Nuestra familia, amigos y pareja son grupos de personas fundamentales para nuestro bienestar emocional y formación de la personalidad. Constituyen los principales conjuntos de personas con los que nos relacionamos, pero esto no quiere decir que sean los únicos.

Nuestros compañeros de trabajo o los compañeros de clase con los que tenemos que hacer un trabajo son, también, grupos de personas a los que pertenecemos, aunque lo que opinen y lo que puedan decir de nosotros no nos afecte tanto como sí lo haría nuestros seres queridos.

Aquí vamos a hablar sobre los grupos secundarios, conjuntos de personas creados para una finalidad en concreto, ya sea laboral, académica o de cualquier otra índole, que no son tan íntimos y cálidos como lo pueden ser nuestras familias o amigos.

¿Qué son los grupos secundarios?

Los grupos secundarios son conjuntos de personas más o menos estables cuyos integrantes se relacionan entre sí para conseguir un objetivo común, sea laboral, académico o de cualquier otra índole, o porque la situación en la que se encuentran les obliga a establecer interacción. Por regla general las relaciones entre sus miembros son superficiales y poco íntimas, desapareciendo una vez se ha alcanzado la meta común o la situación que los obligaba relacionarse ya ha pasado.

Aunque no son tan importantes para nuestras vidas como lo son los grupos primarios, es decir, la familia, los amigos o la pareja, sí que pueden influir en nuestras relaciones sociales, bienestar psicológico y éxito vital. Es por este motivo que la sociología y demás ciencias sociales han profundizado en el estudio de estos grupos que, si bien su vida puede ser especialmente corta y no ser muy cálidos ni placenteros emocionales, puede repercutir en menor o mayor vida en nuestras vidas.

¿Cómo se forman?

Generalmente, los grupos secundarios se forman cuando sus miembros tienen que conseguir un objetivo común o viven la misma situación y, para lograr superarla, tienen que convivir y colaborar.

Un ejemplo claro de este tipo de grupo serían las oficinas de cualquier empresa, cuyos trabajadores deben colaborar y convivir armoniosamente para conseguir lograr los objetivos. El grupo se ha formado porque ha dado la casualidad de que todos ellos trabajan en el mismo lugar y deben coordinarse para que la empresa siga a flote.

De la misma manera que la formación de un grupo secundario puede darse de forma relativamente repentina, también lo es su disolución. En la mayoría de los casos, los grupos secundarios dejan de existir cuando han conseguido alcanzar los objetivos comunes, o la situación que lo ha formado ha dejado de existir. Un ejemplo claro son los trabajos grupales de la universidad, los cuales se disuelven rápidamente nada más entregarse el trabajo o recibir la nota, especialmente si el grupo lo ha formado el profesor.

Características de los grupos secundarios

A continuación veremos las principales características de los grupos secundarios.

1. Relaciones formales e impersonales

Los grupos primarios, como lo es la familia o los amigos, los integrantes suelen establecer vínculos profundos y perdurables. Sus miembros tienen influencia los unos con los otros. Esto, en cambio, no se da en los grupos secundarios, donde las relaciones entre los miembros suelen ser bastante impersonales, de carácter formal y sin ejercerse gran influencia.

No es frecuente hallar calidez y apoyo emocional en grupos secundarios como puede ser un trabajo grupal académico o la oficina de una empresa, dado que las interacciones entre los miembros se basan en conseguir alcanzar las tareas comunes, no brindarse apoyo psicológico.

Las relaciones pueden llegar a ser tan formales e impersonales que, de hecho, en ocasiones sus miembros no se conocen entre ellos. Esto puede darse perfectamente en una gran empresa, en la que sus departamentos trabajan de forma coordinada pero sus trabajadores es muy difícil que conozcan personalmente a todos los empleados.

2. Número de miembros elevado

Y hablando de grandes empresas entramos en la siguiente característica de los grupos secundarios: suelen tener un número de miembros elevado. Esto contrasta con los grupos primarios, en lo que lo normal es tener a pocas personas como miembros, lo cual facilita el que haya relaciones más cálidas y personales.

No es que siempre tengan muchos miembros, como bien se puede ver en los grupos académicos que pueden llegar a tener 4 o 5 personas. Sin embargo, lo normal es ver que estos grupos son bastante extensos, como lo es una empresa grande, un partido político o el conjunto de los funcionarios de un estado, grupos que pueden tener a miles de personas.

3. Orientados hacia un objetivo

Como ya hemos visto, los grupos secundarios se forman o bien porque la situación así lo requiere o, como suele ser el caso, porque se debe cumplir con una meta. Así pues están orientados hacia un objetivo concreto que todos sus miembros esperan que se llegue a cumplir. Una vez cumplida esa meta y, en caso de que no aparezcan más, lo normal es que el grupo acabe disolviéndose con relativa rapidez.

4. Pertenencia opcional

Lo normal en los grupos primarios, como lo es la familia, amigos o pareja, es que su pertenencia no sea opcional. Sí que es cierto que podemos dejarnos de hablar con nuestra familia, romper con nuestra pareja y buscarnos a una nueva o cambiar de grupo de amigos, sin embargo, en la mayoría de los casos son un conjunto de circunstancias y casualidades las que hacen que formemos parte de ellos, situaciones que no podemos escoger.

En los grupos secundarios hay más libertad de pertenencia. No es que sea del todo opcional pertenecer a estos grupos pero sí que su elección viene motivada por decisiones conscientes del individuo, quien sabe que no va a entrar en un grupo de amigos ni que es esperable que tenga relaciones íntimas de ningún tipo con sus miembros. Un ejemplo de pertenencia opcional a un grupo secundario sería entrar en una empresa.

Si bien es cierto que el contratador es quien decide en última instancia si nos contrata o no, nosotros hemos sido quienes hemos querido pertenecer a esa empresa, algo que no se puede decidir con nuestra familia.

5. Existencia de reglas formales

Aunque no siempre, es bastante habitual ver en los grupos secundarios reglas formales y explícitas que regulan las relaciones entre sus miembros, sobre todo en el ámbito profesional. Estas reglas se encargan de mantener la estabilidad del grupo, y fomentar el desarrollo de las mejores condiciones posibles para poder alcanzar los objetivos en común.

6. Diferentes niveles de actividad entre miembros

Como suelen tener un gran tamaño, es frecuente ver diferentes niveles de actividad entre los miembros de los grupos secundarios. Sus integrantes tienden a cumplir papeles muy diferentes y actuar de manera distinta en función de los intereses, roles a cumplir, motivación y objetivos.

Cogiendo de nuevo el ejemplo de una gran empresa, es esperable que esta esté organizada en diferentes departamentos con diferentes funciones y miembors que cumplen diferentes roles. Así pues, en muchas ocasiones los grupos secundarios son como matrioshkas, formados de otros grupos secundarios especializados en cumplir una función concreta dentro de ellos.

7. Estatus dependiente de la posición

Normalmente en los grupos primarios todos los miembros poseen una posición social similar, sin que haya una jerarquía marcada. Es cierto que puede existir un líder en el grupo de amigos o la figura del patriarca o matriarca en la familia, pero por regla general, se tiende a tener el mismo estatus.

En los grupos secundarios el estatus es dependiente de la posición, dado que hay una jerarquía. Cada miembro posee un estatus diferente que viene directamente de la mano de la posición social que desempeñe dentro del grupo, siendo esto especialmente visible en las empresas con la figura del director, jefe de la sección o departamento, presidente...

Referencias bibliográficas:

  • Lickel, Brian, Hamilton D. L., Wieczorkowska, G., Lewis, A., Sherman, S. J. y Uhles, A. N.. (2000). Varieties of groups and the perception of group entitativity. Journal of Personality and Social Psychology 78(2): 223–46. doi:10.1037/0022-3514.78.2.223. PMID 10707331
  • Merton, R. K. y Rossi, A. S. (1968). Contributions to the Theory of Reference Group Behavior. 279–334 en Social Theory and Social Structure. Nueva York: Free Press.