Alexander Luria (1902 - 1977), cuyo nombre oficial se transcribe como Aleksandr Románovich Lúriya, fue el pionero de la neuropsicología moderna.

Nacido en Kazán, Rusia, antes de la Revolución Rusa, desarrolló distintos estudios e investigaciones que han supuesto el fundamento para esta subdisciplina dentro de la psicología, en la que el cerebro es el artífice que origina la conducta.

En este artículo nos hemos propuesto hacer una recopilación de frases de Alexander Luria que nos van a permitir conocer mejor sus aportes y sus teorías.

Frases célebres de Alexander Luria

Nacido en una familia de origen judío, Luria hablaba alemán, francés, inglés y ruso con total fluidez. Discípulo de Lev Vygotsky y amigo personal de Sigmund Freud, Alexander Luria compartió sus aportes científicos en más de 350 publicaciones.

Sin más dilación, vamos a conocer sus citas célebres junto a una breve contextualización de cada una de ellas.

1. Resulta difícil saber el motivo de mi elección por la psicología como el terreno de mi inmediata actividad profesional.

El recorrido académico de Alexander Luria es un tanto extraño. Contextualizando, debe entenderse que la Revolución Rusa acaeció justo en un momento determinante de su formación, a la tierna edad de 7 años. Ingresó a la universidad con solo 15 años para estudiar Psicología.

La frase número 1 corresponde a su libro autobiográfico “Mirando hacia atrás”, escrito en el año 1979. Se trata de una opinión acerca de su genuino interés por los mecanismos mentales.

2. Eran impresionantes las responsabilidades que soportábamos y la oportunidad de estudiar un gran número de pacientes con lesiones cerebrales. Así, los años de desastre, nos proporcionaron la mayor oportunidad de hacer avanzar la ciencia.

En esta frase, Alexander Luria nos habla sobre neuropsicología en personas con lesiones en el encéfalo. La rama de la neuropsicología no tiene como medio provocar ciertas lesiones para evaluar los efectos, sino que simplemente estudia casos ya existentes de personas que se han sometido a ciertas cirugías reparadoras.

3. En cierto pueblo de Siberia todos los osos son blancos. Tu vecino fue a ese pueblo y vio un oso. ¿De qué color era el oso?

El silogismo de la frase número tres se hizo especialmente popular en su época. Luria describió esta falacia lógica en uno de sus viajes para visitar un poblado indígena en el centro de Asia. Quería descubrir si existía una suerte de razonamiento lógico que fuera usado en todas las culturas y sociedades. Curiosamente, la respuesta más habitual entre los miembros de ese pueblo fue: “No lo sé, ¿por qué no se lo pregunta a mi vecino?”.

Aunque Luria es ampliamente conocido por sus investigaciones y descubrimientos en pacientes con daño cerebral adquirido y por la ubicación en el cerebro de ciertas funciones mentales, también es importante saber que fue uno de los pioneros en el diseño de detectores de mentiras. Y aunque fue un gran estudioso de la psicofisiología, también indagó acerca del psicoanálisis y sobre las emociones humanas en busca de métodos de “respuestas motoras complementadas”.

4. Hablar es un milagro.

Una frase de Alexander Luria en que nos muestra su profundo interés y admiración por los procesos mentales. Luria concibe el cerebro como una entidad holística y, al igual que su profesor Lev Vygotsky, trato de averiguar las funciones cerebrales que, en asociación con otras, forman la base fundamental del pensamiento. Este planteamiento choca frontalmente con los postulados de otros académicos de prestigio en la época, como Karl Wernicke o Paul Broca, que eran seguidores de la idea de que ciertas regiones concretas del cerebro correspondían a determinadas funciones motoras y cognitivas.

Esta controversia entre partidarios del localizacionismo y del antilocalizacionismo permaneció durante buena parte del siglo XIX y XX. En la actualidad, la mayoría de académicos coinciden en señalar que existe un término medio entre ambas posiciones: nuestro cerebro funciona como un sistema de interrelaciones, aunque también es posible detectar algunas regiones que se encargan de procesos mentales concretos (a modo de ejemplo, el área de Broca está especialmente ligada a la producción del lenguaje).

El mismo Alexander Luria propuso una teoría sobre la organización en tres niveles del cerebro: primario, secundario y terciario. Según su planteamiento, cada área cerebral, mediante un complejo entramado de conexiones neuronales, se encarga de funciones mentales concretas:

5. Nuestra misión no es «localizar» los procesos psicológicos superiores del hombre en áreas limitadas del córtex, sino averiguar, mediante un cuidadoso análisis, qué grupos de zonas de trabajo concertado del cerebro son responsables de la ejecución de la actividad mental compleja.

Siempre siguiendo a Luria, estos tres niveles constituyen un sistema funcional que se interrelacionan. Las funciones de tipo superior involucran a distintas regiones cerebrales y se llevan a cabo de forma coordinada.

6. El conocimiento que hoy en día se tiene del cerebro es relativamente pequeño si lo comparamos con lo que todavía nos queda por descubrir y muy grande si lo comparábamos con lo que sabíamos hace solo unos años.

El neuropsicólogo ruso acertó al comentar, en uno de sus libros, que la investigación respecto a los procesos mentales y cerebrales es todavía muy reciente, y se felicitaba por los numerosos conocimientos que se estaban logrando en su época. La anterior frase de Alexander Luria es una buena muestra de ello.

7. Para poder progresar desde el establecimiento del síntoma (pérdida de una función dada) hasta la localización de la actividad mental correspondiente, queda aún mucho camino por hacer.

La obra de Alexander Luria ha sido clave a la hora de que la comunidad científica profundizara en la investigación de las bases neuropsicológicas de la conciencia humana. Sus importantes descubrimientos en el campo de la neuropsicología han dado como resultado un ámbito científico de especial interés para los profesionales de la salud mental.