluye. Hay señales bastante claras que conviene observar con honestidad.

Una de ellas es la repetición de patrones. Es decir, cambian las personas o los contextos, pero el malestar se repite. Otra es la sensación de estancamiento, como si avanzar costara más de lo esperable.

También aparece una negatividad persistente ligada a un vínculo o a una decisión pasada, o la dificultad para comprometerte con algo nuevo porque una parte de ti sigue mirando atrás.

En estos casos ayuda hacerte preguntas sencillas pero directas: ¿qué me aporta hoy esta situación y qué me resta?, ¿qué temo perder si la dejo atrás?, ¿qué parte de mí se resiste al cambio? Porque, ojo, muchas veces no es el pasado lo que duele, sino el miedo a lo que vendrá después.

Obstáculos emocionales que suelen frenar el cierre

Cerrar ciclos no resulta sencillo porque hay barreras internas muy potentes. Algunas de ellas son:

1. La resistencia al cambio

Lo conocido, aunque incómodo, ofrece una falsa sensación de control. La mente prefiere lo previsible a la incertidumbre, incluso si eso implica seguir en una situación que desgasta.

2. La culpa

Aparece en forma de reproches internos o de la idea de que soltar equivale a fallar. El juicio hacia uno mismo paraliza, porque mantiene la atención atrapada en lo que “debería haber sido”.

3. El resentimiento

Mantener la rabia parece dar fuerza, pero en realidad consume mucha energía. Practicar el perdón no implica justificar lo ocurrido, sino dejar de cargar con una emoción que sigue atándote a quien ya no está o a una etapa que terminó.

Así que, si se te está haciendo difícil avanzar, presta atención a estas barreras y trátate con compasión.

Acciones concretas para cerrar ciclos con mayor claridad

Cerrar una etapa requiere intención y acciones coherentes. No basta con entenderlo a nivel mental; hace falta llevarlo a la práctica poco a poco. Estas recomendaciones pueden ayudarte a ordenar el proceso.

1. Reconocer el impacto real de lo vivido

Date permiso para admitir cómo te afectó la situación. Minimizar lo ocurrido solo alarga el malestar, porque invalida tu experiencia emocional.

2. Tomar una decisión interna

Cerrar un ciclo empieza con una elección consciente. No depende de que el otro cambie ni de que aparezcan respuestas externas, sino de asumir que seguir atado ya no te sirve.

3. Poner límites claros

A veces el cierre implica reducir o cortar contacto, cambiar rutinas o dejar de exponerte a estímulos que reactivan el dolor. No es castigo, es autocuidado.

4. Usar gestos simbólicos

Escribir una carta que no enviarás, ordenar objetos relacionados con esa etapa o tener una conversación pendiente contigo mismo/a ayuda al cerebro a registrar el final.

5. Practicar el perdón hacia ti

Revisa qué aprendiste, qué hiciste con los recursos que tenías en ese momento y suelta la exigencia de haber actuado distinto. La comprensión propia libera más que el reproche.

6. Abrirte a experiencias nuevas

Introducir cambios pequeños en tu día a día genera movimiento interno. No tienen que ser grandes decisiones, pero sí es clave que te permitas salir de la inercia emocional.

Carolina Marín

Carolina Marín

Psicóloga experta en Parejas, Familia, Adolescentes y adultos.

Profesional verificado
Sevilla
Terapia online

Cerrar ciclos es una forma de recolocar la experiencia en tu historia, sin que siga marcando el ritmo de lo que haces hoy. Cuando el pasado deja de reclamar atención permanente, hay más espacio mental para lo que viene. Y si el malestar se intensifica o se vuelve persistente, trabajar esto con un profesional puede ofrecer un marco seguro para elaborarlo sin tener que cargarlo en soledad.

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Carolina Marín. (2026, enero 9). Cómo cerrar ciclos ante situaciones dolorosas. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/psicologia/como-cerrar-ciclos-ante-situaciones-dolorosas

Psicóloga

Sevilla

Carolina Marín es psicóloga federada por la Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas (FEAP) y miembro de la Asociación Española para la investigación y Desarrollo de la Terapia Familiar; su consulta está ubicada en Sevilla.

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