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La psicología genera mucho interés en la actualidad, y estudiar el Grado en Psicología, a nivel personal, puede ser una de las mejores experiencias de la vida.

Pero a pesar de lo enriquecedor que es aprender sobre la ciencia de la conducta y lo interesantes que son algunas de las asignaturas que forman parte de su programa académico, esta carrera es poco práctica.

El problema de los psicólogos recién graduados

Esto se convierte en un problema serio cuando tienes que tratar con personas y, en muchas ocasiones, sus conflictos emocionales, porque cuando debes ponerte delante de un paciente para realizar terapia y no sabes qué hacer ni cómo hacerlo, es que algo falla (y no lo digo yo solo, es lo que se escucha en los pasillos de la facultad y es lo que cuentan los recién graduados).

Cuatro años invertidos en el Grado, casi dos años en el Máster de Psicólogo General Sanitario y mucho dinero y tiempo destinados a formarte para no poder poner en práctica todo lo que has aprendido.

El dilema de conseguir experiencia práctica

Pues todavía más frustrante es cuando intentas buscar trabajo y nadie te da la posibilidad de ejercer como psicoterapeuta. Porque por mucho que quieras demostrar tu valía y demostrarle a todo el mundo que eres bueno en lo que más te apasiona, nadie te da la oportunidad de dedicarte a tu vocación por no tener suficiente experiencia profesional.

Es un pez que se muerde la cola: no puedes crecer profesionalmente porque no tienes suficiente experiencia, pero nadie te da la posibilidad de conseguir experiencia para poder seguir creciendo y desarrollarte profesionalmente.

Estar preparado para el mundo laboral

Tal y como cuenta Natalia Pimentel, una psicóloga general sanitaria recién titulada: “Lo que más me preocupaba cuando acabe el Grado en Psicología y el Máster de Psicólogo General Sanitario era haber estudiado tan duro y haber gastado tanto tiempo y dinero y sentir que estaba a medio camino de lograr lo que me había propuesto: ser psicóloga. Sentía que no era del todo competente y que no podía ayudar a mis pacientes a mejorar su bienestar”.

Ser competente en tu empleo no es saber hacer un trabajo de fin de grado, ni leer cientos de investigaciones, ni superar exámenes teóricos, ni escuchar a muchos profesionales de este campo decirte lo que es la terapia psicológica. Ser competente va más allá: es ver muchos casos prácticos, participar en la práctica terapéutica, tener tu propia agenda de pacientes y realizar terapia con ellos. En otras palabras, no es solamente estudiar un temario, sino que es saber movilizar todo ese aprendizaje y conocimiento y poner en práctica tus habilidades y todos los recursos internos y externos de los que dispones para hacer bien tu trabajo.

La falta de práctica es una realidad en las carreras universitarias

Todos los que hayan estudiado el Grado en Psicología saben de lo que hablo, así que seguramente muchos de vosotros os identificáis con este texto y con lo que expresa Natalia a continuación: “En estos de años de estudio nos han llenado la cabeza de datos, artículos, teorías y conceptos que muchas veces ni vamos a utilizar. Y lo que realmente importa, que es la práctica, tiene un valor residual en la formación universitaria”.

Además, Natalia añade: “No es una sensación muy agradable la de acabar la carrera sin tener ni idea de lo debes hacer en el trabajo por el que te has formado. Porque esto hace que te desmotives y que sientas inseguridad a la hora de aplicar todo lo que has estudiado. Que es mucho”. Sin duda, una realidad muy preocupante, que comparten miles de psicólogos recién graduados.

Algo debe cambiar en el modelo formativo actual

Algo debe cambiar en la manera que tienen las instituciones universitarias de educarnos. No puede ser que después de estudiar durante 5 o 6 años (esto incluye el Grado y el Máster si apruebas a la primera), tengas que aprender a trabajar. ¿De qué sirve tener tantos conocimientos generales si nadie te enseña cómo desempeñar realmente tu trabajo como psicólogo?

Son muchos los titulados que al acabar el Grado en Psicología o el Máster General Sanitario afirman que no están preparados para poner en práctica todo el aprendizaje que han adquirido a lo largo de sus años de estudio, por lo que este postgrado se diseñó para compensar esta realidad que tantos psicólogos experimentan.