Una serie de preguntas de ¿qué prefieres?, para conversar o para pensar. Unsplash.

Preferencias. En muchas ocasiones a lo largo de nuestra vida vamos a tener que escoger entre dos o más opciones, algo que puede ser desde algo con efectos considerables en nuestra vida (por ejemplo nuestra profesión) a algo tan trivial como escoger qué hacernos para comer hoy. Las elecciones son frecuentes en nuestro día a día, aún si no nos damos cuenta porque en muchos casos nos resulta obvia la elección a realizar.

Sin embargo, en ocasiones se nos pueden plantear preguntas que nos obligan a elegir entre dos opciones más complejas o que exigen una mayor reflexión dado que cualquier opción puede tener tantas ventajas como desventajas, siendo nuestros valores y creencias lo que marquen las elecciones que hacemos.

De hecho, incluso han surgido diferentes juegos al respecto, a menudo dirigidos a conocernos mejor a nosotros mismos o a nuestro entorno. Es por ello que a lo largo de este artículos veremos varias preguntas de ¿qué prefieres…?, útiles tanto para entretener y mantener una conversación como para hacernos reflexionar.

Breve selección de preguntas de ¿qué prefieres…?

A continuación os presentamos un total de 33 preguntas respecto a qué se prefiere, siendo algunas de ellas extraídas de diversas fuentes y juegos y exigiendo la mayoría de cierta reflexión a la hora de responder.

1. ¿Qué prefieres, no saber nada o saberlo todo?

Esta pregunta nos permite valorar si la persona en cuestión preferiría permanecer ignorante (algo que tradicionalmente se ha pensado que permite ser feliz en dicho desconocimiento) o bien poseer todo el conocimiento del universo, algo que sin embargo implicaría un elevado nivel de responsabilidad respecto a qué hacer con toda esa información).

2. ¿Qué prefieres, ser eternamente feliz y que nadie más pueda serlo o cederle dicha felicidad a una persona de tu elección (sólo a una) pero tu jamás logres sentir felicidad?

Una pregunta que exige una reflexión profunda y que puede resultar más difícil de contestar de lo que parece.

3. ¿Qué prefieres, perder la capacidad de comunicarte con los demás o que todos puedan oír todo lo que piensas?

Interesante pregunta vinculada a la posibilidad de compartir con los demás a partir de sus dos extremos: todo lo que ocurre en nuestra mente o absolutamente nada.

4. ¿Qué prefieres, vivir en la casa de tus sueños pero en el peor barrio posible (peligroso, alejado y medio abandonado) o en la peor casa del mejor barrio (seguro, prestigioso, bien comunicado y cuidado)?

Todo el mundo tiene la casa de sus sueños, pero el entorno y la disponibilidad de servicios y de seguridad también es importante.

5. ¿Qué prefieres, ser multimillonario para siempre pero nunca encontrar el amor o encontrar y vivir por siempre con el amor de tu vida pero en las peores condiciones posibles y sin posibilidad de mejora?

La respuesta a esta pregunta dependerá de los valores y lo que piense cada uno respecto al amor y al dinero.

6. ¿Qué prefieres, vivir eternamente y ser inmortal o morir en menos de un año sin ningún tipo de dolor y siendo feliz tiempo que te quede?

Esta pregunta exige valorar lo que implicaría vivir para siempre y lo que implica morir (aunque el resto del tiempo que nos quedara fuera inmensamente feliz), teniendo ambas opciones sus obvios inconvenientes.

7. ¿Qué prefieres, ser catapultado y tener que vivir el resto de tu vida en la Edad Antigua (conociendo los acontecimientos históricos que están por venir) o que ocurra lo mismo pero teniendo que vivir en el futuro de dentro de un millar de años?

El futuro y el pasado distante y el cómo se vivió/vivirá en dichos momentos temporales son elementos que siempre han despertado nuestra imaginación y que han provocado que numerosos autores imaginen la posibilidad de viajar en el tiempo.

8. ¿Qué prefieres, hacer lo correcto pero que nadie te lo reconozca y todos te odien por ello o ganar el reconocimiento ajeno haciendo lo contrario a lo que realmente piensas que es correcto?

Una pregunta que desgraciadamente no es tan hipotética como pueda parecer, pero que se vincula con la capacidad de ser auténtico con uno mismo a pesar de la consideración de nuestro entorno o sociedad.

9. ¿Qué prefieres, ganar el Gordo de Navidad (premio de lotería) o que tu peor enemigo pierda todo su dinero?

Ganar una asombrosa cantidad de dinero o que nuestro enemigo más enconado lo pierda todo, esa es la elección que nos ofrece esta esta pregunta.

10. ¿Qué prefieres, no poder volver a besar a tu pareja o no poder volver a abrazarla?

Una difícil elección entre dos formas de manifestar cariño y compartirnos con la persona que amamos.

11. ¿Qué prefieres, olvidar toda tu vida hasta ahora y empezar totalmente de cero (sin recordar ni quien eres, ni las personas que eran importantes para tí, etc.) o no poder nunca introducir ningún cambio en tu vida (permaneciendo todo tal y como está para siempre)?

Pregunta que trata de buscar si preferimos mantener todo estático o cambiarlo todo sin conservar nada, con todas las consecuencias que ello pudiera tener.

12. ¿Qué prefieres, comer siempre tu plato favorito o poder variar entre todos los platos que en la actualidad no te gustan?

En esta ocasión hay que tener en cuenta la posibilidad de que nuestros gustos cambien con el tiempo, pudiendo el primero producir hartazgo y el resto llegar a gustarnos con el tiempo.

13. ¿Qué prefieres, que todo el mundo te mire y juzgue cada momento de tu vida o que nadie pueda verte jamás?

Otra elección difícil entre no poder estar tranquilo o que nadie te haga caso nunca.

14. ¿Qué prefieres, una relación altamente cómplice y comprometida pero en la que jamás haya sexo o una relación basada en el sexo y el placer pero sin que exista nunca complicidad?

La sensualidad y la sexualidad son elementos que la mayoría de personas considera importantes en sus relaciones, si bien lo que hace que una relación sea tal es el compromiso y la intimidad.

15. ¿Qué prefieres, no poder salir nunca de tu casa o no tener jamás un lugar fijo que poder considerar como tal?

De nuevo en este caso nos enfrentamos a una decisión complicada en la que hay que valorar la necesidad de tener un hogar con la de explorar y ver el mundo.

16. ¿Qué prefieres, que todo el mundo te considere divertido y se ría con tus comentarios y chistes pero nunca te tomen en serio o que siempre te tomen en serio pero nunca se rían contigo?

En este caso la elección estaría en escoger el tipo de consideración que los demás nos tienen. Afortunadamente en la mayoría de casos podemos encontrar un equilibrio.

17. ¿Qué prefieres, que te quieran pero no te respeten o que te respeten pero no te quieran?

Semejante a la anterior, pero en este caso escogeremos en función de lo que nos importe el hecho de ser queridos en comparación con el de ser respetados.

18. ¿Qué prefieres, tener una diarrea permanente o una cefalea continua?

Dos tipos de malestar increíblemente molestos entre los que esperemos que jamás tengamos que elegir.

19. ¿Qué prefieres, recibir un millón de euros de golpe o ir recibiendo dos poco a poco a lo largo de los años?

Una pregunta relacionado con la capacidad de demora de gratificación, ya que si escogieramos la opción más lenta acabaríamos recibiendo mucho más (aunque tal vez no tenga un efecto tan directo como la rápida).

20. ¿Qué prefieres, ver un video en el que tu pareja te es infiel o que tu pareja vea un vídeo en el que tú le eres infiel?

Si bien depende de la persona y la importancia que le de a la fidelidad, por lo general cualquiera de las dos cosas supondría un duro golpe para la relación.

21. ¿Qué prefieres, no volver a sentir tristeza pero jamás volver a sentir alegría o vivir en una oscilación constante entre ambas?

Aunque a nadie le gusta estar triste, lo cierto es que al igual que la alegría se trata de una emoción que tiene un significado adaptativo. La pregunta plantea la diferencia entre vivir en un eterno aplanamiento afectivo o vivir con cambios continuos en el estado de ánimo, los dos polos extremos en lo que respecta a la estabilidad emocional.

22. ¿Qué prefieres, nacer y vivir para siempre como un niño y nunca crecer o nacer directamente siendo adulto y no haber tenido infancia y vivir siempre como adulto?

A lo largo de nuestra vida vamos madurando, y desgraciadamente muchas personas pierden u olvidan la ilusión y la inocencia que tenían en la infancia, deseando haber permanecido en dicha inocencia de por vida. Sin embargo el hecho de crecer también tiene sus cosas buenas, que siendo un niño para siempre jamás llegaríamos a experimentar o comprender. ¿Qué elegirías?

23. ¿Qué prefieres, tener una mente de adulto en el cuerpo de un niño o la mente de un niño atrapada en el cuerpo de un adulto?

Esta pregunta no es muy habitual, pero cabe preguntarse qué preferiríamos ser tanto a nivel mental como físico. Aunque se relaciona con la anterior, mientras en el otro caso preguntábamos sobre permanecer para siempre siendo uno u otro en este mantendríamos un cuerpo o mente adulta mientras que el otro sería de nosotros mismos cuando éramos niños.

24. ¿Qué prefieres, saber todo tu porvenir pero no poder modificarlo o evitarlo o no saber nunca lo que está por venir pero tener libertad para elegir?

Una clásica pregunta que muchos autores se han hecho a lo largo de la historia, en relación a la idea poder conocer el propio destino y las repercusiones que ello podría tener en el disfrute de nuestra vida.

25. ¿Qué prefieres, que todas las personas de tu entorno te pillen teniendo relaciones sexuales o pillar a cada una de las personas de tu entorno manteniendo sexo?

Una pregunta algo curiosa a la par que incómoda.

26. ¿Qué prefieres, que nadie comprenda lo que dices o que tú no puedas comprender a nadie?

Cualquiera de las dos opciones nos provocaría un gran número de dificultades. Desgraciadamente, en algunos trastornos como las afasias este tipo de pregunta deja de ser algo hipotético para volverse real.

27. ¿Qué prefieres, ser capaz de cambiar tu mente y personalidad a voluntad o ser capaz de cambiar tu cuerpo del mismo modo?

Cuerpo y mente son parte de nuestro ser, siendo necesario aceptarse tal y como uno es. Esta pregunta nos permite observar si existe una mayor aceptación de nuestra psique o de nuestro cuerpo.

28. ¿Qué prefieres, encogerte hasta el tamaño de una pulga o agrandarte hasta el tamaño de un rascacielos?

Ambos casos tienen sus ventajas e inconvenientes, las cuales deben valorarse convenientemente. Además, la elección puede indicar elementos vinculados a la autoestima y la necesidad de aumentar o disminuir la propia notoriedad.

29. ¿Qué prefieres, que nadie vaya a tu boda o que nadie vaya a tu funeral?

Una pregunta difícil de responder, y dependiendo cómo bastante dura.

30. ¿Qué prefieres, mentir y que te pillen o pillar a alguien mintiéndote?

El clásico conflicto entre preferir hacerlo o que te lo hagan.

31. ¿Qué prefieres, no poder calmar la sed bebas lo que bebas o no poder calmar el hambre comas lo que que comas (sin que por ello murieras ni de sed ni de hambre?

Ambas sensaciones serían extremadamente molestas.

32. ¿Qué prefieres, no tener que volver a dormir o poder dormir en cualquier momento y lugar a capricho (sin que ninguno de los casos tuviera efectos negativos en la salud ni a nivel social)?

El sueño es para muchas personas placentero, mientras que para otros es una pérdida de tiempo.

33. ¿Qué prefieres, conseguir todos tus sueños sin ningún esfuerzo y sin saber cómo o trabajar duramente para lograrlos (en el supuesto de que pudieran obtenerse en ambos casos)?

Esta pregunta puede parecer fácil, pero la elección de una u otra opción desvela el valor dado al esfuerzo y al aprendizaje y los cambios que este pueda generar, así como al aumento de la sensación de logro y autoeficacia.