Nos bombardean con todo tipo de cuerpos que se supone que son los bellos, haciéndonos acomplejarnos con lo que tenemos porque no somos como ellos. No tenemos pecho, nos faltan músculos, estamos gordas o calvos.

Todo esto es origen de muchos complejos y, también, de falta de autoestima. Queremos ser como ellos y ellas, pero simplemente no lo somos. Pensamos “¡Qué injusta es la vida!”, sin caer en que la mayoría de las portadas de las revistas del corazón y los anuncios de la tele son producto de programas digitales estilo Photoshop.

Sea como sea el cuerpo que tengamos, y siempre y cuando sea saludable, debemos aceptarnos tal y como somos. Aquí vamos a ver cómo potenciar la aceptación corporal.

¿Cómo potenciar la aceptación corporal?

A todos los hombres y a todas las mujeres nos pasa que no estamos a gusto con alguna parte de nuestro cuerpo. Es típico lo de que las mujeres no están de acuerdo con la forma de sus caderas, el tamaño de su pecho o que se ven demasiado gordas. Entre los hombres se tiende a estar insatisfecho con el no tener suficiente músculo o que tengamos entradas, entre otros muchos complejos.

El canon de belleza masculino y el femenino son diferentes, pero no por ello igualmente de crueles. Intentar ser como Angelina Jolie o Brad Pitt es igualmente de complicado tanto para mujeres como hombres, haciendo que ellas y ellos estén insatisfechos a partes iguales y comparándose constantemente con los demás y, especialmente, con lo que los medios de comunicación nos bombardean.

Nos han metido en la cabeza cómo debemos ser que la cosa se ha convertido en delirante. Nos miramos en el espejo y no encontramos lo que nos gustaría ser, exagerando nuestros defectos y considerando que no merecemos ser queridos porque simplemente no somos perfectos. Pero es que la perfección no existe. Que no te engañen, lo que ves en la tele o en redes como Instagram es falso, producto de técnicas de modificación digital de la imagen. Y si no lo han photoshopeado, ha sido obra de un bisturí. Esa belleza no es natural. No envidiemos lo artificial.

Dicha toda esta reflexión, pasamos a ver unos cuantos consejos sobre cómo potenciar la aceptación corporal. La idea detrás de todo esto es que cada cuerpo es como es, ya sea porque hemos nacido así o porque algún evento en nuestras vidas, como lo es un accidente o el haber padecido una enfermedad, nos ha dejado cicatrices. Pero es que las cicatrices son símbolo de supervivencia, de ser héroes y heroínas. La belleza es algo mucho más que la simple visión de cosas bonitas; es un concepto mucho más complejo, más trascendental.

1. Enfócate en lo bueno que eres

Un buen ejercicio para ser consciente de las muchas cosas buenas que tenemos es hacer una lista con un mínimo de 10 cosas que te gusten de ti, considerando tu aspecto físico, como puede ser tu sonrisa, tu cabello, tus manos, tus piernas…

No se debe dejar de lado aspectos más internos, como la personalidad, que es lo que verdaderamente nos define, además de nuestras habilidades intelectuales, como puede ser nuestro razonamiento y facilidad con los idiomas o las matemáticas, por ejemplo.

Es una buena idea ponerse esa lista en algún sitio visible de la casa, como la puerta de la habitación o en la nevera. Así, cada día podrás leerla y ser consciente de las muchas cosas buenas que tienes.

2. Come bien

La comida no es tu enemiga, más bien al contrario. Es evidente que los seres humanos necesitamos comer para poder vivir pero, además, es de ser guapas y guapos alimentarse correctamente.

Un cuerpo al que le falta nutrientes es un cuerpo que puede empezar a tener problemas de salud muy serios, los cuales se pueden manifestar en forma de pérdida de cabello, delgadez extrema, piel con un tono amarillento…

Jamás dejes de comer para adelgazar. Si tienes una relación malsana con la comida, la mejor manera de abordarla es pidiendo ayuda profesional.

3. Sé y rodéate de gente positiva

Lamentablemente, hay personas a las que les gusta destacar nuestros defectos. Es muy frecuente que quienes no están satisfechos con su propio cuerpo, en vez de tratar de abordar su propia problemática y mostrar empatía hacia los demás, prefieren hundir a los demás. No seamos como ellos.

Debemos aceptar que cada uno es como es. Casi nadie entra dentro del canon de belleza que se nos ha tratado de imponer. Lo que no debemos hacer es regocijarnos en la miseria ajena para tratar de subirnos la moral. No seamos mala gente.

Lo mejor es buscar personas que desprendan positivismo y aceptación, que tengan muy claro que, siempre dentro de lo saludable, cada persona es como es. Así, si te encuentras en un mal momento podrás recurrir a ellos que te aconseje y te recuerde lo importante que eres.

4. Acepta el propio cuerpo

Para poder mejorar la autoestima y aumentar la confianza en uno mismo es importante tratar de aceptar los cambios funcionales, en caso de que hayan habido cambios derivados de una enfermedad, así como la nueva imagen corporal.

Esto es especialmente útil en los pacientes oncológicos, quienes pueden haber perdido alguna parte del cuerpo debido al tratamiento, como cabello o el pecho. Esto, de hecho, puede motivar la vivencia de un proceso de duelo. A lo largo de tales etapas puede resultar útil expresar emociones como la frustración, la decepción, la desesperanza o la angustia, para ayudar a mitigar el dolor psíquico.

Una vez pasadas estas fases, es bueno tratar de hacer el esfuerzo por aceptar cómo es el nuevo cuerpo y comprender que el cuerpo no deja de ser un embalaje en el que se encuentra nuestra alma. Si seguimos vivos, ¿no es eso lo realmente importante?

5. Mímate

Muchas personas con poca autoestima consideran que no vale la pena mimarse, aplicándose muy duramente lo del dicho de que “aunque la mona se vista de seda mona se queda” y dejan de ir a la peluquería, no se visten con ropa bonita o pasan de todo.

Tu cuerpo lo vale y lo merece. Maquíllate, vístete bien, ponte el piercing que querías, hazte ese tatuaje que tanto te molaba… haz todo lo que quieras que consideras que embellece tu cuerpo.

Si, en cambio, tal y como estás ya te ves bello o bella, muy bien por ti, estás satisfecho con cómo eres. Lo importante no es lo que hagas y lo que dejes de hacer, sino que lo hagas porque quieres hacerlo, porque te quieres mimar.

6. Considera los problemas que han afectado tu imagen corporal

¿Qué es lo que ha hecho que te veas fea o feo en el espejo? Identificar cualquier presión social o problema personal que haya llevado a esta situación puede ser especialmente útil para abordar directamente el origen del problema.

Factores como el haber sufrido una intervención quirúrgica, haber vivido maltrato físico o emocional, ser diagnosticado de un trastorno alimenticio o tener un defecto físico son cosas difíciles de modificar, y el foco se debe poner encima del sentimiento, no de la causa.

Es aquí donde buscar ayuda profesional es especialmente recomendable, dado que se podrá ahondar en este aspecto de la forma adecuada, haciendo que se pueda trabajar en todo aquello que sirva para llevar a la aceptación corporal de uno mismo.

7. Comprender la presión de los medios

Los medios, sean la televisión o las redes sociales, influyen muy claramente sobre nuestra idea de belleza. Su influencia no es para nada menospreciable. Somos constantemente bombardeados con imágenes de la falsa belleza ideal, dándonos a entender que lo que no está dentro de ese canon es imperfecto.

Reconocer estos mensajes que se usan para vender todo tipo de producto es una buena manera para iniciar el camino de aceptación corporal. Entender que no podemos ni debemos sentir envidia de una modelo con un importante porcentaje de plástico en su cuerpo ni tampoco envidiar una fotografía modificada con Photoshop.

8. No hay ningún cuerpo igual

No estamos hechos a base de moldes. Cada uno es como es. Los hay más delgados, los hay más gordos. Los hay más altos y otros más bajos. Los hay calvos y los hay con pelos hasta en partes en donde lo normal es no tenerlos.

El cuerpo humano es como la personalidad, hay diferencias individuales y es lo que dota el mundo de color y variedad. La belleza no está en lo homogéneo y monocromático, sino en lo diverso. Esto lo podemos ver nada más salir a la calle. No hay nadie que sea igual.

Mira los cuerpos de los demás con una mente abierta y sin prejuicios y, así, no te los aplicarás a ti mismo o misma.

9. Ejercita tu cuerpo

El ejercicio es un aspecto fundamental para contribuir a una mayor aceptación de nuestro propio cuerpo. No únicamente porque nos hará estar más en forma, sino porque hará que nuestro cerebro libere endorfinas, las cuales inducen a un estado de bienestar emocional.

Estas hormonas son como una pastilla natural liberada por nuestro cuerpo que nos hace más felices, y ser más feliz correlaciona directamente con ser menos crítico con nosotros mismos.

Basta con encontrar un ejercicio que nos guste y practicarlo unos 30 minutos al día, o simplemente caminar por ese período de tiempo de forma frecuente. Con tan solo media hora diaria de actividad moderada ya se inducen cambios en la salud mental.

10. Relájate todos los días

Muy relacionado con lo del ejercicio, tenemos la relajación. Esta actividad nos puede ayudar a sentirnos más cómodos con nuestro cuerpo, rebajando la tensión y la autocrítica.

Basta con tan solo 15 minutos al día, encontrando un momento del día en el que se pueda realizar esta actividad con tranquilidad. Estando desconectado del mundo durante solo ese período de tiempo puede ser una muy buena forma de inducir a una felicidad que, a la larga, hará que nos aceptemos tal y como somos.

Referencias bibliográficas:

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