Todos mentimos en más de una ocasión, aunque no lo queramos reconocer. Para bien o para mal, cada día decimos alguna mentira que, si bien puede que sea piadosa o bien intencionada, no deja de ser comunicar una información que no es real.

Lingüísticamente hablando, mentir es una transgresión de la comunicación, puesto que decimos una información que no se corresponde con la realidad. La intención y conciencia detrás del acto puede variar, pero lo cierto es que no decir la verdad es, en efecto, mentir.

Como no todas las mentiras son iguales, a continuación vamos a descubrir cuáles son los 15 tipos de mentiras más comunes, además de ver algunas situaciones en las que pueden aparecer.

Los 15 tipos de mentiras en las relaciones personales

Nos cueste reconocerlo, la mentira es parte de la condición humana. De hecho, no reconocerlo es en sí mismo una mentira. Nuestra especie tiene el don de comunicar mediante las palabras y, también, de engañar a través de ellas, puesto que en eso consiste mentir: transmitir una información que no es cierta. Es cierto que no mentimos de la misma manera, ni lo hacemos con la misma intención. Todo depende del contexto, y puede que digamos una mentira de forma deliberada, con malas intenciones, o sin siquiera darnos cuenta de que hemos dicho una.

Básicamente, entendemos a una mentira como una expresión o manifestación contraria a la realidad o, como mínimo, una información parcialmente falsa. El acto de mentir supone decir algo que no se corresponde con los actos reales, independientemente de si sabemos o no que lo que estamos diciendo es una mentira. En la mayoría de los casos se miente de forma intencional, con el fin de engañar a alguien, aparentar algo que no es, manipular, persuadir o evitar que nuestro oyente sufra al conocer la realidad.

Ya sean medias verdades o mentiras tajantes, se calcula que cada uno de nosotros mentimos, como mínimo, entre una y tres veces diarias. No somos los únicos: todas las personas de nuestro alrededor nos mienten y, dependiendo de con cuánta gente nos relacionemos y si tienden a mentir mucho, puede que nos enfrentemos entre 10 y 200 mentiras cada día. No debemos ponernos conspiranoicos y pensar que lo hacen con mala intención, puesto que incluso nos creemos nuestras mentiras. No todas son iguales.

Como los motivos detrás de mentir pueden ser muy variados y, también, la propia manera en cómo transmitimos una información que no es real es muy diferente, podemos afirmar que hay muchos tipos de mentiras. Cada una de ellas tiene sus particularidades, las cuales las vamos a ver con detalle a continuación, aunque hay que tener en cuenta que algunas de estas categorías se solapan entre sí.

1. Mentiras por error

Como su nombre sugiere, las mentiras por error son aquellos actos comunicativos en los que mentimos sin darnos cuenta. No son mentiras ni deliberadas ni premeditadas, simplemente sucede que la persona que ha dicho algo está convencida de que ha dicho algo verdadero, pese a que no lo es.

Este tipo de mentira es muy común, puesto que suele pasar que hablamos de un tema del que no tenemos todos los detalles o que han habido sucesos que han hecho que cambie la realidad que creemos que todavía sigue vigente. Nuestros conocimientos no dejan de ser contextuales y, si el contexto cambia, los datos que manejamos están desactualizados con lo que transmitirlos supone en sí comunicar información ya no válida.

2. Mentiras blancas

Las mentiras blancas, también llamadas mentirijillas, son mentiras que se hacen con buena intención, para no hacer daño a otras personas.

Están muy asociadas con las mentiras piadosas (de hecho, según el contexto se pueden considerar sinónimas) y se relacionan con el desarrollo de la capacidad de la empatía, a partir de los 7 años. Los niños de edades más menores no son capaces de mentir de forma blanca.

Mentir

3. Mentiras azules

Las mentiras azules son aquellas que se encuentran a medio camino entre los conceptos de bien y mal. Puesto que ambas ideas son muy subjetivas, es complicado delimitar hasta qué punto una mentira es realmente azul, variando en función de nuestra perspectiva moral y ética.

Las mentiras azules son engaños que expresamos para conseguir un beneficio para nuestro endogrupo pero perjudicial para el exogrupo. Un ejemplo aclarador sería el de un jugador de fútbol que consigue engañar al árbitro diciendo que un jugador rival le ha hecho falta. Haciendo esto, daña al otro equipo y beneficia al suyo.

4. Mentiras negras

Las mentiras negras se encuentran claramente en el polo del mal, tratándose de engaños que hacemos para conseguir un beneficio para nosotros mismos haciéndole daño a otras personas. Los únicos beneficiados somos nosotros, siendo el egoísmo el rasgo típico asociado a este tipo de transgresiones del lenguaje.

5. Mentiras por omisión

Las mentiras por omisión son aquellas que se dan cuando no expresamos toda la información. Realmente no decimos información falsa, pero el acto de ocultar parte de la información relevante contribuye a que la otra persona rellene los huecos con lo que ella crea, lo cual se puede considerar mentir. Este tipo de mentiras deliberadas están muy asociadas con el acto de persuadir.

6. Mentiras de reestructuración

En las mentiras de reestructuración lo que sucede es que no nos inventamos la información falsa ni tampoco ocultamos parte de la verdad por omisión, pero sí que cambiamos el contexto. Al hacerlo, contribuimos a que esa información se vea bajo un prisma determinado, lo cual hace que el oyente pueda interpretarlo de una forma que nos interese.

Las mentiras de reestructuración son muy comunes tanto en la política como en las redes sociales, especialmente a la hora de transmitir bulos. Si se publica una información sobre un acto, persona o suceso en un orden determinado contribuimos a que el oyente se haga su propia historia.

7. Mentiras de negación

Las mentiras de negación son aquellas en las que simplemente no se reconoce una verdad. Negar algo que sabemos que es una verdad es evidentemente mentir y esto se puede aplicar tanto interpersonalmente, es decir, negar la verdad a alguien, como intrapersonalmente, mintiéndonos a nosotros mismos.

La contraparte de este tipo de mentiras son las de afirmación, aquellas en las que se afirma un evento o acto que no sucedió. Simplemente, consiste en confirmar una mentira, decir que algo pasó cuando en realidad no. En otras palabras, inventarse hechos.

8. Mentiras de exageración

Las mentiras de exageración se apoyan en el recurso de la hipérbole que consiste en magnificar una situación. No se presenta la realidad tal y como sucedió, sino que se exageran hechos puntuales con el fin de que la información contada parezca más interesante o que la persona implicada parezca más exitosa y capacitada, siendo normalmente el emisor.

Esta es una de las mentiras más comunes dada su gran utilidad. Suele ser común en situaciones en las que nos interesa que la gente tenga una idea más positiva y mejor de nosotros, como por ejemplo en una entrevista de trabajo o cuando un abuelo le cuenta a sus nietos las batallitas de su juventud.

9. Mentiras de minimización

Podemos hablar de las mentiras de minimización como el caso contrario a las de exageración. Como su propio nombre sugiere, son aquel tipo de mentiras en las que reducimos la importancia de algo, minimizando sus cualidades y atributos.

Esto se puede hacer tanto para rodearnos de humildad como para empequeñecer una situación en la que las personas implicadas no nos caen bien.

10. Autoengaño

El autoengaño es el acto de mentirse a sí mismo, siendo muy comunes decirse mentiras del tipo exageración y minimización. Se trata de mentiras que nos decimos a nosotros mismos de forma inconsciente y en muchas ocasiones se suelen decir porque no queremos aceptar la realidad, ya sea por miedo a las consecuencias de nuestros actos o porque necesitamos creer en algo que racionalmente sabemos que no es verdad. Un ejemplo de autoengaño es el de muchos fumadores, que se dicen que “realmente no es tan malo como dicen”.

11. Mentiras instrumentales

Conocemos como mentiras instrumentales o deliberadas aquellas que decimos con un objetivo intencional. Realmente se trata de una categoría en la que podemos englobar a diferentes tipos de mentiras, todas aquellas que se hagan de forma deliberada.

Entre ellas podemos encontrar las de carácter benevolente, como es el caso de las mentiras piadosas, como aquellas que se hacen para persuadir o engañar, como sería el caso de las mentiras de reestructuración, de omisión, azules, negras...

12. Mentiras piadosas

Las mentiras piadosas son mentiras bienintencionadas, aquellas que decimos para evitar que alguien se sienta mal. Son mentiras deliberadas, puesto que sabemos que lo que estamos diciendo no es verdadero, pero lo decimos porque no queremos herir sus sentimientos, por lo que podemos decir que en esta modalidad de mentira se implican la empatía y la inteligencia emocional.

Un ejemplo de mentira piadosa sería decirle a un niño de 4 años que, tras habernos hecho un dibujo, pensamos que es muy bonito. La criatura ha hecho su obra con muy buena intención, pero lo que le ha salido es algo más propio de una exposición de arte alternativo, es decir, feo. Como decirle que lo que ha hecho no es bonito le dolería, lo mejor es mentirle piadosamente.

13. Promesas rotas

Las promesas rotas son mentiras en tanto que el emisor se compromete a hacer algo pero que sabe que no lo va a cumplir o que cree que es poco probable que así sea. Son transgresiones del acto de comunicar por el hecho de que se informa al oyente de un evento que todavía no ha pasado, pero cree que va a suceder y que tiene la expectativa de que suceda.

14. Plagio

El plagio es el acto de copiar el trabajo de otra persona haciéndolo pasar por nuestro. Este acto es doblemente deleznable porque, primero, porque es una mentira intencional diciendo que hemos hecho que en realidad no y, en segundo lugar, porque coger una obra de otra persona sin su permiso es robar.

15. Mentiras compulsivas

Las mentiras compulsivas son aquellos engaños que se dicen de forma repetida una y otra vez, propias de los mentirosos compulsivos. En sí mismo no es una modalidad, sino simplemente el hecho de decir mentiras constantemente y puede tener detrás un problema de baja autoestima o de problemas psicológicos.

Quien dice mentiras compulsivas no tiene por qué estar haciéndolo de mala fe, sino porque realmente tiene una problemática que requiere intervención profesional para poder corregirla. De hecho, hay casos de personas que son incapaces de dejar de mentir, llegando a tal punto en el que no son capaces de controlar lo que su boca dice..

Referencias bibliográficas:

  • Adler, J.E. Lying, deceiving, or falsely implicating. Journal of Philosophy.
  • Carson, Thomas L. (2006). The Definition of Lying. Nous.
  • Fallis, Don. (2009). What is Lying?. Journal of Philosophy.
  • Sorensen, Roy. (2007). Bald-Faced Lies! Lying Without the Intent to Deceive. Pacific Philosophical Quarterly.