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Elisabeth Kübler-Ross: biografía de esta psiquiatra suiza, experta en duelo

En esta biografía de Elisabeth Kübler-Ross conoceremos la vida de esta influyente psiquiatra.

Luis Martínez-Casasola Hernández

Luis Martínez-Casasola Hernández

Elisabeth Kübler-Ross

El siglo XX supuso una época de inmensos avances en la psicología, gracias a toda una generación de importantes autores. Una de ellos fue Elisabeth Kübler-Ross, cuya vida podremos conocer a continuación.

En esta biografía de Elisabeth Kübler-Ross repasaremos tanto los acontecimientos más relevantes de su vida como sus aportaciones más valiosas al campo de conocimiento al que dedicó prácticamente toda su carrera profesional.

Breve biografía de Elisabeth Kübler-Ross

Elisabeth Kübler-Ross nació en la ciudad de Zúrich, en Suiza, en el año 1926. Su nacimiento fue traumático, ya que perteneció a un parto múltiple en el que había, además de ella, dos gemelos idénticos, que conformaban un grupo de trillizos. A pesar de las complicaciones, su madre fue capaz de sacarles adelante a todos ellos.

No fue la única experiencia hospitalaria que viviría en su corta edad, pues con apenas cinco años enfermó gravemente de neumonía. Fue a lo largo de esta etapa cuando presenció una de las escenas que le marcaría en su futura carrera. Mientras estaba ingresada, una de sus compañeras de habitación falleció. Entonces fue consciente de lo que significaba la muerte, como parte inexorable de la vida.

Durante su adolescencia, estalló la Segunda Guerra Mundial. Elisabeth Kübler-Ross, en esta época, colaboró en un campo de refugiados de su ciudad. Al finalizar la guerra, continuó con este tipo de labores de ayuda en diferentes países europeos. Entre todos ellos, hubo uno que supuso otro hito para ella; se trata del campo de exterminio de Majdanek, situado en Polonia.

En ese lúgubre lugar, Elisabeth Kübler-Ross aprendió mucho acerca de la muerte, pero también de la compasión y de la resiliencia, a través de las experiencias que los supervivientes le relataron. Probablemente este fue uno de los hechos que determinó el rumbo que su vida profesional tomaría en el futuro, y no sería otro que el de buscar la forma de ayudar al prójimo en las circunstancias más difíciles.

Compaginó diferentes trabajos, siempre en contextos hospitalarios e incluso como voluntaria, mientras estudiaba la carrera de medicina en la Universidad de Zúrich. Completó esta formación en el año 1957. Solo un año después, contrajo matrimonio con Emanuel Ross, a quien había conocido durante la carrera y que procedía de los Estados Unidos, por lo que decidieron trasladarse a ese país tras casarse.

Desarrollo de carrera profesional

Una vez en EEUU, Elisabeth Kübler-Ross pudo realizar la residencia de medicina, en la especialidad de psiquiatría, en un hospital de Nueva York, el Centro Psiquiátrico de Manhattan. En este lugar comenzó a desarrollar metodologías que supusieran una alternativa a los tratamientos habituales que recibían los pacientes diagnosticados con esquizofrenia u otros cuadros graves.

Una de las máximas de Elisabeth Kübler-Ross era realizar un trabajo a nivel psicológico que aumentase la autoestima y el bienestar de los internos, en contraposición al uso de medicación que se solía usar de forma rutinaria para estabilizar el estado de ánimo. Igualmente, trataba de facilitar el contacto de los enfermos con el mundo exterior y darles un trato cercano.

En definitiva, lo que intentaba era humanizar la forma en la que los médicos se relacionaban con los pacientes, y que en ocasiones era demasiado fría e incluso cruel. Para lograr su objetivo, Elisabeth Kübler-Ross desarrolló un programa de atención individualizada. El éxito fue incontestable. Casi la totalidad de los pacientes que participaron en dicho programa (concretamente un 94%), experimentaron una mejoría en algún grado.

De Nueva York se trasladó a Colorado, esta vez para ejercer la docencia en la universidad. Era el año 1962. El mensaje central que trató de hacer llegar a sus alumnos durante esta etapa era el de comportarse con los pacientes no solo como científicos, sino también y sobre todo como seres humanos, y así comprender cómo se estaban sintiendo en momentos realmente difíciles.

Desarrollo de programa de cuidados paliativos

En 1965, Elisabeth Kübler-Ross vuelve a trasladarse, esta vez a Chicago. Complementó su formación de psiquiatría con un extenso programa de psicoanálisis. Comenzó a trabajar en la Escuela de Medicina Pritzker, perteneciente a la Universidad de Chicago; fue en este lugar donde comenzó un revolucionario programa con pacientes terminales.

Lo que Elisabeth hizo fue preparar entrevistas donde estas personas podían hablar con los estudiantes de medicina. A raíz de este hecho, su popularidad tanto en el terreno médico como fuera de él se hizo enorme. Tanto es así, que tomó la determinación de abandonar la docencia y centrarse en los estudios sobre los procesos psicológicos asociados a la muerte, que era el terreno en el que quería prestar su ayuda.

En los años 70, Elisabeth Kübler-Ross se dedicó a viajar por todo el mundo, instaurando programas de cuidados paliativos en hospitales de más de una veintena de países. Se convirtió en la eminencia a nivel mundial en este asunto, por lo que pudo dar conferencias y entrevistas en los lugares más prestigiosos, exponiendo sus ideas al respecto.

Su objetivo último era conseguir que todas las personas pudieran morir con dignidad, siendo respetados y comprendidos como los seres humanos que eran.

Fundación de Shanti Nilaya

Pero Elisabeth Kübler-Ross quería ir un paso más allá. Por eso decidió adquirir un terreno situado en la ciudad de Escondido, en California, para allí fundar un santuario llamado Shanti Nilaya, Hogar de Paz. El fin de este lugar era servir como emplazamiento para personas muy enfermas, donde pudieran curarse o bien tener un tránsito apacible de la vida a la muerte.

El contacto con tantas personas al borde de la muerte, despertó otro interés en Elisabeth, y era precisamente el de las experiencias cercanas a esta. Su mayor inquietud giraba en torno a los testimonios de personas que habían sido resucitados mediante maniobras médicas. Elisabeth Kübler-Ross quería conocer sus vivencias y experiencias durante ese trance entre la vida y la muerte.

Sin embargo, el centro de Shanti Nilaya sufrió un duro revés a raíz de un escándalo originado por un engaño urdido por uno de los colaboradores, Jay Barham. Este hombre, que había fundado la Iglesia de la Faceta de la Divinidad, logró convencer a los fieles de la misma de que se podía contactar con los espíritus de los muertos mediante relaciones sexuales. Este escándalo supuso la ruptura de Elisabeth con Barham y otras personas.

Igualmente, el acercamiento de Elisabeth Kübler-Ross a conceptos como el espiritismo o las experiencias extracorpóreas, supusieron un revés para su reputación. Durante esta época, publicó un libro llamado Sobre la muerte y los moribundos, en el que relataba entrevistas de enfermos terminales. Más adelante publicaría otros más polémicos, como Sobre la vida después de la muerte, o El túnel y la luz, en línea con sus creencias esotéricas.

Las etapas del duelo

Probablemente la mayor contribución de Elisabeth Kübler-Ross fue la creación del modelo de las cinco etapas del duelo, también llamado modelo de Kübler-Ross, incluido precisamente en su obra, Sobre la muerte y los moribundos. Se trata de una teoría que rápidamente adquirió una enorme popularidad, si bien carece de una base empírica fundamentada.

Lo que Elisabeth Kübler-Ross planteó con este modelo es que los pacientes terminales, y cualquier persona que tenga la certeza de que va a morir pronto, pasa por un proceso dividido en cinco fases o etapas. La primera de ellas es la de negación, y por lo tanto se negará a creer que realmente va a morir, pensando que se trata de un error o que algo le sanará de alguna manera.

La segunda es la de la ira, el enfado al saber que realmente la muerte es inevitable y por lo tanto no existe remedio alguno para su situación. La tercera es la negociación, tratando de buscar un pacto por el que lograría vivir más tiempo. En cuarto lugar, llegaría la depresión, la tristeza en la que se sumirían al comprender la inevitabilidad de su situación.

Por último, tendría lugar la quinta etapa, que no es otra que la aceptación. La aceptación final de que van a morir, no se puede hacer nada para evitarlo, pero a pesar de ello, están bien.

Enfermedad y últimos años

Tras iniciar otra serie de proyectos, como el intento de creación de un refugio para niños enfermos de VIH, Elisabeth Kübler-Ross sufrió varios infartos cerebrales que conllevaron la parálisis de la mitad de su cuerpo. Por ello, quedó postrada en una silla de ruedas, sabiendo que la muerte, aquel fenómeno que había estudiado toda la vida, se acercaba, esta vez para ella. Era el año 1995, pero aún le quedaría casi una década por delante.

Finalmente, en 2004, y tras vivir la última etapa de su vida en una residencia de Scottsdale, en Arizona, Elisabeth Kübler-Ross falleció, teniendo 78 años. En ese mismo lugar, su hijo, Ken Ross, creó una fundación con su nombre.

Referencias bibliográficas:

  • Klass, D. (2005). Elisabeth Kübler-Ross: Facing Death. The Gerontologist.
  • Kübler-Ross, E. (2017). Sobre la muerte y los moribundos: Alivio del sufrimiento psicológico. Penguin Random House.
  • Kuczewski, M.G. (2019). Everything I really needed to know to be a clinical ethicist, I learned from Elisabeth Kübler-Ross. The American Journal of Bioethics. Taylor & Francis.

Luis Martínez-Casasola (Madrid, 1988) se licenció en Psicología en la UAM y cuenta con un máster en Psicología Forense por la URJC y el COP de Madrid, así como con una especialización en recursos humanos. Tras varios años de experiencia en la redacción de contenidos web, ahora colabora como divulgador para medios especializados en el ámbito de la Psicología y la salud.

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