El efecto que los demás tienen en nosotros puede llegar a transformarnos. Unsplash.

Cuando escuchamos hablar de alimentación sana, a menudo pensamos en tomar alimentos beneficiosos para cuidar nuestra salud física. Pero... ¿pensamos en el alimento social que estamos tomando cada día? ¿Estamos rodeándonos de las personas adecuadas de las cuales también nos alimentamos?

Al igual que nos preocupamos de cuidar nuestra dieta y alimentación para tener buena salud física, tenemos que pensar en otro alimento fundamental del cual nos nutrimos sin ser demasiado conscientes: las personas.

La importancia de las relaciones sociales

De la misma manera que hay alimentos que perjudican nuestra salud y otros que son beneficiosos y nuestra dieta debe estar basada en su consumo, lo mismo ocurre con los seres humanos. Estos son parte del alimento que consumimos a diario, por lo que nuestra “alimentación social” o “dieta social” debe debe estar basada en rodearnos de aquellos que supongan un verdadero aporte para nosotros.

Haz el siguiente esfuerzo y piensa en las cinco personas con las que pasas más tiempo. ¿Cómo son? ¿Crees que hay algo de ellos en ti? Reflexiona sobre quién de esa lista suma en tu vida, quién resta o simplemente te deja tal cual; sobre quién te ayudará a conseguir el siguiente nivel que deseas lograr. ¿Queremos personas que nos empujen hacia arriba o hacia abajo?

Si lo que quieres es conseguir tus metas, será esencial rodearte de individuos que, de alguna manera, te ayuden a perseguir esas metas, y alejarte de las que de ninguna manera te suman o mucho peor, te restan a la hora de conseguir tus objetivos. ¿Acaso alguien que quiere superar su problema con la bebida lo podría lograr si sus mejores amigos tuvieran el mismo problema?

Cada ser humano que pasa por nuestra vida de forma más o menos significativa deja una especie de huella en nosotros. Por ello, trata de rodearte de personas que son un modelo a seguir para ti, que ya tienen lo que tú quieres conseguir. Si lo que quieres es ser una persona más ambiciosa que lucha por lograr tus metas, rodéate de aquellos que ya han logrado o están logrando lo que se propusieron un día.

Si lo que quieres es ser mejor persona, rodéate de aquellas que hagan el bien. Si lo que quieres es adoptar una actitud más optimista ante la vida, rodéate de gente positiva. Los artistas se rodean de artistas, los emprendedores de emprendedores, los bebedores de bebedores...

El potencial de las personas que nos rodean: alimentación social

Las personas pueden despertar inquietudes, ser motor de cambio, enseñarnos y hacernos crecer. O, por el contrario, influenciarnos negativamente y chupar nuestra energía. En nuestra elección está elegir las personas de las cuales nos rodeamos y decidir si tenemos que hacer grandes o pequeñas modificaciones en nuestra vida social: si tenemos que dedicar más tiempo a aquellas que sumen y menos a las que no o, si fuera el caso, alejarnos de aquellas personas tóxicas que nos restan potencial.

Tanto si lo que queremos es dedicarle más tiempo individuos de nuestro círculo social como si queremos acercarnos a aquellos que pueden ayudarnos a conseguir lo que queremos, la clave está en mostrar un interés sincero por la vida de los demás. Para ello, tendrás que hablar con ellos habitualmente para que la relación se fortalezca.

Para mejorar tus habilidades sociales, tendrás que tener en cuenta, inicialmente, ciertos puntos clave:

  • Aprende a escuchar.
  • Aprende a hacer cumplidos.
  • Pregunta y comparte experiencias, sentimientos y opiniones desde la asertividad.
  • No juzgues lo que te digan.
  • Cuida tu lenguaje corporal para mostrar interés.

No olvidemos a la autoestima

Además de lo anterior, para saber rodearse bien y elegir conscientemente nuestro círculo social primero hay que aprender a estar feliz con uno mismo. Si no piensas en ti y te respetas, difícilmente podrás construir relaciones sanas, porque estarás buscando en otros eso que a ti te falta de una forma poco adaptativa. Cuando, por el contrario, sabes que tu felicidad no depende de otros, te vuelves más consciente de cuales son las relaciones que te aportan y cuales no y desarrollarás la capacidad para elegir mejor el ambiente del cual te nutres.

Por ello, deberás aprender a ganar confianza en ti mismo y en las decisiones que tomes, a aceptarte tal como eres y, cuando haya algo que quieras cambiar, trabajar en tu propio desarrollo personal desde el respeto. En definitiva, tendrás que aprender a quererte. Tu autoestima, fuerza interior y alegría serán unas buenas aliadas para ser una persona más atractiva y tendrás más facilidad de acercarte a quien te propongas.

En mayor o menor medida, nos guste más o menos, que las personas nos influencian es un hecho, ya sea de manera positiva o negativa. Somos seres sociales, y como tales, aprendemos por aprendizaje vicario (u observacional), es decir, aprendemos observando lo que hacen los demás; y lo hacemos desde pequeños. El proceso cognitivo que entra en juego es la proyección de uno mismo sobre las acciones del otro.

No dejes que el azar decida por ti el círculo social del que te rodeas. Sé tú el responsable de elegir de quien te vas a nutrir y de quien no. Aléjate de las personas tóxicas que chupan tu energía y rodéate de aquellas que riegan y hacen crecer las semillas que tú vas sembrando. De personas que, incluso, siembran otras semillas en tu propio camino para que nuevos brotes crezcan.