Veamos cómo funcionan estos programas de reforzamiento. Unsplash.

Dentro de la Psicología del Aprendizaje, se encuentra la terapia de conducta, que trata de modificar patrones de conducta desadaptativa mediante la aplicación de los principios del aprendizaje.

Para ello, los psicólogos manipulan las recompensas y castigos ambientales. Cuentan para ellao con una serie de programas de modificación de conducta orientados a instaurar, aumentar, reducir y eliminar conductas.

Más concretamente, los programas de reforzamiento tienen por objetivo aumentar la probabilidad de ocurrencia de una o diversas conductas. Dentro de estos encontramos los programas de intervalo, que veremos a continuación.

Programas de reforzamiento continuo e intermitente

Es necesario diferenciar, dentro de los programas de reforzamiento, dos tipos generales de programas, que tal y como veremos más adelante engloban a otros.

Por un lado están los programas de reforzamiento continuo, en los que la conducta se refuerza siempre que aparece. Por el otro, tenemos los programas de reforzamiento intermitente: la emisión de la conducta operante no va siempre seguida del estímulo reforzador, es decir, a veces se refuerza y a veces no.

Así, a su vez, dentro de los programas de reforzamiento intermitente, podemos diferenciar varios tipos.

Están los programas de razón, en los cuales el criterio de refuerzo es el número de veces que ha aparecido la conducta que queremos potenciar.

Diferentes a los anteriores son los programas de intervalo, en los que el criterio de refuerzo es el tiempo transcurrido desde que se presentó el último reforzador.

Finalmente están los programas de tasa: el criterio de refuerzo es el tiempo que ha transcurrido desde la última respuesta.

Características de los programas de intervalo

Como hemos mencionado anteriormente, en este tipo de programas el reforzamiento no sólo depende de la emisión de la respuesta sino también que haya transcurrido un cierto tiempo desde la presentación del último reforzador. Así, las respuestas producidas durante el intervalo entre los reforzadores no desencadenan la presentación del estímulo reforzador.

No debemos olvidar que el reforzador no se presenta únicamente por el paso del tiempo, sino que es necesario además que el sujeto emita la respuesta. La finalización del intervalo determina el momento en que está disponible el reforzador, no cuando éste es entregado.

Incrementar el tiempo del intervalo disminuye la tasa general de respuesta (tanto en programas fijos como variables), igual que ocurre con los programas de razón.

Tipos de programas de intervalo

Existen dos tipos de programas de intervalos: los de Intervalo Fijo (IF) y los del Intervalo Variable (IV). En los fijos, el intervalo es siempre la misma cantidad de tiempo. En los variables, en cambio, esta cantidad de tiempo puede cambiar.

Así, por ejemplo, siempre que el/la niño/a consiga estar un tiempo establecido estudiando recibirá un refuerzo (es imprescindible que el tiempo sea efectivo y no esté haciendo o pensando en otra cosa) (intervalo fijo).

En el intervalo variable, y siguiendo con el ejemplo anterior, el procedimiento es más eficaz, porque el niño desconoce cuándo se va a producir el refuerzo, y ello le obliga a obrar correctamente de modo permanente. La ventaja radica en que cuando se termina el programa, la extinción de la conducta deseada se produce lentamente, es decir, la conducta deseada dura más en el tiempo.

Por otro lado, una vez finaliza el intervalo y está disponible el reforzador, puede permanecer así hasta que se emita la respuesta de forma ilimitada (programas de sntervalo simple) o sólo una cantidad de tiempo (programas de intervalo de espera limitado), siendo éstos últimos más comunes en el medio natural.

Diferencias entre programas de intervalo fijos y variables

Las tasas de respuesta varían según si el programa es fijo o variable; así, en los variables las tasas de respuesta son más altas que en los fijos.

Por otro lado, los programas de intervalo fijo implican el desarrollo de un patrón de respuesta festoneado, lo cual significa que aparecen pausas post-reforzamiento y con ellas se da un aumento de la tasa de respuesta a medida que va pasando el tiempo y se va haciendo más próxima la disponibilidad del reforzador.

Las pausas post-reforzamiento son pausas que aparecen una vez se ha dado el reforzador. La duración de éstas es mayor cuando aumenta el valor de la razón o el nivel de saciedad de la persona o animal en el que se está interviniendo.

Un ejemplo de IF sería estudiar para los exámenes trimestrales; en cambio, un IV sería estudiar para exámenes sorpresa (el alumno sabe que aparecerán en “X” semana, pero no sabe el día exacto).

Aplicaciones: práctica clínica y educativa

Este tipo de programas pueden utilizarse de forma aislada, o formar parte de programas de modificación de conducta más complejos.

Por ejemplo, se usan mucho, como hemos comentado al inicio, para mejorar la conducta de los niños y potenciar la aparición de conductas apropiadas.

Otro ámbito en el pueden emplearse es el de las adicciones. Concretamente en la adicción al tabaco. J.M. Errasti, de la Universidad de Oviedo, realizó un experimento que demostró que los programas de intervalo variable o aleatorio provocan la aparición de menores tasas de conducta adjuntiva de fumar en humanos que los programas de intervalo fijo.

Referencias bibliográficas:

  • Campos, L. (1973). Diccionario de psicología del aprendizaje. México: Editorial Ciencia de la Conducta.
  • Pérez Fernández, Vicente, Gutiérrez Domínguez, Mª Teresa, García García, A. y Gómez Bujedo, J. (2010). Procesos psicológicos básicos: un análisis funcional. Madrid: UNED.