Sabina Spielrein fue una psiquiatra y psicoanalista rusa cuya vida resulta interesante y, a la vez, trágica.

De infancia dura y adultez todavía peor, esta investigadora fue una de las primeras mujeres en estudiar una carrera universitaria, dedicarse a la psiquiatría y ser pionera en el campo de las ciencias pedagógicas. En este artículo vamos a tratar sobre su historia a través de una biografía resumida de Sabina Spielrein.

Biografía de Sabina Spielrein

Vamos a ver la trayectoria vital de Spielrein, la cual destaca por su brillantez intelectual y, a la vez, por la dureza de sus relaciones familiares y, también, con uno de sus amantes.

Primeros años

Sabina Naftulovna Spielrein nació el 7 de noviembre de 1885 en Rostov, Rusia, en el seno de una familia tradicional judía y de clase alta.

Aunque lo normal en la ciudad de Rostov era que las familias adineradas llevaran a sus hijos a escuelas francesas, los padres de Sabina optaron por hacerla asistir a una escuela primaria más alternativa e innovadora. En esa escuela el enfoque pedagógico era ilustrado y liberal, y destacaba en comparación con la educación tradicional ruso-francesa en la que las élites adoctrinaban a sus hijos.

Ya desde pequeña Sabina Spielrein fue una ávida aprendiz, teniendo amplios conocimientos de música además de hablar hasta cuatro idiomas: inglés, francés, alemán y yiddish, idioma que le serviría para obtener, más tarde, fluidez en hebreo bíblico. Pero pese a ser intelectualmente muy inquieta y tener un rendimiento escolar muy alto, también era una niña traviesa, que solía estar castigada.

Con once años fue admitida en el Yekaterinskaya Gymnasium, una escuela secundaria de alta exigencia.

Internamiento psiquiátrico y contacto con el psicoanálisis

La infancia y adolescencia de Sabina Spielrein estuvieron marcadas por relaciones con sus padres bastante crudas. Su padre la sometía a una gran presión para que tuviera buenas notas, además de forzarla a practicar piano, violín y canto.

Seguramente sea toda esta presión familiar lo que hizo que la joven Sabina acabara sobresaturada emocionalmente, haciendo que, con la edad de 18 años, necesitara ser internada en una clínica psiquiátrica, muy alejada de su Rusia natal, en Suiza. Fue tratada en el Hospital Psiquiátrico de Burghölzli, perteneciente a la Universidad de la Zúrich. Allí permanecería desde el 17 de agosto de 1904 hasta el 1 de junio del 1905.

La infancia de Spielrein, marcada por la tensión y las altas exigencias, hicieron que de adulta manifestara crisis depresivas, además de episodios psicóticos agudos.

Resulta curioso que siendo paciente psiquiátrica empezara a mostrar interés por estudiar medicina y profundizar sobre los trastornos mentales. De hecho, la figura de Carl Gustav Jung, quien la trató, la inspiró a optar por esa profesión. Jung trató a Spielrein aplicando técnicas psicoanalíticas recientemente elaboradas para tratar la histeria, trastorno que, supuestamente, era el que manifestaba Sabina.

De acuerdo con el psicoanalista y psiquiatra suizo, los padres de la misma Spielrein eran histéricos. El padre cumplía con el perfil de persona impulsiva y colérica, además de ser un maltratador físico y psicológico, mientras que su madre era descrita como una mujer infantil.

Tras realizar los pertinentes análisis de la trayectoria vital de Spielrein antes de ser internada, Jung llevó a cabo un tratamiento con la joven que resultó ser exitoso. Sin embargo, la relación entre Jung y Spielrein pasó a ser de terapeuta-paciente a amantes.

Formación profesional

Tras recuperarse, y aprovechando que se encontraba en la ciudad de Zúrich, Spielrein inició sus estudios de medicina en la Universidad de esa misma ciudad, aunque no sin dejar todavía la clínica de Burghölzli.

La Universidad de Zúrich fue de las primeras en aceptar a mujeres entre sus estudiantes, haciendo que se convirtiera en un auténtico polo de atracción para aquellas que desearan obtener titulación universitaria, sobre todo venidas desde Rusia.

Sabina Spielrein no era la única estudiante rusa en la facultad; sin embargo, gracias a su ingreso en el hospital, había podido mejorar su nivel de alemán, haciéndola verdaderamente competente en la redacción de trabajos médicos en ese idioma, lo cual le daba cierta ventaja con respecto a sus compatriotas eslavas.

Spielrein se graduó en medicina el año 1911, defendiendo una tesis sobre un caso de esquizofrenia llamada Über den psychologischen Inhalt eines Falles von Schizophrenie (Acerca del contenido psicológico en un caso de esquizofrenia).

Eugen Bleuler dirigió su tesis, y resulta ser uno de los primeros aportes teóricos al abordaje, desde una perspectiva psicoanalítica, de los pacientes con esquizofrenia.

Los años de formación son un tanto oscuros para Spielrein. Pese a ser una gran estudiante, tuvo sus altibajos emocionales. Además, seguía enamorada de Jung, quien era un hombre casado. Le costó aceptar esta realidad, pese a desear tener un hijo con el psicoanalista. Tras aceptar esto, decide partir rumbo hacia Múnich, donde pasaría unos meses estudiando historia del arte.

Más tarde, siendo ya una persona importante dentro del psicoanálisis, Spielrein fue elegida miembro de la Wiener Psychoanalyrische Vereinigung.

En esta asociación presentó su tesis sobre la pulsión de destrucción, de título Destruktion als Ursache des Werdens (La destrucción como causa del devenir).

Años después de la universidad

En 1912 se casó con Pavel Scheftel, un médico ruso también de ascendencia judía, dejando atrás su etapa siendo amante de Jung. De este matrimonio tuvo dos hijas, Renate y Eva.

En los años siguientes se dedicaría al trabajo clínico desde el enfoque psicoanalítico en varias ciudades germanas, como Viena y Berlín, pero asentándose bastante en Ginebra, Suiza. Allí llegó a trabajar en el laboratorio de Édouard Claparède.

Estando en Ginebra, Spielrein se centró en temas relacionados con la pedagogía y la psicología evolutiva, ofreciendo conferencias sobre psicoanálisis aplicado en niños en el Instituto Jean-jacques Rousseau.

En 1922 tuvo contacto con otra de las figuras más importantes de la psicología del siglo XX, Jean Piaget, siendo ella su psicoanalista. Luego, en 1923, Sabina Spielrein regresó a Rusia, la cual ya se había convertido en una república socialista soviética. Allí se volvió miembro de la Asociación Psicoanalítica Rusa, además de trabajar ambulatoriamente como médico.

En Moscú trabajó en una institución pedagógica, conocida popularmente como la "enfermería blanca", en donde se promovía la idea de criar a los niños como personas libres lo más pronto posible. Es debido a esto que el gobierno soviético optó por clausurar este centro, dado que cualquier muestra de pensamiento individualista dentro de las fronteras de la recién creada Unión Soviética era algo muy mal visto por las autoridades comunistas.

El propio gobierno soviético acusó falsamente a la institución, indicando que en ella se realizaban perversiones sexuales en los niños.

Últimos años

En 1936 la Unión Soviética prohíbe definitivamente la pedagogía, de modo que Spielrein ya no tenía licencia legal para dedicarse a esta disciplina y se vio obligada a optar por ser médico en escuelas públicas.

Además, el psicoanálisis fue ilegalizado en la unión durante la década de los años treinta, aunque Sabina Spielrein continuó trabajando aplicando esa corriente hasta 1940.

Es en esta década que las cosas se ponen especialmente crudas para Spielrein. Su marido Pavel fallece en 1937 a causa de un infarto, y sus tres hermanos fueron arrestados y forzados a trabajar en gulags durante la Gran Purga de Iósif Stalin (1936-1938). El padre de Sabina falleció en 1938 por causas desconocidas, aunque hay sospechas de también haber habido intervención gubernamental.

Los motivos por los que los Spielrein sufrieron tal destino tienen que ver con la intención de eliminar cualquier perspectiva no acorde con el régimen de Stalin, siendo esta familia muy influida por corrientes extranjeras.

Afortunadamente para Sabina, ella no sería purgada, pero esto no la salvó de tener un final tan trágico como el de sus hermanos, solo que esta vez los verdugos fueron alemanes.

En agosto de 1942 la ciudad de Rostov fue ocupada por la Deutsche Wehrmacht hitleriana, y Sabina y sus dos hijas fueron asesinadas, al igual que muchos otros ciudadanos judíos de la ciudad.

Contribuciones e importancia de Sabina Spielrein

La principal contribución de Sabina Spielrein al psicoanálisis es su concepto sobre la pulsión destructiva y sádica, la cual llevó al mismísimo Freud a postular sobre la existencia de la pulsión de muerte, es decir, la tendencia a querer generar más mal que bien. Este concepto tiene su sentido si se mira desde la óptica de la época que les tocó vivir, marcada por la guerra, el antisemitismo y los genocidios.

Otra de las contribuciones interesantes de Spielrein, realizada antes de partir hacia Viena, es su estudio sobre un caso de esquizofrenia, concretamente el de una mujer muy deteriorada, con delirios con contenidos de muerte y decadencia. En este caso, Spielrein hipotetizó que detrás de estos delirios había dos tendencias aparentemente antagónicas: por un lado, su tendencia a la destrucción, a querer morir, mientras que por el otro había una marcada pulsión sexual.

La historia personal de Spielrein, junto con su producción científica la han convertido en un personaje de gran importancia en el psicoanálisis, aunque opacado por las figuras de Freud y Jung y, sobre todo, por haber tenido una relación con este, haciéndola más famosa por sus amoríos que no por su extensa obra. Pese a ello, Spielrein tiene el reconocimiento de ser una de las primeras autoras psicoanalistas, además de ser pionera en el uso del que, en su época, era un neologismo de reciente creación, el término esquizofrenia.

Su interés por la psicología infantil la hace en una pionera en el campo de la psicología del desarrollo, siendo además una de las primeras autoras en vincular los postulados freudianos con el desarrollo del lenguaje.

Referencias bibliográficas:

  • Spielrein, S. (1911). Über den psychologischen Inhalt eines Falles von Schizophrenie (Dementia Praecox). Jahrbuch für psychoanalytische und psychopathologische Forschungen 3: 329-400.
  • Spielrein, S. (1912). Die Destruktion als Ursache des Werdens. Jahrbuch für psychoanalytische und psychopathologische Forschungen 4: 465-503.
  • Alnaes, K. (2004). La verdadera historia de Sabina Spielrein. Madrid: Ediciones Siruela.
  • Kerr, J. (1995). La historia secreta del psicoanálisis. Barcelona: Editorial Crítica.
  • Simón Macías, Trinidad (2014). Juego Limpio. Sabina Spielrein entre Jung y Freud y los tiempos actuales. Psimática Clínica.
  • Fuentes Barco, M., Martínez Alonso, B., Piñeiro García, S., & Angosto Saura, T.. (2008). Biografía de Sabina Spielrein (1885-1942): una historia de los primeros años del psicoanálisis. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, 28(1), 109-117. Recuperado en 01 de enero de 2020, de http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0211-57352008000100007&lng=es&tlng=es.