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Cuando hablamos sobre los peligros de no cuidar nuestra privacidad en Internet, nos es raro que pensemos automáticamente en sofisticados programa informáticos diseñados para extraer datos importantes a partir de nuestras continuas interacciones con la red: introducir nuestro número de tarjeta en una casilla de pago online, rellenar un formulario de registro en una web determinada, o hasta buscar por palabras clave en Google.

Sin embargo, cada vez es más común que la información con la que trabajan analistas de datos y especialistas en data mining no sean líneas que hemos tecleado en espacios de Internet que creíamos privados y protegidos, sino las cosas que hacemos en redes sociales abiertas a mucha gente. Dicho de otra forma, lo que pone en jaque nuestra privacidad son las acciones que realizamos en Internet para que información sobre nosotros llegue a más gente y, a la vez, tener información sobre los demás.

Privacidad en Facebook

El ejemplo más claro de esta falta de privacidad voluntaria lo podríamos tener ante nuestras narices, en la cantidad de gente que tenemos agregada como amigos en la red social más importante: Facebook. Cada vez es más común tener agregada a una cantidad masiva de personas, incluso si nuestro perfil no está creado para promocionar nuestros productos o servicios.

Un interesante estudio

Llegados a este punto no cabe preguntarse ya qué porcentaje de estas personas es está formado por amigos y amigas, sino, simplemente, a cuántas de estas personas que tenemos agregadas en Facebook somos capaces de reconocer. La respuesta, según una investigación impulsada por una serie de científicos de la California State University y la Yale University, es que amigos y conocidos podrían no llegar a sumar ni el 75% de las personas que tenemos agregadas en Facebook, al menos con la muestra utilizada (una parte de la población estadounidense).

Es decir, que la cantidad de personas que realmente conocemos del listado de nuestros contactos en Facebook podría suponer apenas una proporción de 3 de cada 4 individuos. ¿El resto de personas? Tenemos serios problemas para recordar su nombre o apellidos.

¿Reconoces a esta persona?

El artículo que informa sobre la investigación, publicado en la revista Computers in Human Behavior, da más pistas sobre cómo se planteó este estudio.

Para realizar la recopilación de datos, el equipo de investigadores diseñó un programa informático llamado What's Her Face(book) en el que cada uno de los más de 4.000 participantes que lo probaron debía introducir el nombre, apellido o nombre y apellido de personas escogidas aleatoriamente de su lista de contactos en Facebook. La "ficha" sobre la persona que debía ser identificada sólo contenía cinco fotografías: la imagen de perfil y cuatro fotos en las que aparecía etiquetada.

En caso de introducir solo un nombre o un apellido, podía fallarse en una de las letras para que el intento se pudiera contabilizar como acierto, mientras que si se introducía un nombre y al menos un apellido, se dejaba un margen de 3 letras de error. Los participantes eran animados a identificar a tantas personas como fuese posible en 90 segundos, que era el tiempo que duraba el juego, y podían volver a jugar tantas veces como quisieran. La media de partidas jugadas por cada persona fue de 4 veces.

¿El resultado? Como media, los participantes solo fueron capaces de identificar a un 72,7% de sus amigos de Facebook, que eran una media de 650. Dicho de otra forma, de la media de 650 personas agregadas en Facebook los participantes solo fueron capaces de decir el nombre de 472 de ellas, ni siquiera 3 de cada 4 personas agregadas en esta red social.

En detalle

Más allá de este resultado obtenido como media, hay algunas diferencias entre subgrupos de individuos. Diferencias que, de todas formas, ni por asomo llegan a cubrir la distancia que va desde la media de 72,7% hasta el 100% de aciertos que teóricamente sería esperable si los amigos de Facebook de los participantes fuesen también amigos en la vida real.

Por ejemplo, los hombres demostraron ser mejores identificando otros hombres, mientras que también las mujeres demostraron ser más hábiles reconociendo a las personas de su mismo sexo.

Además, por lo general las mujeres obtuvieron mejores resultados que los hombres, acertando con el nombre en un 74,4% de las ocasiones, mientras que los hombres obtuvieron una media de aciertos del 71%.

Por otro lado, como era de esperar, aquellas personas con menos personas en su lista de contactos obtuvieron mejores resultados: alrededor de un 80% de respuestas correctas que contrastan con el 64,7 de aciertos en las personas con más gente agregada.

Una ligera ventaja

Teóricamente, los resultados obtenidos por la gente que ya había jugado con anterioridad deberían ser mejores que los del resto al haber tenido la ocasión de tener más tiempo para identificar la personas que en un inicio no se reconocía. Además, cada vez que se fallaba al identificar a una persona, el nombre de ese contacto de Facebook aparecía en pantalla, lo cual debería dar una ventaja significativa a la hora de obtener una buena puntuación en el próximo turno.

Sin embargo, las personas que más veces jugaron solo llegaron a mejorar una media del 2% de su puntuación obtenida, un incremento que parece irrisorio teniendo en cuenta la cantidad de las veces que se sigue fallando incluso en el último intento.